El dragado del río Lérez se retrasa por nuevos estudios ambientales exigidos por el Gobierno pese a la presión de la Xunta de Galicia

Publicado el: 28 de abril de 2026 a las 12:03
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El dragado del río Lérez se retrasa por nuevos estudios ambientales exigidos por el Gobierno

El dragado del río Lérez se retrasa por nuevos estudios ambientales exigidos por el Gobierno, una decisión que introduce nuevos requisitos técnicos y alarga los plazos del proyecto al menos dos o tres meses.

El Ministerio para la Transición Ecológica ha solicitado evaluaciones adicionales sobre sedimentos, especies invasoras y el impacto ecológico en zonas sensibles, lo que reabre el debate sobre el equilibrio entre infraestructuras portuarias y protección ambiental.



El dragado del río Lérez se retrasa por nuevos estudios ambientales exigidos por el Gobierno

Transición Ecológica exige analizar sedimentos, biodiversidad y afecciones marinas, lo que retrasa un proyecto clave en Pontevedra.

El proyecto de dragado que se quiere realizar en el río Lérez genera alerta por el aumento de sedimentos en suspensión, lo que dañaría seriamente la flora marina. La pérdida de luz afectaría a las praderas submarinas, que son fundamentales para absorber carbono.

La inversión millonaria enfrenta tensiones administrativas entre la necesidad de infraestructuras y las garantías ecológicas. Nuevas exigencias técnicas dilatan los plazos, provocando un conflicto sobre la seguridad real de los materiales.



El dragado del río Lérez se retrasa por nuevos estudios ambientales exigidos por el Gobierno para evaluar el impacto real

El Ministerio ha requerido cuatro estudios complementarios clave, entre ellos una caracterización completa de los áridos del fondo del río, considerada esencial para determinar su posible impacto ambiental.

Este tipo de análisis es habitual en proyectos de dragado, ya que los sedimentos pueden contener contaminantes acumulados durante décadas. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, hasta un 30 % de los sedimentos en zonas portuarias europeas presentan niveles de contaminación relevantes.

Además, se evaluará la presencia de especies exóticas invasoras, uno de los principales riesgos ecológicos en entornos marinos, así como el impacto de la turbidez sobre las praderas de zostera, ecosistemas clave para la biodiversidad costera.

Riesgos para la biodiversidad: turbidez, especies invasoras y afección a ecosistemas marinos

Uno de los puntos más sensibles es el efecto del dragado sobre la turbidez del agua. El aumento de partículas en suspensión puede reducir la luz disponible y afectar a especies vegetales marinas. Las praderas de zostera, por ejemplo, actúan como sumideros de carbono y refugio de biodiversidad, y su degradación puede tener efectos en cadena sobre el ecosistema.

Diversos estudios publicados en Marine Ecology Progress Series señalan que episodios prolongados de turbidez pueden reducir la cobertura de estas praderas en más de un 40 % en zonas afectadas por obras portuarias.

También se analizará la posible afección a la playa de Lourido, lo que refleja la necesidad de evaluar impactos no solo locales, sino en todo el sistema costero.

Un proyecto de 12 millones bajo presión política y técnica

El dragado del Lérez cuenta con una inversión estimada de 12 millones de euros, a los que ahora se sumarán los costes derivados de los nuevos estudios.

Desde la Xunta se defiende que en la última década ya se han realizado cuatro caracterizaciones de sedimentos, todas con resultados considerados inocuos, lo que ha generado críticas hacia el Ministerio por considerar las nuevas exigencias como un obstáculo.

Este conflicto refleja una tensión habitual en proyectos ambientales: la necesidad de garantizar la protección ecológica y la biodiversidad frente a la presión por ejecutar infraestructuras estratégicas.

Alegaciones, impacto en la ría de Arousa y preocupación del sector marisquero

El proyecto ha recibido 43 alegaciones, muchas de ellas centradas en el posible impacto sobre la ría de Arousa, uno de los principales motores marisqueros de Galicia.

Aunque los informes técnicos actuales descartan afecciones significativas, colectivos ecologistas y asociaciones locales han pedido mayor profundidad en los estudios, especialmente en el análisis de sedimentos y puntos de vertido.

La ría de Arousa es una de las zonas más productivas de Europa en acuicultura, y cualquier alteración en la calidad del agua puede tener consecuencias económicas relevantes.

Próximos pasos: evaluación ambiental y calendario del proyecto

La Xunta prevé completar los nuevos estudios en un plazo aproximado de tres meses. Posteriormente, el Ministerio dispondrá de 30 días hábiles para emitir un nuevo informe. El proceso continuará con la evaluación de impacto ambiental por parte de la Consellería correspondiente y, finalmente, la licitación de las obras, que se mantienen previstas para 2027.

Este calendario dependerá en gran medida de los resultados de los estudios y de la capacidad de integrar las exigencias ambientales sin modificar sustancialmente el proyecto. El sector marisquero gallego observa con cautela el posible impacto en la calidad del agua de las rías. Y alerta de que cualquier mínima alteración biológica podría comprometer la productividad de una zona económica vital.

Los estudios adicionales tardarán meses antes de permitir la licitación definitiva de las obras hacia finales de la década. El calendario actual depende totalmente de que los análisis ambientales resulten favorables.

Que el dragado del río Lérez se retrasa por nuevos estudios ambientales exigidos por el Gobierno pone de manifiesto la complejidad de desarrollar infraestructuras en entornos sensibles.

El caso refleja un reto clave en la actualidad: compatibilizar desarrollo económico, actividad portuaria y protección de ecosistemas marinos, en un contexto donde la exigencia ambiental es cada vez mayor. La resolución de este proyecto marcará un precedente sobre cómo abordar este equilibrio en futuras actuaciones en la costa española.

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