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domingo, febrero 5, 2023

‘Pastando Biodiversidad’: Haciendo conservación

En la historia pasada relativa a como “hacer conservación” en España hemos sido espectadores de primera mano de un crisol de proyectos de muy diferente temática. La mayoría, al menos los de mayor presupuesto, estaban dirigidos de una u otra manera a amortiguar el impacto negativo sobre especies, organismos o ecosistemas en riesgo, y todos de alguna forma habían sido también producidos en serie.  Evidentemente el blanco de la diana eran las especies estrella, los iconos de la fauna y de los hábitats. Sin embargo, a partir del año 2000 es cuando se advierten, aunque tímidamente, cambios en el modo de “hacer conservación” en este país; y es la crisis la que de manera colateral nos trae un segundo cambio que nos hace volcarnos, de manera un poco obligada, a la cooperación social.

El planteamiento de que la salvaguarda de la fauna y del paisaje es exclusivo de los profesionales del sector (entendidos estos como el personal cualificado adscrito o no a empresas o consultorías, al movimiento no gubernamental o a la propia voluptuosidad de la Administración) ha quedado claramente en entredicho y por lo tanto desempolvado sino tiene un basamento claro de apertura a la sociedad. La conservación de la Naturaleza debe estar alcance de todos, tiene que ser participativa, eso sí de manera dirigida y muy organizada y ni que decir tiene que esto se traduce en involucrar a los sectores sociales afectados en la conservación de tal o cual especie o lugar.

Tras años, décadas intentando contener la tendencia regresiva de una gran variedad de especies de taxones bien distintos ante la apatía e indiferencia en muchas ocasiones de la población endógena nos hemos ido dando cuenta que había algo de base que se estaba haciendo no regular, sino estrepitosamente mal; la conciencia social y la sensibilización ciudadana era plato de segunda o incluso el postre, casi siempre transcrita la acción a una charla poco pedagógica o a un folleto, en ocasiones, alejado del pensamiento y del entendimiento de la población objeto.

Actualmente se ha retomado esta vuelta a la sociedad pero con mayor experiencia y es cuando en algunos movimientos se está asumiendo una verdadera coeducación y coparticipación ciudadana en  los proyectos.

Dicho esto a modo de introducción, en el proceso han ido apareciendo modelos innovadores que retomaban un conato de algo que después se haría llamar “custodia del territorio” que ya algunas organizaciones comenzaron a hacer en los años 80. Eran sobre todo fórmulas basadas en el arrendamiento o compra de terrenos sensibles y de alto interés en cuanto a biodiversidad pero en los que se llevaba a cabo una gestión sino de espaldas a los municipios y a los lugareños sí teniéndolos poco en cuenta. Aunque no todo fuese así, durante estas décadas lo imperante ha sido una estrategia de conservación con pocos estrategas sociales.

En AMUS sin ser expertos en las dinámicas de proyección y participación social si advertimos desde hace tiempo, que era una asignatura obligada en nuestras materias. De poco servía operar rapaces polifracturadas por disparos si no  invertíamos el concepto de los cazadores hacia ellas. La traducción en hechos de todas estas reflexiones  han sido varios proyectos a lo largo de una década, pero es en 2011 cuando adquiere toda su madurez esta percepción más integradora con el proyecto “Pastando biodiversidad” con la colaboración de la Fundación biodiversidad. Los resultados del mismo nos condujeron a presentar una continuación del primer proyecto habiendo sido esta también apoyada por la Fundación biodiversidad.

Hemos confeccionado un proyecto que ya desarrollábamos, le hemos dado forma a lo que llevamos haciendo muchos años con la población local y con las especies más comunes que cohabitan con ella.

Le hemos dado objetivos y resultados cuantificables a nuestra labor diaria. Objetivo: las especies con las que trabajamos pero de la misma manera la gente que comparte el Medio con ella y que en ocasiones las agrade directamente con venenos, trampas, disparos o cautiverio o simplemente les resulta indiferente o incluso su repercusión negativa hacia ellas está en el uso intencionado o no de prácticas agrosilvopastoriles poco respetuosas.

Ante esta particularidad de un medio rural en el que AMUS desarrolla su labor decidimos a través de este proyecto entrar de lleno en la población para invitarla a hacer cosas en conjunto de manera por igual; entrar por sus puertas que son sus fincas y propiedades, en sus bares que son sus lugares de reunión, en las sociedades de cazadores que no son sitios satánicos y a la postre incluso con algunos hemos entrado en sus eventos y celebridades familiares ¿Qué más se puede pedir de un proyecto de estas características? Al principio el recelo, cierta desconfianza sólo nos condujo a tres, cuatro colaboraciones, pronto la sinergia generada por los beneficios que nosotros ofrecíamos en concepto de asesoramiento para solicitar ayudas o subvenciones dirigidas  a sus explotaciones  entre otras cosas hizo que cada vez subiera más el número de propietarios, arrendatarios, cazadores, apicultores… que querían sumarse a esta curiosa red de colaboraciones.

Con todo, las grandes acciones (por hablar más en concreción) que planteamos en este proyecto han sido la creación de cinco hackings (instalaciones de liberación aves jóvenes) en cinco fincas extremeñas ubicadas en Red Natura 2000 (Zepas de Sierra Grande de Hornachos y de Campiña Sur). Las especies que se han liberado desde estas fincas incluidas en Zepas (Zona de especial protección de aves) han sido Búhos reales, Mochuelos, Lechuzas comunes, Cárabos, Águilas calzadas, Águilas culebreras, Ratoneros, Milanos negros…Lo singular de todo esto es que ellos nos han ayudado a las obras de construcción de las instalaciones y se han encargado igualmente del mantenimiento y aporte alimentario todos los días. ¿Podéis imaginaros a cabreros, agricultores, encargados de fincas, tractoristas, cazadores cuidando rapaces en sus fincas para después liberarlas? Pues sí os podemos decir que la realidad supera cualquier aclaración escrita, pero es que además a todos incluidas sus familias fueron invitados a conocer de primera mano cómo se trabajaba en el  hospital de AMUS y que es exactamente lo que se hizo con cada una de las aves que fueron liberadas desde los hackings de sus fincas. Pero además no conformes nosotros con contagiarlos lo máximo les regalamos el apadrinamiento de cuarenta ejemplares del  hospital recibiendo éstos a cambio toda la información incluida imágenes de las aves y ofreciéndoles la posibilidad, como padrinos, que el día de la liberación procedieran ellos mismos a consumarla, es decir que ellos con sus propias manos le devolvieran la libertad al ave que tenían apadrinada.

 

Parejo a todas estas acciones no dejábamos de recibir peticiones de nuevos colaboradores- el boca a boca de los pueblos- y en tan sólo unos tres años AMUS dispone de una amplia red de terrenos-fincas con dueños con los que a fecha de hoy nos permiten realizar muchos trabajos de conservación y seguimiento de especies y por supuesto de reintroducción de éstas en lugares seguros y óptimos como son muchas de estas propiedades privadas.

 

Como dato elocuente de todo esta énfasis puesto en el sector social que vive con los Buitres, búhos, Lechuzas, cernícalos y Águilas que queremos conservar es que el índice de llamadas por hallazgos de fauna herida procedentes de los municipios incluidos en el proyecto ha subido notoriamente y esto dice mucho de la consecución de los objetivos.

Para terminar advertir que no hemos descubierto nada que no se supiera pero si hemos puesto en práctica un modelo ideal en el que todos alguna vez hemos pensado para hacer conservación de manera coherente para entre otros muchos aspectos proyectar de sentido toda esta labor que es muy compleja, multidisciplinar, de gran responsabilidad y demandante de una alta profesionalidad.

 

www.amus.org.es

[email protected]

924124051

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