Naturaleza

Estas 5 razas de perro tienen obsesión por el agua y no es por su carácter, es por su genética: tienen membranas entre los dedos, pelaje impermeable y un instinto heredado de sus antepasados

Estas cinco razas de perro adoran el agua por su genética y conservan un instinto heredado de generaciones.

Estas 5 razas de perro tienen obsesión por el agua y no es por su carácter, es por su genética: tienen membranas entre los dedos, pelaje impermeable y un instinto heredado de sus antepasados

Un lago tranquilo, una playa sin oleaje o una piscina en el jardín pueden parecer un simple lugar para refrescarse. Para algunos perros, sin embargo, son una invitación imposible de ignorar. Basta un chapoteo para que salgan disparados y el paseo termine con el dueño mojado, la toalla llena de arena y el coche oliendo a perro húmedo.

El Terranova, el labrador retriever, el perro de agua portugués, el Chesapeake Bay retriever y el golden retriever destacan por una historia ligada al agua. Sus antepasados ayudaron a pescadores, recuperaron aves o participaron en rescates, y esa selección dejó pelajes protectores, resistencia y facilidad para nadar. Pero pertenecer a una raza acuática no garantiza que cada ejemplar quiera bañarse ni que pueda hacerlo sin vigilancia.

No todos los perros nacen nadadores

Hay una explicación detrás de esa atracción. Las razas desarrolladas para trabajar dentro o cerca del agua suelen contar con una estructura corporal favorable, pelajes resistentes a la humedad y una fuerte motivación para recuperar objetos. En la práctica, ven una pelota flotando y se activa un trabajo que sus antepasados hicieron durante generaciones.

Aun así, cada perro es distinto. La edad, la salud, la experiencia previa y el miedo pueden cambiar por completo su relación con el agua, y hasta un gran nadador puede cansarse o desorientarse. Por eso no se debe empujar ni lanzar a un perro para que aprenda a nadar.

Terranova

El Terranova es el gigante más reconocible de esta lista y también uno de los perros más vinculados al rescate acuático. Fue seleccionado en Canadá para trabajar junto a pescadores, recuperar equipos y auxiliar a personas, con pies parcialmente palmeados y un manto doble resistente al agua. No es poca cosa.

Su tamaño y potencia hacen que resulte difícil controlarlo si entra al agua sin permiso. La solución no es tirar de él desde la orilla ni convertir el regreso en una pelea. Necesita una llamada bien entrenada, acceso a zonas con salida fácil y supervisión constante.

Labrador retriever

El labrador lleva el agua casi escrita en su historia. Sus predecesores trabajaban en las pesquerías de Terranova, donde ayudaban con redes y cabos, y más tarde la raza se especializó en cobrar aves. Su «cola de nutria», los pies palmeados y el manto denso favorecen la natación.

¿El resultado en un paseo de verano? Un perro que puede repetir una recuperación tras otra mientras su dueño ya está pensando en volver a casa. Precisamente por su entusiasmo conviene introducir pausas, ofrecer agua dulce y terminar el juego antes de que aparezca el agotamiento.

Perro de agua portugués

El nombre no engaña. Durante siglos, el perro de agua portugués acompañó a tripulaciones, condujo peces hacia las redes, recuperó material perdido y nadó entre barcos o hasta la costa. Sus pies palmeados, su resistencia y su pelaje resistente al agua explican buena parte de su soltura.

También es un perro activo e inteligente, capaz de aprender muy rápido cuándo la correa anuncia que se acaba la diversión. Por eso funciona mejor alternar llamadas, premios y nuevos juegos en tierra que perseguirlo por la orilla. En el fondo, necesita compartir actividad con su persona, no solo acumular largos en el agua.

Chesapeake Bay retriever

Menos conocido en España, el Chesapeake Bay retriever fue desarrollado para recuperar aves en las aguas frías y difíciles de la bahía de Chesapeake, en Estados Unidos. Su subpelo denso contiene aceites naturales y le ofrece protección frente al frío, mientras que su fuerza y resistencia le permitían realizar recuperaciones repetidas incluso entre hielo.

Ese pasado ayuda a entender su seguridad en el agua y también su carácter más independiente. No suele ser la raza más adecuada para una persona sin experiencia, especialmente si no recibe ejercicio y educación constantes. Con un Chessie, como se le conoce de forma cariñosa, la obediencia se trabaja antes de llegar al lago.

Golden retriever

El golden retriever nació como perro cobrador en Escocia y entre sus antepasados figura el desaparecido Tweed Water Spaniel. Fue criado para localizar y devolver piezas, y todavía conserva una marcada motivación por recuperar objetos. Ese instinto aparece cuando ve una pelota, un juguete o cualquier cosa flotando.

Su carácter sociable puede hacer que la escena parezca fácil, pero la emoción también juega en contra. Si cada llamada significa correa y fin del baño, aprenderá a retrasar el regreso. Llamarlo varias veces durante el juego, premiarlo y permitirle volver al agua ayuda a que acudir no sea siempre una mala noticia.

Cómo conseguir que salgan del agua

La herramienta más útil no es una bolsa agitada a la desesperada, sino una llamada fiable construida con premios de alto valor. El entrenamiento debe comenzar en casa y continuar en lugares con pocas distracciones, aumentando la dificultad poco a poco. Cuando el perro vuelve, se le recompensa siempre, aunque haya tardado más de lo deseado.

En la orilla puede practicarse con una línea larga y en terreno despejado mientras la respuesta todavía no sea sólida. También ayuda interrumpir el baño antes de marcharse, pedir que vuelva, premiarlo y dejarlo entrar otra vez. Así, la orden deja de significar «se acabó lo bueno».

El agua también tiene riesgos

Que una raza nade bien no la vuelve invulnerable. Las corrientes, el oleaje, los embalses profundos, los objetos sumergidos y el cansancio pueden convertir un baño corriente en una emergencia. En embarcaciones, aguas abiertas o primeras experiencias, un chaleco salvavidas bien ajustado añade flotación y facilita sacar al animal mediante su asa.

También hay peligros menos visibles. El perro no debe beber agua de mar ni entrar en zonas con posibles floraciones de cianobacterias, conocidas como algas verdeazuladas, porque algunas producen toxinas potencialmente mortales. Tras el baño conviene aclarar el pelaje, secarlo y ofrecer agua limpia.

La seguridad manda

Estas cinco razas tienen una ventaja heredada, pero la seguridad depende del dueño. Elegir un lugar tranquilo, vigilar el tiempo dentro del agua y enseñar una salida clara importa más que cualquier fama de gran nadador. Y eso se nota cuando llega el momento de volver a casa sin sustos.

Para ampliar la información conviene acudir a recomendaciones actualizadas y no a trucos improvisados. 

La guía oficial consultada más reciente sobre natación y seguridad acuática en perros ha sido publicada por el American Kennel Club.

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