Los Pirineos afrontan su gran revolución verde para salvar el turismo de montaña en un escenario marcado por el aumento de las temperaturas, la presión sobre los recursos naturales y la necesidad urgente de transformar el actual modelo turístico de alta montaña.
Una investigación desarrollada por el Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals (CREAF) y Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC) advierte de que solo un modelo que sitúe la naturaleza en el centro podrá garantizar la viabilidad futura de las estaciones y del turismo vinculado a los ecosistemas pirenaicos.
Los Pirineos afrontan su gran revolución verde para salvar el turismo de montaña frente al avance del cambio climático
Un estudio científico alerta de que el futuro económico y turístico de la cordillera dependerá de la capacidad para conservar bosques, agua, pastos y ecosistemas esenciales para la actividad de montaña.
Las cumbres pirenaicas afrontan una transformación radical debido al deterioro de sus recursos naturales. La supervivencia del negocio invernal depende hoy de conservar los ríos y las masas forestales frente al avance del cambio climático.
La degradación de estos entornos compromete la economía local, que vive del atractivo paisajístico. Urge frenar las infraestructuras agresivas para proteger la biodiversidad y asegurar la producción de nieve en el futuro.
Los Pirineos afrontan su gran revolución verde para salvar el turismo de montaña con nuevas estrategias climáticas
El estudio, publicado en la revista científica ‘Mountain Research and Development’, plantea hasta 36 medidas para reducir el impacto ambiental de las estaciones de montaña y mejorar la sostenibilidad del turismo en los Pirineos catalanes.
Los investigadores han analizado especialmente los entornos de La Molina y Vall de Núria, dos espacios turísticos públicos donde la actividad invernal depende directamente de recursos naturales como los bosques, los ríos, los pastos y el paisaje alpino.
El trabajo concluye que la crisis climática obliga a replantear completamente la gestión de estos espacios, especialmente ante la reducción de nieve natural, la mayor presión sobre el agua y el incremento de fenómenos extremos.
El agua, los bosques y los pastos serán decisivos para el futuro del esquí
Uno de los puntos clave del informe es la enorme dependencia que tiene el turismo de montaña de los servicios que proporciona la naturaleza.
Los bosques cumplen funciones esenciales para proteger frente a avalanchas, fijar carbono y reducir la erosión del suelo, mientras que los ríos y sistemas hídricos resultan imprescindibles para producir nieve artificial.
Los investigadores alertan de que la degradación de estos ecosistemas puede comprometer directamente la viabilidad económica de muchas estaciones de esquí y actividades de montaña.
Además, el paisaje natural se ha convertido en uno de los principales atractivos turísticos de los Pirineos, lo que refuerza la necesidad de conservar la biodiversidad y reducir el impacto de infraestructuras innecesarias.
Las estaciones de montaña ya empiezan a transformar su modelo ambiental
El estudio destaca que algunas de las medidas propuestas ya están comenzando a aplicarse en determinadas zonas de los Pirineos catalanes. En Vall de Núria, FGC ha iniciado la recuperación de más de 30.000 metros cuadrados de prados mediante técnicas de bioingeniería orientadas a restaurar ecosistemas degradados.
Por su parte, en La Molina se están impulsando proyectos de créditos climáticos forestales destinados a fijar carbono, reducir el riesgo de incendios y mejorar la resiliencia ambiental del entorno.
Estas actuaciones forman parte de una nueva estrategia que busca compatibilizar actividad turística, adaptación climática y conservación ecológica.
El sobrepastoreo y las especies invasoras amenazan el equilibrio de los Pirineos
La investigación también pone el foco en la necesidad de gestionar mejor el uso ganadero de los espacios de montaña para evitar impactos ambientales crecientes.
Actualmente, unas 3.500 cabezas de ganado participan en el mantenimiento natural de los prados de estas zonas, una actividad tradicional clave para conservar el paisaje abierto y reducir la acumulación de biomasa.
Sin embargo, los expertos advierten de que un pastoreo excesivo puede favorecer la degradación del suelo y facilitar la expansión de plantas invasoras. Por este motivo, el informe propone implantar sistemas de rotación ganadera capaces de equilibrar conservación ambiental, actividad económica y sostenibilidad del territorio.
Los científicos alertan de que el turismo de montaña deberá reinventarse
El líder del estudio, Joan Rabassa, explica que el gran desafío consiste en desarrollar soluciones “realistas” que permitan conservar la naturaleza y responder al mismo tiempo a las necesidades económicas y sociales de los territorios de montaña.
La investigación plantea actuaciones como ampliar la cobertura forestal, restaurar pastos degradados, despavimentar determinadas áreas y mejorar el almacenamiento de agua. El objetivo final es construir un modelo turístico menos agresivo, más resiliente y preparado para afrontar escenarios climáticos cada vez más complejos.
Los expertos consideran que la adaptación climática ya no es una opción para las estaciones de montaña, sino una condición imprescindible para garantizar su supervivencia futura.
Firmas como FGC ya recuperan unos 30.000 metros cuadrados de praderas en Vall de Núria. Estas medidas de bioingeniería y los créditos climáticos en La Molina buscan mitigar los incendios.
Unas 3.500 cabezas de ganado limpian la biomasa pirenaica, pero el sobrepastoreo amenaza el suelo. El éxito sectorial exigirá la rotación ganadera, almacenar el agua y reforestar las áreas clave para sobrevivir.
Conclusiones sobre cómo los Pirineos afrontan su gran revolución verde para salvar el turismo de montaña
El futuro del turismo de montaña en los Pirineos dependerá cada vez más de la capacidad para conservar los ecosistemas que sostienen la actividad económica de la cordillera. El cambio climático está obligando a transformar infraestructuras, replantear estrategias turísticas y priorizar la protección ambiental como eje central del desarrollo.
La investigación del CREAF y FGC marca así un punto de inflexión en la gestión de las estaciones de montaña y lanza un mensaje claro: sin bosques sanos, agua suficiente y biodiversidad protegida, el modelo turístico actual difícilmente podrá mantenerse en las próximas décadas.
¿Qué dice el estudio sobre el turismo en los Pirineos?
La investigación concluye que solo un modelo turístico centrado en la conservación de la naturaleza será viable frente al cambio climático.
¿Quién ha realizado el estudio?
El trabajo ha sido desarrollado por el CREAF y Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC).
¿Qué estaciones de montaña se han analizado?
El estudio se centra en La Molina y Vall de Núria, en los Pirineos catalanes.
¿Qué medidas propone la investigación?
Entre las propuestas destacan restaurar bosques y pastos, mejorar el almacenamiento de agua, reducir infraestructuras y regular el pastoreo.
¿Por qué son importantes los bosques en los Pirineos?
Los bosques ayudan a prevenir avalanchas, fijar carbono, reducir incendios y proteger el equilibrio ecológico necesario para el turismo de montaña.









