Preocupación entre los expertos tras descubrir que el salmón está acabando con el oxígeno y liberando 75.000 toneladas de nitrógeno y 360.000 de carbono en Noruega

Publicado el: 23 de mayo de 2026 a las 09:42
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Granjas de salmón en los fiordos de Noruega señaladas por liberar nitrógeno y reducir el oxígeno del agua.

Noruega presume de fiordos limpios, agua fría y salmón de exportación. Pero un nuevo informe pone una cifra incómoda sobre la mesa. La acuicultura noruega liberó en 2025 unas 75.382 toneladas de nitrógeno, 13.111 toneladas de fósforo y 359.926 toneladas de carbono orgánico en aguas costeras, según el análisis del Sunstone Institute. En equivalencia de aguas residuales no tratadas, eso se parece a la carga de nutrientes de 17,21 millones de personas para el nitrógeno, 19,96 millones para el fósforo y 29,58 millones para el carbono orgánico. No es poca cosa.

La clave está en no confundir el mensaje. El informe no dice que los excrementos de los peces sean iguales a las aguas negras humanas en bacterias o riesgo sanitario directo. Habla de nutrientes, de ese «fertilizante» invisible que puede alimentar algas, consumir oxígeno y complicar la vida bajo el agua. Y en los fiordos, que no son mar abierto y tienen poca renovación en profundidad, el problema se nota más.



El dato que cambia el debate

El informe se centra sobre todo en el salmón atlántico y la trucha arcoíris, las especies dominantes en la acuicultura noruega. Para hacer el cálculo, los autores usaron datos oficiales de consumo de pienso, biomasa, sacrificio y mortalidad procedentes de la Dirección Noruega de Pesca y del Instituto Veterinario noruego.

La idea es sencilla, aunque la cuenta sea compleja. En las jaulas abiertas, el pienso entra en el sistema, una parte se convierte en pescado y otra parte queda en el agua como heces, orina o alimento no consumido. Alexandra Pires Duro, científica de datos de Sunstone, lo resumió con una frase muy clara, «todo va al agua».



No es solo suciedad

El nitrógeno y el fósforo funcionan como abono. En tierra pueden ayudar a crecer a una planta, pero en el mar, si llegan en exceso, pueden disparar floraciones de algas. Cuando esas algas mueren y se descomponen, el proceso consume oxígeno. Y ahí empieza el problema para peces, moluscos, fondos marinos y bosques de algas.

El carbono orgánico añade otra capa. Sirve de alimento a bacterias que también gastan oxígeno al degradarlo. Por eso el informe usa la equivalencia poblacional, una medida habitual en regulación de aguas residuales, para explicar cuánta carga contaminante representa cada nutriente. Es una traducción para entender la escala.

El verano aprieta más

La contaminación no se reparte igual durante todo el año. El informe estacional del Sunstone Institute señala que el consumo de pienso subió en 2025 desde 130.218 toneladas en febrero hasta 244.739 toneladas en septiembre. Eso supone un aumento del 87,9 %. Y más pienso suele significar más residuos.

En septiembre, la equivalencia mensual alcanzó unos 22,39 millones de personas para el nitrógeno, 25,96 millones para el fósforo y 38,49 millones para el carbono orgánico. ¿Por qué importa esto? Porque llega justo cuando el agua está más templada y muchos ecosistemas tienen menos margen para absorber un golpe extra de nutrientes.

Por qué sufren los fiordos

Un fiordo no se comporta como una playa abierta donde la corriente dispersa rápido lo que llega. Muchos fiordos noruegos son profundos por dentro y más someros en la entrada. Eso limita la llegada de agua fresca y rica en oxígeno desde el océano. Es como una habitación grande con la ventana entreabierta. El aire se renueva, sí, pero no siempre lo suficiente.

El caso del Sognefjord es especialmente relevante. Un informe de NIVA, encargado por la Agencia Noruega de Medio Ambiente, encontró que el oxígeno ha caído en varios fiordos del oeste de Noruega. En el Sognefjord, la modelización atribuye aproximadamente dos tercios del descenso del oxígeno al aumento de aportes de nutrientes y materia orgánica, y el tercio restante al calentamiento del agua.

Hardanger ya ha dicho basta

La preocupación ya se ha traducido en decisiones administrativas. El gobernador regional de Vestland rechazó nueve solicitudes relacionadas con acuicultura en el Hardangerfjord porque aumentarían los vertidos. La autoridad regional fue muy directa en su comunicado, el fiordo «no tolera más».

Los datos de vigilancia en Hardangerfjord muestran una evolución negativa de varios parámetros ambientales. La propia administración señala que la acuicultura es hoy la mayor fuente de aportes de nitrógeno al fiordo y que el exceso de nutrientes aumenta la producción vegetal y el consumo de oxígeno en el agua y el fondo. No es una discusión abstracta. Es gestión del territorio marino.

La industria responde

La Federación Noruega de Productos del Mar defiende que la producción actual está dentro de la capacidad de carga de la naturaleza y que la industria trabaja para reducir su huella ambiental. Krister Hoaas, responsable de asuntos públicos de la entidad, pidió distinguir entre la actividad actual y un posible crecimiento futuro.

Ese matiz importa, porque el debate real no va solo de cerrar o no cerrar granjas. Va de cuánto puede soportar cada fiordo, en qué meses, con qué tecnología y bajo qué límites. En la práctica, esto significa mirar cada zona con lupa, no hacer una media nacional y dar el asunto por resuelto.

Qué hay que vigilar ahora

El punto más delicado está en las jaulas abiertas. Según el informe de Sunstone, los sistemas actuales retienen en la biomasa del pez alrededor del 43 % del nitrógeno y el 40 % del fósforo. El resto, entre el 57 % y el 60 %, acaba liberado al entorno. Además, el propio informe advierte de que la regulación se centra sobre todo en impactos sobre el fondo, mientras que la fracción disuelta que contribuye a la eutrofización no siempre tiene límites directos de vertido.

¿Qué significa esto para quien compra salmón en el supermercado? No que cada filete sea igual ni que todo el sector sea idéntico. Significa que la sostenibilidad no se mide solo por el CO2 o por la cantidad producida. También cuenta dónde se cría el pez, cómo se gestionan los residuos, si se recoge el lodo, si hay controles estacionales y si el fiordo puede respirar.

El informe completo Nutrient Analysis Report.

Imagen autor

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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