Estudio revela cambios irreversibles en ecosistemas del mar del Norte, una señal preocupante sobre cómo la presión humana y el cambio climático están alterando profundamente algunos mares europeos.
El análisis, liderado por el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), muestra que regiones como el mar del Norte y el mar Báltico han sufrido transformaciones abruptas en su equilibrio ecológico, mientras que otros ecosistemas del norte del Atlántico muestran mayor capacidad de adaptación.
La investigación se basa en el análisis de datos oceanográficos y biológicos recopilados durante largos periodos de tiempo. Los científicos han observado que en estas regiones se han producido alteraciones significativas en las comunidades de especies, la estructura de los ecosistemas y el funcionamiento de las cadenas alimentarias.
Factores como la pesca intensiva, la contaminación, el aumento de la temperatura del agua y la actividad industrial en el mar han contribuido a acelerar estos cambios.
Estudio revela cambios irreversibles en ecosistemas del mar del Norte
Un análisis de décadas de datos ecológicos muestra que algunos mares del norte de Europa están cruzando umbrales ecológicos difíciles de revertir.
Un equipo internacional liderado por el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) y el Centro Oceanográfico de Gijón (norte de España) ha realizado un estudio que muestra diferencias clave en la capacidad de los ecosistemas marinos del norte de Europa de asimilar el cambio, reorganizarse y adaptarse.
A través de un comunicado de prensa, el IEO ha detallado que el estudio, publicado en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’, ha mostrado que el mar Báltico y el mar del Norte han experimentado «cambios abruptos y difíciles de revertir», mientras que otras regiones, como el mar de Barents o las aguas islandesas, muestran respuestas más graduales.
El mar Báltico y el mar del Norte cruzan umbrales ecológicos críticos
Los autores han subrayado que comprender estos patrones es clave para anticipar riesgos y diseñar estrategias de gestión marina más eficaces en un contexto de cambio climático y pérdida de biodiversidad.
La investigación se basa en el análisis de entre tres y cinco décadas de datos ecológicos y ambientales de las aguas islandesas, el mar de Barents, el mar Báltico y el mar del Norte y ha integrado información de todo el ecosistema, desde el plancton hasta cetáceos, junto con variables como la pesca, la temperatura, los nutrientes o la salinidad.
Los resultados muestran que los ecosistemas más cerrados y sometidos a mayores presiones humanas, como el Báltico y el mar del Norte, presentan evidencias de cambios de régimen con transiciones hacia nuevos estados ecológicos de los que resulta difícil regresar, incluso cuando las presiones disminuyen.
La presión humana y el aislamiento influyen en la resiliencia marina
En cambio, los ecosistemas más abiertos y conectados, como el mar de Barents o las aguas islandesas, parecen haber absorbido mejor las perturbaciones sin cruzar umbrales críticos irreversibles, diferencias que parecen estar relacionadas con factores como el grado de aislamiento del ecosistema, la intensidad de las actividades humanas en sus cuencas y la complejidad de las redes tróficas.
Los autores han subrayado que comprender estos patrones es clave para anticipar riesgos y diseñar estrategias de gestión marina más eficaces en un contexto de cambio climático y pérdida de biodiversidad.
La investigación ha sido liderada por el investigador del Centro Oceanográfico de Gijón del IEO-CSIC Marcos Llope y ha contado con la participación de centros de investigación y organismos científicos de Noruega, Suecia, Dinamarca, Alemania, Islandia, Italia, Reino Unido y Francia.
El estudio concluye que actuar con rapidez será fundamental para frenar el deterioro de estos mares y preservar su biodiversidad en las próximas décadas. Seguir leyendo en MEDIO AMBIENTE.

















