Los biólogos ponen el grito en el cielo: lo que está pasando con el cangrejo rojo en Castilla y León es preocupante

Publicado el: 8 de abril de 2026 a las 09:42
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Cangrejo rojo invasor en un río de Castilla y León sobre una roca.

En Castilla y León, el cangrejo rojo americano y el cangrejo señal han pasado de ser una rareza a un problema que ya condiciona muchos tramos de río. Un informe de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), publicado el 21 de agosto de 2025, detecta 108 especies invasoras de flora y 20 de fauna en la cuenca y sitúa a estos dos cangrejos entre las especies exóticas más repetidas.

El dato que resume la magnitud es directo. Durante el trabajo de campo se encontró al menos una especie exótica de fauna en el 56,7% de los tramos fluviales prospectados. No hablamos de casos aislados, y el impacto se cuela en la vida cotidiana, desde el riego hasta la pesca.



Lo que ha encontrado la CHD en la cuenca del Duero

El informe se apoya en prospecciones en más de 320 emplazamientos entre ríos y embalses. Los muestreos se repartieron por 130 ríos y arroyos y por 15 embalses y masas de agua de recorrido lento, con puntos en subcuencas como el Adaja, el Esla, el Pisuerga, el Tormes o el propio Duero.

En esa radiografía, los cangrejos señal y rojo aparecen como las especies de fauna exótica más frecuentes, junto a otros invasores como el visón americano o la almeja asiática. La CHD también avisa de algo que conviene tener presente, los grandes cauces actúan como vías de dispersión y muchas introducciones están relacionadas con actividades humanas.



Dos cangrejos, dos maneras de ganar terreno

El cangrejo señal (Pacifastacus leniusculus) tiende a ocupar ríos con aguas más rápidas y transparentes, con menos limos y arcillas, y suele aparecer en tramos de cabecera. La CHD destaca su presencia en Ávila y Segovia, aunque también lo cita en Zamora. Según el Ministerio para la Transición Ecológica, se introdujo en España en los años setenta por su interés gastronómico y para repoblaciones.

El cangrejo rojo o de las marismas (Procambarus clarkii) llegó a España en 1974 con fines comerciales, según la ficha del Ministerio para la Transición Ecológica. La CHD lo describe como un depredador voraz, capaz de degradar el medio que habita y de competir con otras especies por recursos. Además, recuerda que puede causar daños a cultivos como el arroz, así que el problema no se queda solo en la orilla.

Un daño que no siempre se ve a simple vista

La invasión no va solo de números. La CHD señala que el cangrejo señal está generando problemas de conservación a la náyade de río (Margaritifera margaritifera) en Zamora, un molusco cuyas poblaciones están en peligro de extinción. Cuando un invasor se asienta, aprieta a las especies que ya vivían allí, y a veces lo hace justo en los tramos más valiosos.

Y luego está la parte que suele pasar desapercibida hasta que es tarde. La Junta de Castilla y León advierte de que en zonas con cangrejos foráneos pueden existir formas infectantes del hongo que provoca la afanomicosis (la peste del cangrejo). Esas formas pueden adherirse al equipo o al vestuario húmedo, y un simple cambio de río con el material mojado puede desencadenar un brote que acabe con una población residual de cangrejo autóctono.

Pescar para controlar, pero siguiendo la norma

En Castilla y León la captura del cangrejo rojo y del cangrejo señal se plantea como una medida de control en masas de agua delimitadas. La Junta recoge el marco de la Orden MAV/1570/2024 y el plan de control aprobado por la Orden MAV/573/2022, además de la consideración de estas especies como invasoras.

El periodo general autorizado va del 1 de junio al 31 de diciembre en los tramos habilitados, salvo en refugios de pesca. En Burgos, Palencia y Soria se permite además la pesca hasta el 15 de octubre en determinadas masas de agua. Y hay una regla clara, los ejemplares capturados no se pueden devolver vivos al agua.

El gesto que más ayuda es no mover el problema

Si has pescado alguna vez, sabes lo fácil que es acabar con botas y vadeador húmedos en el maletero. El problema es que esa humedad puede transportar la afanomicosis de un punto a otro. Por eso la Junta insiste en no desplazarse entre masas de agua distintas y aisladas con el mismo equipamiento si antes no se ha secado completamente.

Cuando no hay tiempo para secar, se puede desinfectar. La Junta propone sumergir el equipo y el vestuario en agua con lejía disuelta, con una referencia de un tapón de lejía por cada 5 litros de agua durante 20 minutos, y manejar esa mezcla evitando que llegue al cauce. Es un detalle simple, pero marca diferencias.

La nota de prensa de la Confederación Hidrográfica del Duero sobre este informe ha sido publicada en la web oficial de la CHD.

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Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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