Naturaleza

La gripe aviar ataca en Australia: la muerte de un lobo marino despierta todas las alertas

Lamentablemente, el virus de la gripe aviar ha conquistado el último continente que se había salvado hasta ahora. Un lobo marino muerto ha disparado las alarmas de que la enfermedad ya está entre sus fronteras.

La gripe aviar ataca en Australia: la muerte de un lobo marino despierta todas las alertas

La gripe aviar ataca en Australia. El avance incesante de esta enfermedad ha puesto en guardia a los organismos internacionales contra el H5N1. Miles de especies marinas de medio planeta acusan ya los golpes de una crisis biológica que amenaza con diezmar a ciertos ecosistemas ya de por sí extremadamente frágiles.

Los expertos no ocultan su preocupación ante la agresividad del nuevo brote, ya que el agente está atacando con gran rapidez, lo que deja en evidencia lo indefensas que están muchas especies, especialmente las que son endémicas o locales, ante las crisis microbiológicas de esta escala.

En la comunidad científica están muy alarmados porque el salto entre especies avanza mucho más rápido de lo esperado. Encontrar animales marinos muertos afectados por ese mal confirma que existe un giro adaptativo que dificulta, y mucho, frenar la dispersión del virus por el mundo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que la variante se ha convertido en una amenaza global para la fauna, debido a su elevada capacidad de propagación y de mortalidad entre numerosas especies. Y la pregunta es obvia: ¿cuándo mutará y se convertirá en una zoonosis que afectará a los humanos?

La gripe aviar ataca en Australia: los científicos están muy preocupados

Australia acaba de registrar su primer contagio de la cepa H5N1 en un mamífero dentro de su territorio. Los medios informativos explicaron que se confirmó la presencia del virus en el cuerpo sin vida de un lobo marino en la costa de Australia Meridional.

Los técnicos encontraron al ejemplar en las playas de Beachport, situada a unos 310 kilómetros al sur de Adelaida, y que el cuerpo no tenía rastros de heridas o ataques. El hallazgo supone un hito preocupante, pues hasta ahora el país solo había notificado el positivo de un ave el pasado junio.

La propia ministra de Agricultura, Julie Collins, asumió la complejidad del escenario durante una intervención pública declarando: «En cuanto la cepa H5 toma fuerza en el entorno natural, librarse de pérdidas severas es sencillamente imposible«.

El suceso supone un paso más en la escalada a nivel mundial de este brote de alta patogenicidad. El virus entró en el continente presumiblemente en el mes de junio, traído por aves migratorias y, desde entonces, no ha dejado de propagarse entre la fauna autóctona.

El virus llegó a una isla remota en junio

De hecho, los biólogos ya dieron un aviso de alerta en agosto tras certificar las primeras muertes de aves en la costa. De momento, el Gobierno asegura que la enfermedad no afecta a la industria avícola ni a las explotaciones del campo. Los últimos balances oficiales publicados por las autoridades australianas elevaban a 297 los casos confirmados a lo largo y ancho del país.

La noticia es pésima para el último bastión geográfico que quedaba en pie sin el virus, ya que Australia era el único continente habitado de todo el planeta que se libraba del avance de esta temible cepa.

Aunque en realidad, el H5N1 o gripe aviar ya estaba presente a finales de 2025 en la remota isla Heard, que es una posesión australiana perdida en mitad del océano Índico.

Allí el golpe de la enfermedad fue devastador: la prensa local calcula que el virus se llevó por delante a más de 13.000 crías de foca en cuestión de semanas.

Desde que se aisló por primera vez en 1996, la variante H5N1 no ha dejado de ganar terreno y de generar contagio tras contagio. El problema comenzó con las aves salvajes, se pasó a las de corral y ahora ataca con fuerza a miles de mamíferos de muy distintas familias. Los científicos temen que en poco tiempo los humanos seamos los siguientes.

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