El censo de aves acuáticas invernantes en Castilla y León vuelve a activarse este mes como una herramienta esencial para conocer la evolución de las poblaciones de aves, evaluar el estado de los humedales y reforzar las políticas de conservación de la biodiversidad.
El censo de aves acuáticas invernantes en Castilla y León revela la salud de los humedales
La Junta de Castilla y León desarrolla el censo de aves acuáticas invernantes para evaluar el estado de conservación de especies y humedales estratégicos.
Humedales clave analizados en el censo de aves acuáticas invernantes en Castilla y León
La Junta de Castilla y León realiza estos días un nuevo censo de aves acuáticas invernantes en humedales de la comunidad al ser ese recuento esencial para conocer el estado de conservación y la importancia de las zonas húmedas.
Más de 70.000 aves registradas en el último censo autonómico
El censo permite obtener una imagen fija de cada una de las especies y poblaciones en Castilla y León y contribuye a poner de relieve la importancia de las diferentes zonas húmedas de la Comunidad para la invernada de aves acuáticas, según ha informado este sábado la Administración autonómica en un comunicado.
En la elaboración del censo participan cientos de trabajadores medioambientales de la Administración autonómica y en el del pasado año fueron más de 275 entre agentes medioambientales, celadores y técnicos de Medio Ambiente.
Este año, las fechas establecidas para el censo van desde el pasado día 9 hasta el próximo 21 de enero, aunque es este fin de semana y el lunes día 19 cuando se concentra la mayor actividad.
La información del censo, compartida a nivel mundial con la de otros lugares, permite proporcionar tendencias de poblaciones de aves a medio y largo plazo, mediante la recogida de datos de forma estandarizada y periódica, al estar los recuentos efectuados con la misma metodología y en los mismos sitios cada año.
De esta forma, se dispone de información sobre la evolución de las poblaciones de aves acuáticas y su estado de conservación, así como su distribución, lo que resulta crucial para su gestión y conservación.
Además, los censos de aves acuáticas invernantes se han convertido en un instrumento fundamental para el conocimiento y valoración de sus hábitats, los humedales, que son objeto de atención preferente por su fragilidad y singularidad.
En el censo del pasado año se contabilizaron un total de 72.801 aves acuáticas pertenecientes a 52 especies invernantes en las 452 localidades muestreadas con un 6 % menos de ejemplares que en enero de 2024 y cerca del 10 % respecto al promedio de los últimos doce años.
Un instrumento esencial para la conservación de la biodiversidad
En Castilla y León, el pasado año las principales zonas húmedas de cada provincia se ubicaron en las lagunas de Villafáfila, en Zamora, con 11.210 aves; el azud de Riolobos en Salamanca, con 10.801 aves.
Las lagunas de La Nava, Boada y Pedraza en Tierra de Campos de Palencia, con 4.782 aves; y el embalse del Ebro en Burgos con 4.781 aves.
En Ávila, se contabilizaron 2.482 aves en la laguna del Hoyo; en León 1.191 en la balsa de Santa Cristina; en Soria 524 en el embalse de Cuerda del Pozo.
En Valladolid 471 en el embalse de San José; y en Segovia 464 en la laguna de la Iglesia.
Por grupo taxonómico, los tres grupos más numerosos fueron: el orden Anseriformes (patos y afines) con 42.811 ejemplares de 18 especies.
Representando el 55 % del total de las aves censadas; as limícolas y gaviotas con 12.470 ejemplares y fochas y grullas, con 9.883 ejemplares. Seguir leyendo en NATURALEZA.




















