Detectan gripe aviar en oso polar. Esta patología respiratoria de origen aviar ha traspasado por primera vez las barreras biológicas en los ecosistemas árticos europeos al confirmarse su presencia letal en un gran depredador terrestre.
Las necropsias realizadas en el tejido cerebral consolidan la teoría de que la infección viral fue el desencadenante directo de su muerte. Este escenario repite patrones de contagio ya observados en la fauna de Alaska, encendiendo las alarmas sobre la vulnerabilidad de las poblaciones confinadas en el polo.
Autoridades noruegas anunciaron el martes que se ha detectado por primera vez en Europa la gripe aviar en un oso polar, en la región de Svalbard, en el Ártico.
Detectan gripe aviar en oso polar que le causó la muerte
La variante H5N5 del virus se detectó en muestras tomadas de un oso macho de aproximadamente un año de edad y de una morsa hallados muertos a mediados de mayo en el archipiélago helado, a unos 1.000 km del Polo Norte, según informó el Instituto Veterinario Noruego.
«Los resultados forman parte de una tendencia en la que cada vez se detectan más virus de la gripe aviar altamente patógena en mamíferos en Europa», señaló Ragnhild Tonnessen, coordinadora de gripe aviar del Instituto Veterinario, citada en un comunicado de prensa.
Detectan gripe aviar en oso polar y las autoridades noruegas dicen que: «Al mismo tiempo, en los últimos años, el virus se ha propagado a nuevas regiones, incluido el Ártico, donde puede tener consecuencias para las poblaciones y los ecosistemas vulnerables», añadió.
Detectan gripe aviar en oso polar y estudian las consecuencias de este hecho
El gobernador de Svalbard declaró por separado que la presencia del virus en muestras cerebrales de ambos animales «concuerda con la hipótesis de que fue muy probablemente la causa» de sus muertes.
En 2023 ya se había hallado en Svalbard una morsa que había muerto a causa de la gripe aviar, y ese mismo año también se detectó el virus en un oso polar que falleció en Alaska.
Entre enero de 2025 y marzo de 2026, 140 millones de animales murieron o fueron sacrificados a causa de la gripe aviar en casi 70 países, según la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE).
Esa cifra está muy por debajo del pico registrado en 2021-2022, pero desde entonces el virus se ha propagado ampliamente entre especies no aviares, lo que aumenta el riesgo de transmisión a los seres humanos.
A nivel global, la mortalidad de animales por esta crisis sanitaria se cuenta por decenas de millones en los últimos meses. Aunque el volumen total de bajas avícolas ha descendido respecto a crisis previas, la comunidad científica muestra gran preocupación por la creciente adaptabilidad del patógeno en organismos de sangre caliente.
Esta mutación constante de la gripe aviar y el salto hacia nuevos huéspedes no solo amenazan la estabilidad ecológica de reservas naturales aisladas. El hecho de que detectan gripe aviar en oso polar incrementa el peligro de una eventual transmisión comunitaria en los seres humanos.








