La imaginación de los simios deja de ser un mito: Science rompe el dogma humano

Publicado el: 6 de febrero de 2026 a las 11:55
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Bonobo Kanzi demostrando imaginación de los simios en experimento científico

La imaginación de los simios ya no es una hipótesis romántica ni una anécdota etológica. La ciencia acaba de demostrar que los grandes simios pueden fingir, imaginar objetos inexistentes y razonar sobre ellos con precisión sorprendente.

La imaginación de los simios, según este trabajo experimental publicado en Science, comparte raíces evolutivas profundas con la humana. Y obliga a replantear uno de los pilares más arraigados de nuestra supuesta excepcionalidad cognitiva.



Imaginación de los simios: fingir, imaginar y saber que no es real

Un estudio publicado en Science demuestra que la imaginación de los simios incluye juego simbólico y objetos ficticios, una capacidad cognitiva que hasta ahora se creía exclusiva del ser humano.

Las representaciones secundarias permiten a los individuos ir más allá del presente e imaginar escenarios hipotéticos o alternativos. Esto facilita el desarrollo de habilidades como la atribución de estados mentales, la planificación futura y la simulación.

Una nueva investigación sugiere que esta capacidad estaba presente en Kanzi, un bonobo entrenado para comunicarse con humanos que falleció el año pasado. Los hallazgos desafían la creencia arraigada de que la imaginación es exclusiva de los humanos.



Los simios no solo tienen imaginación, sino que además saben jugar a fingir, una habilidad que se creía exclusiva de los seres humanos, según un estudio publicado en Science.

Diseñando unos experimentos específicos, Amalia P. M. Bastos y Christopher Krupenye, de la Universidad estadounidense Johns Hopkins, demostraron que los simios tienen esta capacidad. Que probablemente surgió de los ancestros evolutivos comunes de unos y otros, hace entre seis y nueve millones de años.

Kanzi, el bonobo que cambió las reglas del pensamiento animal

Los investigadores realizaron el estudio con Kanzi, un bonobo de 43 años de la organización Ape Initiative, que en tres pruebas demostró con rotundidad que era capaz de imaginar y entender objetos ficticios, lo que en humanos se conoce como ‘representaciones secundarias’.

Las representaciones secundarias nos permiten alejarnos del ‘aquí y ahora’ y generar posibilidades imaginarias, hipotéticas o alternativas desvinculadas de la realidad. Lo que hace posible capacidades cognitivas excepcionales como atribuir estados mentales, anticipar futuros posibles o simular.

El estudio ha demostrado que esta capacidad también forma parte del potencial coginitivo de otros primates. Al menos de Kanzi, un bonobo criado en cautividad y entrenado para comunicarse con los humanos que falleció el año pasado.

«La imaginación se ha considerado durante mucho tiempo un elemento crítico de lo que significa ser humano, pero la idea de que podría no ser exclusiva de nuestra especie es realmente transformadora», destaca Krupenye.

Hace unas décadas, «Jane Goodall descubrió que los chimpancés fabricaban herramientas, lo que llevó a cambiar la definición de lo que significa ser humano. Ahora esto nos invita seriamente a reconsiderar qué nos hace especiales y qué clase de vida mental tienen otras criaturas», advierte el científico.

Zumos, uvas y objetos inexistentes: así se probó el juego simbólico

A los dos años de edad, los humanos tienen juego simbólico, una capacidad que les permite usar muñecos o accesorios para jugar y simular o imitar situaciones de la vida real. Gracias a esta habilidad, los niños fingen que toman un jarabe inexistente o un té con amigos imaginarios.

En animales, sin embargo, aunque tanto en la naturaleza como en cautiverio, se han observado situaciones que mostraban conductas simuladas. Por ejemplo, una madre chimpancé jugando con palos con su hijo), no se han hecho estudios científicos para analizar el juego simbólico.

Para ello, Krupenye y Bastos diseñaron experimentos que tenían como base una supuesta merienda con vasos, jarras y platos vacíos. En la primera prueba, los investigadores simularon servir zumo en dos vasos y después fingieron vaciar uno de ellos. Pero al preguntar a Kanzi ¿dónde está el zumo?, el bonobo señaló el vaso correcto -el que durante el juego no había sido vaciado- la mayoría de las veces.

Para descartar que Kanzi pensara que realmente había zumo, aunque no pudiera verlo, hicieron un nuevo experimento en el que utilizaron un vaso con bebida de verdad junto a un vaso de zumo imaginario y le preguntaron cuál quería. Kanzi pidió la bebida real prácticamente todas las veces.

En un tercer experimento, el investigador fingió comerse unas uvas de un recipiente y luego colocarlas en dos platos vacíos. Tras simular que vaciaba uno de ellos, preguntó a Kanzi ¿dónde están las uvas? Y el bonobo, de nuevo, señaló el recipiente imaginario en el que supuestamente estaba la fruta.

Imaginación de los simios: un salto evolutivo compartido con los humanos

Y aunque Kanzi falló en algunas ocasiones, la mayoría de las veces fue precisa en su respuesta, subrayan los autores.

Estos hallazgos inspiran a seguir estudiando si otros animales tienen juego simbólico y pueden rastrear objetos imaginarios, así como estudiar otros aspectos de la imaginación de los simios, como su capacidad para pensar en el futuro o en lo que sucede en la mente de otros, explican los autores.

Para Bastos es «extremadamente impactante y emocionante» que las pruebas sugieran que «los simios pueden concebir en sus mentes cosas que no están ahí. Kanzi es capaz de generar la idea de este objeto imaginario y, al mismo tiempo, saber que no es real», subraya la investigadora.

«La imaginación es una de esas cosas que nos otorga a los humanos una vida mental rica. Si compartimos algunas raíces de esa imaginación con los simios, eso debería hacer que la gente cuestione la suposición de que los animales viven vidas robóticas limitadas al presente», opina Krupenye.

¿Por qué este experimento cambia la cognición animal para siempre?

Para Antonio J. Osuna, especialista en cognición animal e investigador posdoctoral en la Universidad de Veterinaria de Viena (Austria), el trabajo no solo aporta una de las evidencias experimentales «más claras hasta la fecha» de representaciones secundarias en un animal, sino que evidencia la importancia de diseñar experimentos adaptados a cada especie para evaluar las capacidades de los animales, y no solo de los grandes simios, dice a la plataforma SMC.

En la misma línea, Juan Carlos Gómez, investigador en el Departamento de Psicología y Neurociencia de la Universidad de St. Andrews (Escocia), subraya que lo más importante del estudio es que proporciona un paradigma experimental que podrá seguir usándose para investigar la imaginación en primates.

Los autores han dado «un paso de gigante» al hacer posible la investigación experimental en esta importante cuestión, subraya.

Los investigadores simularon escenarios de refrigerios con tazas y platos vacíos. Kanzi rastreó consistentemente el zumo y uvas imaginarios. Distinguiendo entre objetos reales y ficticios en múltiples experimentos controlados.

Los científicos afirman que el estudio ofrece sólida evidencia experimental de representaciones secundarias en animales. E introduce un paradigma que invita a explorar la imaginación en primates, fomentando una investigación más profunda de la vida mental no humana. Seguir leyendo en NATURALEZA

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