Camboya quiere volver a escuchar el rugido del tigre en sus selvas. El último registro confirmado se produjo en 2007 y el país declaró al animal funcionalmente extinto en 2016, pero una nueva hoja de ruta abre la puerta a recibir ejemplares de India a partir de 2027.
La noticia suena histórica, aunque el traslado será solo el principio. El proyecto únicamente tendrá opciones reales si la cordillera de Cardamomo cuenta con presas suficientes, vigilancia contra la caza furtiva, un hábitat conectado y apoyo de las comunidades que viven cerca del bosque. Y ahí está la parte difícil.
Un regreso que se retrasa
Los primeros tigres debían llegar en 2024. Las dudas sobre la preparación del hábitat y la suspensión de un proyecto de créditos de carbono que iba a contribuir a la financiación obligaron a aplazar el calendario.
En mayo de 2026, el Ministerio de Medio Ambiente de Camboya aprobó una nueva hoja de ruta. Según una copia consultada por AFP, las primeras llegadas podrían comenzar en 2027, aunque el dinero todavía se está negociando y un borrador calcula un coste cercano a los 43 millones de dólares hasta 2030. Por ahora, no existe una fecha cerrada.
Cómo será la primera fase
El escenario técnico publicado en 2026 contempla trasladar inicialmente un macho y tres hembras desde India. El país asiático dispone de una población estimada oficialmente en 3.682 tigres en la evaluación de 2022, una cifra que explica por qué se ha convertido en el socio principal de Camboya para este proyecto.
Los animales pasarían primero por un recinto semisalvaje de unas 40 hectáreas. Allí podrían acostumbrarse a las condiciones locales y ser observados antes de la liberación. No sería un zoológico permanente, sino una fase de adaptación previa a la vida en libertad.
Por qué desaparecieron
Los dos últimos registros conocidos en Camboya proceden de cámaras trampa instaladas en Srepok y en el paisaje de Cardamomo durante 2007. Nueve años después, el país reconoció la extinción funcional del tigre, una expresión que no significa necesariamente que no quedara ni un ejemplar, sino que ya no existía una población capaz de reproducirse y cumplir su papel en el ecosistema.
La caza furtiva para el comercio ilegal y la pérdida de hábitat estuvieron detrás del desplome. Por eso, devolver tigres sin eliminar las presiones que los hicieron desaparecer sería como llenar un cubo que sigue teniendo un agujero. El bosque debe estar protegido antes de abrir la puerta del recinto.
El bosque necesita comida
Un gran bosque no basta por sí solo. Los tigres necesitan poblaciones abundantes de ciervos, jabalíes y otros mamíferos de tamaño medio o grande, y aquí los expertos mantienen posiciones distintas.
Jimmy Borah, asesor del Gobierno camboyano, sostiene que las cámaras trampa muestran presas suficientes para una primera liberación. El biólogo Ullas Karanth teme lo contrario y advierte de que los animales podrían no encontrar alimento. Si eso ocurre, buscarán territorios más amplios y aumentará el riesgo de acercamiento al ganado, las carreteras o las aldeas.
Axel Moehrenschlager, especialista en translocaciones de Panthera, recuerda que «los animales trasladados tienden a desplazarse mucho». En la práctica, Camboya necesitará seguimiento continuo y equipos capaces de intervenir antes de que un tigre llegue a una zona de conflicto.
No serán los mismos tigres
Hay un matiz importante. Los tigres que vivían en Camboya se describen como indochinos, mientras que los ejemplares previstos serán tigres de Bengala procedentes de India. Todos pertenecen a la misma especie, pero forman parte de poblaciones geográficas distintas.
Esto no condena automáticamente el proyecto, aunque sí exige más precauciones. Las directrices de la UICN indican que una translocación debe estudiar la compatibilidad ecológica, la genética, las enfermedades, el comportamiento y los posibles efectos sobre el lugar de destino. Elegir bien a los animales es tan importante como elegir el bosque.
La población local cuenta
¿Qué significa el regreso del tigre para una familia que recoge resina, fruta o plantas dentro del bosque? Algunos vecinos temen por su seguridad y otros cuestionan que se destinen decenas de millones de dólares al programa. Además, AFP comprobó que muchos creían que los felinos permanecerían siempre cercados, cuando el objetivo real es soltarlos después de la adaptación.
Esa confusión revela un problema de comunicación. El plan necesita consultas previas, información clara, compensaciones por posibles pérdidas de ganado y un protocolo de respuesta que todos conozcan. Wildlife Alliance asegura que están previstos el consentimiento libre, previo e informado y un fondo de compensación, pero esas medidas deberán funcionar sobre el terreno, no solo sobre el papel.
Qué puede ganar Camboya
El regreso del tigre podría proteger mucho más que una sola especie. Mantener a un gran depredador obliga a conservar bosques extensos, agua, presas y corredores naturales, y Tom Gray, del programa mundial de tigres de WWF, cree que el proyecto podría «poner un poco de freno» al desarrollo insostenible en Cardamomo.
También existe una expectativa económica. Un estudio reciente calcula que el turismo vinculado al tigre podría generar más de 5 millones de dólares al año durante los primeros cinco años y superar los 7 millones en la década siguiente, además de crear cientos de empleos. Los propios autores aclaran que son escenarios orientativos, no predicciones exactas, y que la selva densa hará poco probables los avistamientos al estilo de un safari.
Lo que debe ocurrir antes
Antes del primer traslado desde India, Camboya tendrá que cerrar la financiación, publicar el calendario definitivo, confirmar la cantidad de presas, reforzar la lucha contra la caza furtiva y completar los controles veterinarios y genéticos. También necesitará consultar a las comunidades y preparar un sistema de vigilancia y respuesta rápida.
Traer cuatro tigres será la parte más visible. El verdadero proyecto consiste en reconstruir un ecosistema y la confianza de quienes comparten ese territorio.
Si ese trabajo se hace bien, 2027 podría marcar el inicio de un regreso histórico, pero acelerar el calendario no resolverá los problemas que siguen dentro del bosque.
El estudio más reciente sobre el potencial turístico de la reintroducción ha sido publicado en PARKS, la revista de la Comisión Mundial de Áreas Protegidas de la UICN.



