Canarias aprueba planes para salvar flora en peligro de extinción, activando una estrategia urgente para proteger algunas de las especies más vulnerables y exclusivas del archipiélago en un momento en el que la presión sobre los ecosistemas insulares sigue aumentando por factores como las especies invasoras, el cambio climático y la actividad humana.
Con una inversión que supera varios millones de euros y un horizonte inicial de cinco años, el Ejecutivo autonómico pone en marcha un conjunto de medidas que buscan no solo evitar la desaparición de estas plantas, sino también restaurar los hábitats donde sobreviven y garantizar su viabilidad a largo plazo.
La riqueza natural de Canarias se debe en gran medida a su aislamiento geográfico y a la diversidad de sus ecosistemas. Sin embargo, estas mismas características hacen que su flora sea especialmente frágil frente a amenazas externas.
Entre los principales riesgos destacan la expansión de especies invasoras, que compiten con la vegetación autóctona, así como los efectos del cambio climático, que alteran las condiciones ambientales necesarias para su supervivencia.
Canarias aprueba planes para salvar flora en peligro de extinción con acciones clave
Más de 6 planes y millones en inversión para rescatar especies únicas en riesgo crítico.
Los seis planes aprobados no son actuaciones aisladas, sino una intervención coordinada que combina restauración ecológica, protección genética y gestión activa del territorio. El objetivo es claro: aumentar el número de ejemplares, ampliar su distribución y reducir las amenazas que han llevado a estas especies al borde de la desaparición.
Entre las principales acciones destacan la producción de plantas en vivero, la conservación de semillas en bancos de germoplasma, la designación de áreas críticas de protección y la implementación de programas de seguimiento científico continuado.
El archipiélago canario es uno de los principales puntos calientes de biodiversidad de Europa, con un alto grado de endemismo. Muchas de las especies incluidas en estos planes no existen en ningún otro lugar del planeta, lo que convierte su pérdida en irreversible.
Entre ellas se encuentran la yerbamuda de Jinámar (Lotus kunkelii) o el cardo de Tenteniguada (Onopordum carduelium), ambas en Gran Canaria, así como especies presentes en La Palma como el pico de fuego (Lotus pyranthus) o el pico cernícalo (Lotus eremiticus).
Estas plantas sobreviven en áreas muy concretas y fragmentadas, lo que aumenta su vulnerabilidad frente a cualquier alteración del entorno.
Más de 5 millones de euros para evitar desapariciones irreversibles
La dimensión económica de los planes refleja la magnitud del desafío. Solo algunos ejemplos lo evidencian:
- 908.959 euros para la yerbamuda de Jinámar
- 794.109 euros para el cardo de Tenteniguada
- 738.792 euros para especies de La Palma
- 1.859.126 euros para el plan conjunto de piñamar
A estos se suman otras inversiones relevantes, como los 1.095.607 euros para el drago de Gran Canaria o los 728.252 euros para la escobilla de Guayadeque. Este esfuerzo financiero busca no solo proteger especies concretas, sino reforzar el conjunto del ecosistema insular.
El deterioro de la flora canaria no responde a un único factor, sino a una combinación de presiones acumulativas. Entre las más relevantes destacan la herbivoría por especies introducidas, la expansión de flora invasora, la fragmentación del hábitat y la presión humana sobre el territorio.
Estas amenazas actúan de forma simultánea, reduciendo la capacidad de regeneración de las especies y limitando su expansión natural. Sin intervención, muchas de ellas no podrían sobrevivir a medio plazo.
Restaurar el hábitat, no solo salvar la planta
Estas plantas sobreviven en áreas muy concretas y fragmentadas, lo que aumenta su vulnerabilidad frente a cualquier alteración del entorno.
Uno de los enfoques más relevantes de estos planes es que no se centran únicamente en aumentar el número de ejemplares, sino en restaurar las condiciones ecológicas necesarias para su supervivencia.
Esto implica recuperar suelos, controlar especies invasoras, proteger áreas críticas y mejorar la conectividad entre poblaciones. Sin este enfoque integral, cualquier aumento puntual de individuos sería insuficiente para garantizar la supervivencia a largo plazo.
Los planes aprobados forman parte de una estrategia más amplia que incluye también la protección de fauna emblemática, como los lagartos gigantes de El Hierro y Tenerife, con inversiones superiores a los 1,9 y 1,7 millones de euros respectivamente.
Este enfoque integral responde a la normativa estatal y autonómica en materia de biodiversidad, que obliga a desarrollar planes específicos para especies en peligro, pero también refleja una visión más amplia de conservación del patrimonio natural.
En definitiva, esta estrategia representa un esfuerzo clave para preservar la identidad natural de Canarias y asegurar que sus paisajes y especies únicas perduren para las generaciones futuras.
















