Las glaciaciones también moldearon los microbios. Un reciente hallazgo del CSIC acaba de desmontar una teoría histórica sobre los microorganismos y su supuesta capacidad para estar en todas partes. Las pruebas demuestran que las glaciaciones también aislaron a estas criaturas diminutas, moldeándolas igual que a los grandes mamíferos.
Aquel frío extremo convirtió el paisaje en un muro insalvable para las amebas de tierra. Sin posibilidad de moverse libremente, quedaron atrapadas en zonas refugio donde su ADN cambió durante milenios, dando lugar a familias genéticas totalmente distintas.
Al cruzar datos globales, los científicos descubrieron que los mayores focos de diversidad microbiana coinciden con esos antiguos reductos glaciares. Además, con el calentamiento global actual, ya se observa cómo algunas especies de climas cálidos conquistan territorios cada vez más al norte.
Este trabajo sitúa a la península ibérica como una joya oculta de la biodiversidad microscópica. En definitiva, deja claro que los vaivenes del clima han dejado huella en la evolución de cualquier forma de vida, sin importar su tamaño.
Las glaciaciones también moldearon los microbios y reescriben la historia de su evolución
Durante décadas, la biología aceptó una idea aparentemente indiscutible: los microorganismos están en todas partes porque el viento, el agua o los animales los dispersan sin apenas obstáculos. Sin embargo, una investigación internacional liderada por el Real Jardín Botánico-CSIC demuestra que esa teoría necesita una profunda revisión.
El trabajo concluye que las glaciaciones también moldearon los microbios, igual que ocurrió con mamíferos, aves o plantas. Las grandes oscilaciones climáticas del Cuaternario fragmentaron sus poblaciones durante miles de años, favoreciendo la aparición de linajes independientes cuya huella genética todavía puede rastrearse en la actualidad.
Las glaciaciones también moldearon los microbios igual que a los grandes animales
La investigación, publicada en la revista Molecular Ecology, analizó la evolución de las Arcellinida, un grupo de amebas con caparazón que viven principalmente en los suelos y ecosistemas húmedos.
Hasta ahora se asumía que estos organismos microscópicos podían dispersarse prácticamente sin límites geográficos. Sin embargo, el estudio demuestra que las glaciaciones también moldearon los microbios, condicionando su evolución durante los últimos dos millones de años.
Según los investigadores, las enormes extensiones de estepas frías que dominaron Europa durante las glaciaciones actuaron como auténticas barreras invisibles que separaron poblaciones durante miles de generaciones.
Los refugios glaciares también protegieron a organismos invisibles
Aunque los grandes casquetes de hielo nunca cubrieron completamente la península ibérica, el descenso de las temperaturas transformó radicalmente el paisaje.
Muchas especies de plantas y animales sobrevivieron únicamente en zonas con condiciones climáticas más estables, conocidas como refugios glaciares.
El estudio demuestra que las pequeñas amebas siguieron exactamente la misma estrategia. Analizando su ADN, los científicos identificaron antiguos linajes que permanecieron aislados en esos refugios antes de expandirse nuevamente durante los periodos climáticos más cálidos.
Más de 34.000 registros permiten reconstruir una historia desconocida
Para desarrollar la investigación, el equipo recopiló el mayor conjunto de datos genéticos disponible hasta la fecha para este grupo de microorganismos.
El análisis incluyó 615 muestras procedentes de distintos continentes y ecosistemas, junto con más de 34.000 registros de diversidad genética que permitieron comparar poblaciones distribuidas por todo el planeta.
Los resultados muestran que los principales focos de diversidad genética coinciden con los mismos refugios climáticos conocidos desde hace décadas para numerosas especies de flora y fauna, reforzando la idea de que las glaciaciones también moldearon los microbios.
El cambio climático ya está modificando su distribución
La investigación no solo explica el pasado. También aporta evidencias de cambios que ya están ocurriendo.
Los científicos detectaron una reciente expansión de especies con afinidad mediterránea hacia Cantabria, un fenómeno que interpretan como una posible consecuencia del actual cambio climático.
Este desplazamiento confirma que las comunidades microbianas siguen respondiendo rápidamente a las variaciones ambientales, igual que sucede con muchas especies de plantas y animales.
El estudio rompe uno de los grandes paradigmas de la microbiología
Uno de los aspectos más relevantes del trabajo es que desmonta la vieja hipótesis según la cual los microorganismos están presentes en cualquier lugar del planeta y únicamente el ambiente determina cuáles prosperan.
El director del estudio, Enrique Lara, investigador del Real Jardín Botánico-CSIC, sostiene que incluso estos organismos microscópicos conservan en su ADN la huella de las grandes transformaciones climáticas ocurridas durante millones de años.
Esta nueva visión sitúa a la península ibérica como uno de los archivos naturales más importantes de diversidad microbiana y abre nuevas líneas para comprender cómo el clima ha modelado la evolución de prácticamente todo el árbol de la vida.
Las glaciaciones forman parte de la evolución
El descubrimiento de que las glaciaciones también moldearon los microbios cambia la forma de entender la evolución de los organismos invisibles que habitan los suelos del planeta. Lejos de dispersarse sin restricciones, muchas especies conservaron una historia genética marcada por antiguos refugios climáticos y largos periodos de aislamiento.
Además de ampliar el conocimiento sobre la biodiversidad microscópica, esta investigación liderada por el CSIC aporta una herramienta valiosa para anticipar cómo responderán estos organismos al calentamiento global. Si el clima fue capaz de modelar su evolución durante millones de años, también puede determinar el futuro de estos ecosistemas esenciales para el funcionamiento del planeta.
Las glaciaciones también moldearon los microbios en 15 segundos
¿Qué demuestra el nuevo estudio del CSIC sobre los microbios?
Demuestra que las glaciaciones también moldearon los microbios, influyendo en su evolución y distribución genética durante los últimos dos millones de años.
¿Qué son las amebas Arcellinida?
Son microorganismos con un pequeño caparazón que viven principalmente en suelos y ambientes húmedos y que ahora se han convertido en un modelo para estudiar la evolución microbiana.
¿Por qué la península ibérica fue tan importante durante las glaciaciones?
Porque actuó como uno de los principales refugios climáticos donde numerosas especies sobrevivieron a los periodos más fríos, incluidos estos microorganismos.
¿El cambio climático está afectando ya a estos microbios?
Sí. Los investigadores observaron la expansión reciente de especies mediterráneas hacia Cantabria, un movimiento compatible con los efectos del actual calentamiento climático.
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