Aves y calor

Las aves también tienen que luchar contra el calor, que puede someterlas a un gran estrés fisiológico. Con el pequeño gesto de dejar un recipiente adecuado con agua accesible para ellas, se les hace la vida un poco más fácil.

Las aves padecen el calor extremo

Aves y calor. Intentan combatirlo con las mismas armas y con algunas propias. Es probable que estos días se note un descenso en la actividad de las aves durante las horas centrales del día cuando prefieren descansar a la sombra para concentrar su actividad física en las horas más frescas, como sucede con los humanos.

Algún mecanismo propio es por ejemplo la urohidrosis, un comportamiento que realizan algunas aves que consiste en defecar u orinar en las zonas escamosas de sus patas como mecanismo para refrescarse, gracias a la evaporación de los fluidos.

En este vídeo, de la cámara en directo de SEO/BirdLife en Alcalá de Henares, se puede ver cómo lo hacen.

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Las crías aprenden desde muy pequeñas a combatir el calor, pero las que aún permanecen en los nidos son, como los niños, mucho más vulnerables al efecto del calor que los adultos. Si el nido está expuesto al sol la madre intentará proteger a sus retoños creando una sombrilla con su propio cuerpo y alas, a cuya sombra puedan resguardarse los pequeños pollitos, y soportará estoicamente en esta posición antes de exponer a un riesgo potencialmente mortal a su descendencia.

Las crías sufren el efecto del calor

Sin embargo, esas aves que han anidado en huecos en el interior de nuestros edificios tienen que confiar en el propio aislamiento de la oquedad, que en algunos casos es una trampa mortal pues puede actuar como un auténtico horno en el que el calor se va concentrando. Es en estos casos cuando las desesperadas crías pueden decidir, antes de morir por efecto de la temperatura, saltar al vacío mucho antes de estar preparadas para ello.

Pollos caídos: ¿qué hacer?

Como consecuencia de esta circunstancia, se pueden encontrar pollos caídos. En estos casos, a no ser que sea un vencejo, no es recomendable coger los pollos caídos y en el caso de hacerse deben seguirse una serie de indicaciones importantes.

Cuando un pollito está completamente recubierto de plumas, es probable que su situación fuera del nido sea completamente normal, voluntaria, y no requiera ningún tipo de intervención por nuestra parte.

Únicamente, cuando se está cien por cien seguro de que un ave no es capaz de valerse por sí misma o con la ayuda de sus padres, se debe llevar a un centro de recuperación de fauna en el que tengan los medios y conocimientos para criar con ciertas garantías.

El agua una gran aliada

El otro gran aliado para paliar los efectos del calor es el agua, tanto para beber y rehidratar el organismo como para darse un baño refrescante, una actividad que encanta a la mayoría de aves en este tiempo.

En este sentido, es importante poder ayudar a las aves colocando bebederos. Cualquier objeto con capacidad de retener agua, en el que las aves se puedan posar sin riesgo de ahogarse, y que no tenga peligro de caer desde nuestro balcón a la calle, sirve para saciar la sed de las aves. Aves y calor.

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