Aves acuáticas en Baleares han superado los 22.000 ejemplares durante el último censo internacional de invierno realizado en los humedales del archipiélago.
El recuento, que forma parte del programa International Waterbird Census, ha identificado 22.174 aves de 71 especies distintas, aunque los datos reflejan una tendencia descendente respecto a la media de la última década.
Los censos se realizan en diferentes humedales del archipiélago balear, incluyendo lagunas costeras, marismas, salinas y embalses, que constituyen hábitats fundamentales para muchas especies durante la época invernal.
Estos espacios sirven como zonas de descanso, alimentación y refugio para aves migratorias que recorren largas distancias entre Europa y África. Gracias a estos conteos periódicos es posible detectar cambios en las poblaciones y evaluar la salud de los ecosistemas donde habitan.
Aves acuáticas en Baleares durante el censo internacional de invierno
El censo internacional de invierno registra más de 22.000 aves de 71 especies en los humedales del archipiélago.
Un total de 22.174 aves acuáticas pertenecientes a 71 especies distintas han pasado el invierno en las zonas húmedas de las Islas Baleares, ha informado este jueves el Grupo de Ornitología Balear (Gob).
Son datos del censo realizado a mediados de enero para el programa internacional International Waterbird Census, coordinado por la organización Wetlands International.
Descenso de aves en Mallorca y Menorca
Las cifras obtenidas son similares a los registrados el año anterior, aunque reflejan una disminución del 12,2 % respecto a la media de la última década en el conjunto del archipiélago, una tendencia descendente que se viene observando en los últimos años.
Por islas, el descenso ha sido especialmente acusado en Menorca, donde el número de aves invernantes ha caído un 23,5 %, y en Mallorca, con una reducción del 14,6 %. En cambio, la situación es distinta en las Pitiusas, donde el censo ha registrado un incremento del 36,3 % en Ibiza y del 24,3 % en Formentera.
El aumento de flamencos en Ibiza y Formentera
El aumento en Ibiza se explica en gran parte por la presencia creciente de flamencos (Phoenicopterus roseus) que pasan el invierno en las salinas, una tendencia que también se ha consolidado en los últimos años.
El análisis por grupos de especies evidencia una disminución significativa en algunos de los más característicos de los humedales.
En comparación con la media de los últimos diez años, destaca la caída del 36 % en el orden de los gruiiformes, especialmente en el caso de la focha común (Fulica atra), una especie considerada bioindicadora de la calidad de las aguas dulces.
También se ha detectado una reducción del 16 % en el número de anátidas, especialmente entre las especies buceadoras, así como en el caso de somormujos y zampullines.
Por el contrario, los datos muestran una presencia elevada de flamencos y también un aumento de cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo). Asimismo, ha crecido el número de tarros blancos (Tadorna tadorna), una especie característica de aguas salobres.
Los expertos consideran que estas tendencias podrían estar relacionadas con un proceso progresivo de salinización de los principales humedales del archipiélago, lo que favorece a las especies adaptadas a aguas salinas o salobres frente a aquellas dependientes de agua dulce.
Los principales espacios naturales de invernada
El censo se ha llevado a cabo en 95 zonas húmedas del archipiélago, de las cuales 52 se encuentran en Mallorca, 21 en Menorca, 13 en Ibiza y 9 en Formentera.
El espacio con mayor concentración de aves ha sido el Parque Natural de s’Albufera de Mallorca, donde se contabilizaron 8.636 ejemplares de 58 especies.
Le siguen la Reserva Natural de s’Albufereta, en Pollença, con 1.550 aves, y el Parque Natural de Es Trenc-Salobrar de Campos, con 1.435 ejemplares. Estas tres zonas concentran más de la mitad de todas las aves censadas en Baleares.
En Menorca, el enclave más relevante ha sido s’Albufera des Grau, con 1.172 aves registradas. En las Pitiusas destacan las Salinas de es Codolar, en Ibiza, con 1.339 ejemplares, y el Estany Pudent, en Formentera, con 416.
Entre las especies más abundantes, con más de 1.500 ejemplares censados, destacan los bueyeros (Bubulcus ibis), los patos cuchara (Spatula clypeata), los ánades reales (Anas platyrhynchos) y los flamencos (Phoenicopterus roseus).
Especies raras y aves amenazadas detectadas
El espacio con mayor concentración de aves ha sido el Parque Natural de s’Albufera de Mallorca, donde se contabilizaron 8.636 ejemplares de 58 especies.
El censo también ha permitido detectar algunas especies poco habituales en invierno. Entre ellas figuran una cigüeña blanca (Ciconia ciconia) en Menorca, un ejemplar de garza imperial (Ardea purpurea) en Mallorca y dos ostras europeas o ostreros (Haematopus ostralegus) en la misma isla. También se han observado cuatro espátulas comunes (Platalea leucorodia) entre Mallorca y Menorca.
Asimismo, se han registrado varias especies consideradas amenazadas, como 11 ejemplares de porrón pardo (Aythya nyroca) —diez de ellos en Son Saura del Nord, en Menorca—, 12 cercetas pardillas (Marmaronetta angustirostris) en Mallorca y 19 águilas pescadoras (Pandion haliaetus) repartidas entre las diferentes islas.
En cambio, el censo ha constatado la ausencia de porrones moñudos (Aythya fuligula), una especie que era habitual a principios de siglo, y la presencia de solo 20 ejemplares de ánade rabudo (Anas acuta) en todo el archipiélago, lo que confirma su progresiva rarefacción en Baleares.
El seguimiento continuo de las poblaciones de aves acuáticas permite no solo conocer la evolución de las especies, sino también actuar a tiempo para proteger estos ecosistemas frágiles. Los resultados del censo constituyen, por tanto, una herramienta fundamental para orientar políticas de conservación y gestión ambiental en las Islas Baleares. Seguir leyendo en NATURALEZA.
















