El Parque Natural del Cadí-Moixeró ha contado este año 310 ejemplares de Myosotis minutiflora, una hierba anual de apenas 7,5 centímetros. Es la única población conocida de esta especie en todo el Pirineo. El recuento se hizo en junio, con la planta en plena floración.
Es el tercer control desde que se descubrió allí en 2014, y el parque saca una conclusión tranquilizadora, porque la población se mantiene estable y en buen estado de conservación. ¿Cómo se sostiene una planta tan rara en un rincón tan pequeño de la montaña?
De 131 a 310 ejemplares
En el primer censo se contaron 131 individuos. En 2021 subió de golpe hasta los 425, según la nota del parque del 29 de octubre de 2026. Este año el recuento ha bajado a 310.
Puede parecer un retroceso, pero los técnicos no lo leen así. En las plantas anuales es normal que el número cambie mucho de un año a otro, porque cada generación depende de cómo vaya la temporada. Un año hay muchas y al año siguiente menos, sin que eso indique un problema.
Según el parque, la población sigue por encima de los 250 individuos reproductores, el umbral que separa las categorías «En peligro» y «En peligro crítico». Además, no se han detectado amenazas que pongan en juego su supervivencia.
Un nomeolvides en miniatura
Esta especie pertenece al género de los nomeolvides, dentro de la familia de las borragináceas. Sus tallos crecen erguidos o un poco inclinados y están cubiertos de pelos. En las hojas de arriba esos pelos son rectos por el haz y ganchudos por el envés.
Las flores son diminutas, de un azul pálido y con cinco lóbulos. Se agrupan en la punta de los tallos y, cuando maduran, dejan cuatro frutos muy pequeños llamados núculas. Hace falta agacharse mucho para verla, la verdad.
Vive en suelos pedregosos y calizos, al pie de riscos o de balmas, unos abrigos de roca que hacen de techo natural. Es un hábitat muy concreto. Y en el Cadí-Moixeró ocupa una superficie minúscula.
Cabe en 4 metros cuadrados
Un repaso de los seguimientos de flora del parque, publicado en 2023 en el Butlletí de la Institució Catalana d’Història Natural, da la medida exacta. En la primera evaluación, los 131 ejemplares ocupaban 2 metros cuadrados. En 2021 eran más del doble en el doble de superficie, unos 4 metros cuadrados.
Dicho de otra forma, toda la población pirenaica cabría en el suelo de un baño pequeño. Ese mismo trabajo explica que no se encontró ningún otro núcleo en lugares cercanos con un hábitat parecido. Por eso los expertos la consideran muy vulnerable, aunque hoy esté estable.
El artículo la describe como una planta de montaña de origen meridional, más propia de sierras del sur. Que haya aparecido en el Pirineo le da un valor biogeográfico enorme. Con un área tan pequeña, cualquier alteración del lugar afectaría a todo el núcleo a la vez.
En el máximo nivel de riesgo
El Catálogo de Flora Amenazada de Cataluña la incluye como especie «En peligro de extinción». Con los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), en Cataluña alcanza la categoría más alta, «En peligro crítico».
No es la única joya vegetal de la comunidad con problemas, como muestra la lista de flora amenazada en Cataluña. Pero pocas dependen de un solo rincón como esta. Y eso pesa.
En la alta montaña el contexto tampoco ayuda, porque el calor empuja a muchas especies hacia arriba. Varios estudios avisan de que las plantas de alta montaña de los Pirineos pueden perder buena parte de su diversidad con el cambio climático.
50 plantas bajo vigilancia
El control forma parte del Plan de seguimiento de especies de flora amenazada y de interés del Cadí-Moixeró. El parque lo define como una herramienta esencial para conocer sus especies más frágiles y decidir cómo protegerlas. Según el artículo de 2023, el parque tiene 50 taxones de interés especial y vigila 13 de forma periódica.
Aunque es un trabajo lento y poco vistoso, sin él no habría forma de saber si una población se hunde o aguanta. Gracias a ese tipo de búsquedas también han reaparecido otros parientes raros, como el nomeolvides redescubierto en Pontevedra.
Sin más núcleos a la vista
La nota del parque no detalla cuánta superficie ocupan este año los 310 ejemplares. Tampoco aclara cuándo será el próximo recuento, aunque ya van tres en algo más de una década.
¿Hay más poblaciones escondidas en otras balmas del Pirineo? De momento nadie las ha encontrado, así que la especie, en Cataluña, sigue dependiendo de unos pocos metros cuadrados de roca caliza.
El comunicado oficial ha sido publicado en la web de Parcs Naturals de Catalunya.
Foto: Parc Natural del Cadí-Moixeró / Generalitat de Catalunya









