Las avispas reinas cierran su génoma para una reproducción más eficiente

Las avispas trabajadoras tienen un transcriptoma más activo que las reinas, según los resultados de una nueva investigación en la que se han secuenciado las partes más activas del genoma de avispas primitivamente eusociales, publicados en la revista ‘Genome Biology’. Según los investigadores, este hallazgo puede abrir la puerta a comprender cómo se desarrolla la sociabilidad.

Seirian Sumner, de la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad de Bristol, en Reino Unido, y sus colegas secuenciaron transcriptomas de las Polistes canadensis o avispas coloradas. Todas las especies sociales evolucionaron de un antepasado solitario, en este caso una avispa solitaria, que pone los huevos y alimenta a las crías, por lo que los investigadores quisieron saber cómo este fenotipo ancestral solitario se dividió para producir reproductores especializados (reinas) y cuidadores de crías (trabajadores) cuando una especie se vuelve social.

La investigación demuestra que los trabajadores mantienen un transcriptoma muy activo, posiblemente, expresando muchos de los genes ancestrales que son necesarios para que la avispa solitaria tenga éxito por sí misma. Por el contrario, las reinas parecen cerrar muchos de sus genes, presumiblemente con el fin de ser realmente buenas reproductoras.

Los anteriores análisis basados en el registro fósil incluyen a las hormigas y las avispas en un clan denominado Vespoidea, con las abejas como un grupo hermano. El equipo reevaluó las relaciones entre las subfamilias de las abejas, las avispas y las hormigas y sugiere que las avispas son parte de un grupo separado de las hormigas y las abejas, aunque otras secuencias del genoma y datos comparativos ayudarán a resolver esta controversia.

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El conjunto de datos ofrece una primera oportunidad de analizar las relaciones de la subfamilia de todo un gran número de genes, aunque se requiere más trabajo antes de que el término Vespoidia pueda cambiar o sus integrantes ser reclasificados. Según los autores, este trabajo sugiere que los nuevos genes juegan un papel mucho más importante en el comportamiento social de lo que se pensaba.

«Este hallazgo podría tener importantes implicaciones generales para la comprensión de eusocialidad, ya que sugeriría que las abejas y las hormigas comparten un antepasado, que las hormigas son avispas sin alas y que las abejas son avispas que perdieron comportamientos predadores», concluye Sumner.

ECOticias.com – ep

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