Las lluvias de 2026 hacen aparecer gambas duende en charcos, pequeñas lagunas y cunetas que durante meses permanecieron completamente secas. Este fenómeno natural, casi invisible para la mayoría de la población, revela la extraordinaria capacidad de algunos organismos para esperar años enterrados bajo el suelo hasta que regresa el agua.
Estos diminutos crustáceos, de apenas unos centímetros, emergen de huevos microscópicos que permanecen en estado de latencia hasta que las lluvias vuelven a inundar los humedales temporales. Cuando eso ocurre, la vida reaparece en cuestión de días en lugares que parecían totalmente estériles.
La conocida como gamba duende pertenece al grupo de los anostráceos, crustáceos primitivos que viven en charcas temporales y lagunas que se forman tras episodios de lluvias intensas.
En la península ibérica una de las especies más conocidas es Chirocephalus diaphanus, caracterizada por su cuerpo alargado, su coloración translúcida y su peculiar forma de nadar boca arriba.
Las lluvias de 2026 hacen aparecer gambas duende en charcos y humedales temporales
Tras las primeras lluvias del año, pequeños humedales temporales vuelven a llenarse de vida con la sorprendente aparición de las llamadas gambas duende, unos crustáceos efímeros casi desconocidos.
Las gambas duende son pequeños crustáceos que habitan en charcos y lagunas temporales formadas tras episodios de lluvia. Sus huevos pueden permanecer años en el suelo hasta que el agua permite que nazcan nuevas generaciones.
Las lluvias registradas en el inicio de 2026 han propiciado la eclosión de las conocidas como «gambas duende», unos curiosos pequeños invertebrados acuáticos que son escasamente conocidos y que aparecen de forma temporal en charcos y pequeñas lagunas estacionales.
Según ha explicado este lunes el naturalista y profesor de Educación Primaria Francisco Zamora Soria, estas peculiares especies «son pequeños invertebrados del grupo de los crustáceos, concretamente branquiópodos, muy poco conocidos socialmente», pese a que cuentan con un gran interés científico y ecológico.
Huevos que pueden esperar años enterrados bajo la tierra
Se trata de animales de tamaño reducido, que suelen medir entre dos y tres centímetros y medio, y que viven en humedales temporales como cunetas, pequeños charcos, pozas o lagunas estacionales que se forman tras episodios de lluvia.
«Con estas lluvias de principio de 2026 han eclosionado las gambas duende, que son unos invertebrados con un ciclo de vida muy corto», ha explicado, al tiempo que recuerda que estos crustáceos pueden desaparecer durante meses o incluso años hasta que vuelven a darse las condiciones adecuadas para su nacimiento.
El naturalista explica que sus huevos, conocidos como quistes, permanecen en el suelo en estado de latencia hasta que la lluvia vuelve a inundar esas pequeñas depresiones del terreno, lo que permite que nazcan nuevas generaciones.
Un descubrimiento repetido en los charcos rurales de Ciudad Real
«Cuando mueren, los huevos pueden permanecer largos periodos sin eclosionar hasta que vuelve a llover y se forman de nuevo esos pequeños humedales», señala.
Aunque se trata de organismos poco visibles para el gran público, Zamora destaca el gran interés científico que tienen.
En España existen alrededor de nueve especies de estos crustáceos anostráceos y en un solo municipio de la provincia de Ciudad Real, Piedrabuena, este naturalista ha localizado tres especies diferentes.
Entre ellas se encuentran Branchipus schaefferi, Chirocephalus diaphanus y Tanymastix stagnalis, identificadas a lo largo de varios años de observación y con la colaboración de especialistas en este grupo zoológico.
Zamora recuerda que observó y fotografió por primera vez estos animales en Piedrabuena en 2016, cuando detectó ejemplares en un pequeño charco situado en un camino rural. Posteriormente, expertos confirmaron la identificación de la especie Branchipus schaefferi.
Con el paso del tiempo localizó nuevos enclaves y otras especies, algunas de ellas menos conocidas. En uno de estos puntos, por ejemplo, detectó ejemplares que probablemente pertenecen a la especie Chirocephalus diaphanus, de amplia distribución en Europa.
Además, señala que en esos mismos ambientes también ha observado otros branquiópodos emparentados, como las llamadas gambas almeja, que pertenecen a otro grupo de crustáceos adaptados a estos ecosistemas efímeros.
La importancia ecológica de los charcos que solemos ignorar
En España existen alrededor de nueve especies de estos crustáceos anostráceos y en un solo municipio de la provincia de Ciudad Real, Piedrabuena, este naturalista ha localizado tres especies diferentes.
El profesor destaca que estos organismos dependen de pequeños humedales temporales, espacios que muchas veces pasan desapercibidos o incluso son alterados por actividades humanas.
Por ello, insiste en la necesidad de prestar atención a estos enclaves naturales. «A veces olvidamos la importancia de espacios muy pequeños como charcos, fuentes o pequeñas lagunas, pero en ellos podemos encontrar formas de vida verdaderamente sorprendentes», ha afirmado.
Zamora considera que estas zonas merecen observación, estudio y protección, ya que forman parte de la biodiversidad del territorio y pueden albergar especies poco conocidas.
En este sentido, recuerda que fechas como el Día Mundial de los Humedales sirven para valorar estos ecosistemas, aunque también defiende la necesidad de conservarlos durante todo el año.
«Son espacios modestos, pero muy importantes desde el punto de vista ecológico. Incluso en un charco de apenas un metro cuadrado puede desarrollarse una comunidad de organismos muy interesante para la ciencia», ha terminado advirtiendo.
Expertos en biodiversidad destacan que la aparición de la gamba duende es un indicador del buen estado de estos ecosistemas temporales. Además, subrayan la importancia de conservar las pequeñas charcas y lagunas estacionales, ya que albergan especies únicas que pasan desapercibidas durante gran parte del año. Seguir leyendo en NATURALEZA.















