La naturaleza puede frenar la desertificación si se recuperan humedales y biodiversidad, según defienden especialistas en restauración ecológica y conservación consultados con motivo del Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía.
Los expertos sostienen que devolver a los ecosistemas sus procesos naturales permite mejorar la infiltración del agua, fortalecer los suelos y aumentar la capacidad de los territorios para resistir fenómenos extremos cada vez más frecuentes por el cambio climático.
La naturaleza puede frenar la desertificación si se recuperan humedales y biodiversidad, según los expertos
La renaturalización de ecosistemas emerge como una de las herramientas más eficaces para combatir la sequía, restaurar suelos y reforzar la resiliencia climática
El abandono de la intervención humana en los entornos dañados está demostrando una sorprendente eficacia. La propia naturaleza activa mecanismos de autorreparación forestal e hídrica en cuanto cesa la explotación intensiva de sus recursos.
La reintroducción estratégica de la fauna autóctona, especialmente los grandes mamíferos, transforma el paisaje de forma radical. Estos animales crean cortafuegos naturales que evitan los desastres ambientales y protegen la estructura profunda del suelo.
La naturaleza puede frenar la desertificación si se recuperan humedales y biodiversidad en los territorios más vulnerables
La degradación de los ecosistemas se ha convertido en uno de los principales desafíos ambientales del planeta. Según datos de Naciones Unidas, cerca del 40 % de la superficie terrestre ya presenta algún grado de degradación, mientras que la Unión Europea estima que el 74 % del territorio español está amenazado por la desertificación.
Ante este escenario, los especialistas consideran que la naturaleza puede frenar la desertificación si se recuperan humedales y biodiversidad, restaurando procesos ecológicos que durante décadas han sido alterados por la actividad humana.
La clave no consiste únicamente en plantar árboles o ejecutar grandes obras hidráulicas, sino en permitir que los ecosistemas recuperen su capacidad natural para almacenar agua, regenerar suelos y sostener una biodiversidad funcional capaz de adaptarse a un clima cada vez más extremo.
La renaturalización permite que los ecosistemas vuelvan a funcionar por sí solos
Los expertos en renaturalización o rewilding explican que muchos ecosistemas poseen una enorme capacidad de recuperación cuando desaparecen las presiones que los degradan.
El objetivo es restaurar las piezas que faltan dentro del sistema natural para que vuelva a funcionar de forma autónoma. Esto puede implicar recuperar zonas inundables, favorecer la presencia de determinadas especies o restaurar procesos ecológicos fundamentales para el equilibrio del territorio.
Según los especialistas, cuando los ecosistemas recuperan su dinámica natural también aumentan su capacidad para almacenar agua, resistir sequías prolongadas y amortiguar los efectos de fenómenos extremos asociados al cambio climático.
Recuperar grandes herbívoros ayuda a reducir incendios y erosión
Una de las estrategias destacadas por los expertos consiste en favorecer la presencia de grandes herbívoros, capaces de transformar positivamente el paisaje.
Su actividad genera territorios más diversos y en mosaico, reduciendo la acumulación excesiva de vegetación y disminuyendo el riesgo de grandes incendios forestales. Menos incendios significan también menos erosión, una mayor protección de los suelos y una mejor capacidad para retener agua.
Además, unos suelos más sanos y permeables permiten que el agua de lluvia se infiltre lentamente, alimentando acuíferos, humedales, ríos y embalses durante más tiempo.
Los humedales son aliados fundamentales contra la sequía
Los especialistas coinciden en que la naturaleza puede frenar la desertificación si se recuperan humedales y biodiversidad, ya que estos ecosistemas actúan como auténticas reservas naturales de agua.
Los humedales ayudan a regular el ciclo hidrológico, almacenan agua durante los periodos húmedos y la liberan progresivamente cuando llegan las épocas de sequía. Además, albergan una enorme diversidad biológica y contribuyen a mejorar la calidad del agua.
Los expertos destacan que estos ecosistemas poseen una extraordinaria capacidad de recuperación. En muchos casos, pequeñas actuaciones o simplemente la eliminación de presiones humanas son suficientes para que vuelvan a funcionar correctamente.
La biodiversidad es una herramienta contra la desertificación
La pérdida de biodiversidad y la desertificación forman parte de un mismo problema. Cuando desaparecen especies vegetales y animales, los ecosistemas pierden capacidad para adaptarse a las alteraciones climáticas y gestionar eficazmente los recursos hídricos.
Los especialistas recuerdan que la biodiversidad mejora la fertilidad del suelo, favorece la infiltración del agua y contribuye a mantener procesos ecológicos esenciales para la estabilidad de los territorios.
Por ello, consideran que proteger la flora, la fauna y los ecosistemas naturales no solo es una cuestión de conservación, sino también una estrategia fundamental para afrontar los desafíos climáticos de las próximas décadas.
Las zonas húmedas recuperadas retienen miles de hectómetros cúbicos de agua anualmente de forma natural. Estas esponjas biológicas estabilizan el clima local y garantizan el suministro hídrico durante las peores crisis climáticas.
La variedad de especies vegetales y animales frena la pérdida de millones de toneladas de suelo fértil cada año. Conservar la riqueza biológica es la mejor inversión económica contra el avance del desierto.
Todo lo que necesitas saber sobre cómo la naturaleza puede frenar la desertificación en 15 segundos
¿Cómo ayuda la naturaleza a frenar la desertificación?
La recuperación de ecosistemas naturales mejora la infiltración del agua, protege los suelos frente a la erosión y aumenta la resiliencia frente a sequías y fenómenos extremos.
¿Por qué son importantes los humedales para combatir la sequía?
Porque almacenan agua, regulan el ciclo hidrológico y ayudan a mantener la humedad del territorio durante los periodos secos.
¿Qué es la renaturalización de los ecosistemas?
Es un proceso que busca recuperar las dinámicas naturales de los ecosistemas para que vuelvan a funcionar de forma autónoma y sostenible.
¿Qué relación existe entre biodiversidad y desertificación?
La pérdida de biodiversidad debilita los ecosistemas y reduce su capacidad para conservar agua, proteger los suelos y adaptarse al cambio climático.
¿España está en riesgo de desertificación?
Sí. Según datos europeos, alrededor del 74 % del territorio español presenta algún grado de vulnerabilidad frente a la desertificación.












