La NASA no ha dicho que Madrid, la Comunidad Valenciana y Andalucía serán inhabitables en 2050 y esto es lo que dice realmente el artículo que circula por internet

Publicado el 19 de septiembre de 2026 a las 15:44
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Mapa de España con una chincheta azul clavada sobre el centro peninsular

Una advertencia lleva meses saltando de un medio a otro. Asegura que la NASA ha señalado Madrid, la Comunidad Valenciana y Andalucía como lugares donde no se podrá vivir en 2050 por el calor extremo. Suena concreto, urgente y científico.

Pero hay un problema. El artículo de la NASA que se cita no menciona España, esas comunidades ni Europa. El riesgo climático español es real, pero atribuir esa sentencia a la NASA va mucho más allá de las pruebas.

Lo que realmente dijo la NASA

La historia parte de un artículo de NASA Science publicado el 9 de marzo de 2022 y actualizado en octubre de 2024. No es un nuevo informe sobre España, sino una explicación divulgativa sobre el calor húmedo y sus efectos en el cuerpo.

La NASA señala como áreas especialmente vulnerables hacia 2050 el sur de Asia, el golfo Pérsico y el mar Rojo. Para 2070 añade el este de China, partes del sudeste asiático y Brasil. España no aparece una sola vez.

El texto se apoya en un estudio publicado en Science Advances por Colin Raymond, Tom Matthews y Radley Horton. Ese trabajo detectó que los episodios de calor húmedo extremo se habían más que duplicado entre 1979 y 2017, pero tampoco pronosticó que Madrid, la Comunidad Valenciana o Andalucía quedarían inhabitables.

El error de los 35 grados

Aquí está la confusión clave. Una temperatura del aire de 35 °C, la que vemos en el móvil o en un termómetro de calle, no equivale a 35 °C de bulbo húmedo. Esta segunda medida combina calor y humedad para indicar hasta qué punto el sudor puede evaporarse y enfriar el cuerpo.


El artículo de la NASA presenta 35 °C de bulbo húmedo durante unas seis horas como un límite teórico de supervivencia al aire libre. Eso exige una combinación extrema de temperatura y humedad, no una tarde seca a 35 °C. Además, la propia agencia recuerda que el calor mata con valores bastante menores.

La cifra tampoco es un interruptor que se enciende de golpe. Experimentos con personas jóvenes y sanas han observado estrés térmico no compensable por debajo de ese umbral en determinadas condiciones. La edad, la salud, la actividad física, la ropa, el sol, el viento y el acceso a agua o refrigeración cambian mucho el riesgo.

De dónde salió la confusión

Todo apunta a que varias informaciones mezclaron la pieza de la NASA con The Future We Don’t Want, un informe técnico de 2018 elaborado por UCCRN para un proyecto de C40 Cities, Global Covenant of Mayors y Acclimatise. No es un informe de la NASA. Una reconstrucción de Climática sitúa el salto español en una noticia de julio de 2024 que fusionó ambas fuentes, añadió esas tres zonas y después pasó de un titular a otro.

El informe de 2018 sí utilizó un conjunto de proyecciones distribuido por la agencia espacial. Analizó los resultados de cuatro modelos climáticos, no de «cuatro satélites», y calculó qué ciudades podrían alcanzar una media de las máximas mensuales de al menos 35 °C durante su trimestre más cálido hacia mediados de siglo bajo un escenario de emisiones altas.

Tampoco es lo mismo que soportar 35 °C de bulbo húmedo durante tres meses. El primer dato describe una media de máximas del aire, mientras el segundo sería una condición fisiológica extrema. Al juntar ambas ideas, una proyección de calor urbano acabó convertida en una supuesta lista de territorios condenados, y ahí se torció la historia.

España sí se está calentando

Desmontar un titular no significa quitar importancia al problema. Según AEMET, la temperatura media anual de España ha aumentado 1,75 °C desde 1961. Los doce años más cálidos de esa serie pertenecen ya al siglo XXI.

El verano de 2026 añadió una señal difícil de ignorar. La agencia contabilizó 61 días bajo condiciones de ola de calor en la Península y Baleares, un récord desde que comienza la serie en 1975. Fueron aproximadamente dos de cada tres días del verano.

En la práctica, esto significa más noches en las que cuesta dormir, mayor presión sobre la salud y trabajos al aire libre mucho más peligrosos. También aumenta la demanda de refrigeración y puede encarecer mantener fresca la vivienda. No es poca cosa.

Lo que hay que vigilar hasta 2050

Madrid, la Comunidad Valenciana y Andalucía afrontan riesgos distintos. La isla de calor urbana, la humedad mediterránea, las máximas del interior, la disponibilidad de agua y la calidad de las viviendas no golpean igual en todos los barrios ni a todas las personas. AEMET ofrece proyecciones regionalizadas con conjuntos de modelos y varios escenarios de emisiones, que no equivalen a una lista de lugares habitables o inhabitables.

¿Qué cambia entonces para quien vive allí? Habrá que reforzar las alertas tempranas, adaptar horarios laborales, crear sombra y zonas verdes, rehabilitar viviendas y asegurar espacios frescos accesibles. La habitabilidad depende tanto del termómetro como de la capacidad de protegerse.

La conclusión es clara. España se enfrenta a un calor más frecuente, persistente y peligroso, pero la NASA no ha sentenciado que esas tres comunidades vayan a ser inhabitables en 2050.

El artículo oficial que originó parte de la confusión fue publicado por NASA Science.

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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