Millones de animales acaban de teñir de rosa una de las playas paradisíacas más bonitas del mundo y los biólogos se echan las manos a la cabeza: parece bonito pero está matando miles de animales

Publicado el: 18 de junio de 2026 a las 20:46
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Millones de pepinos de mar rosados cubren la playa de Suan Son en Rayong, Tailandia.

La escena parece sacada de una postal extraña, pero no es pintura ni una marea de plástico. La playa de Suan Son, en la provincia tailandesa de Rayong, apareció cubierta por una gran cantidad de pepinos de mar rosados, hasta el punto de que varios tramos de la arena tomaron un tono rojizo muy llamativo.

Las autoridades tailandesas ya han inspeccionado la zona y trabajan con una explicación prudente. Todo apunta a un fenómeno natural provocado por el fuerte oleaje, el viento y las corrientes, aunque los técnicos han recogido muestras de organismos y de agua marina para comprobar qué ha pasado exactamente. Y hay un aviso claro para los curiosos: mejor mirar, pero no tocar.



La playa rosa de Rayong

El hallazgo se produjo en la playa de Suan Son, en el distrito de Mueang Rayong. Según el Departamento de Recursos Marinos y Costeros de Tailandia, vecinos de la zona avisaron el 6 de junio de la presencia de muchos pepinos de mar rosados varados en la costa.

La imagen llamó la atención de turistas y residentes, como suele ocurrir cuando el mar deja algo fuera de lo normal en la orilla. Pero detrás del color bonito hay animales que han sido sacados de su hábitat. Y eso cambia bastante la lectura de la escena.



Los ejemplares han sido identificados como pepinos de mar rosados, conocidos científicamente como Cercodemas anceps. Esta especie vive asociada al fondo marino y puede presentar colores vivos entre el rosa, el rojo y el amarillo, lo que explica ese efecto visual cuando aparecen muchos juntos en la arena.

Qué pudo arrastrarlos

La primera hipótesis de los técnicos apunta al tiempo marítimo de los últimos días. El viento, el oleaje y las corrientes pudieron levantar a estos animales del fondo y empujarlos hasta la playa, algo que no se ve todos los días en esta zona.

En la práctica, un episodio de mar agitado puede actuar como una escoba enorme sobre el fondo. Si el animal vive pegado o apoyado en zonas de arena, rocas o estructuras submarinas, una corriente fuerte puede moverlo de golpe. No es poca cosa.

El Departamento de Recursos Marinos y Costeros ha explicado que algunos ejemplares seguían vivos. Por eso se ha pedido evitar el baño y no manipularlos, mientras las autoridades locales delimitan la zona y siguen observando la evolución del fenómeno.

No son basura marina

A primera vista, alguien podría pensar que se trata de residuos, algas podridas o restos extraños llegados por la marea. Pero no. Son animales marinos reales y forman parte del ecosistema.

Los pepinos de mar pertenecen al grupo de los equinodermos, el mismo gran grupo donde están las estrellas y los erizos de mar. Su aspecto puede parecer simple, casi como una salchicha blanda, pero su papel en el fondo del mar es bastante importante.

Los estudios sobre estos animales muestran que muchos pepinos de mar remueven sedimentos, procesan materia orgánica y ayudan al reciclaje de nutrientes en los ecosistemas costeros. Dicho de forma sencilla, limpian y mezclan el fondo marino mientras se alimentan. Esa tarea silenciosa importa mucho más de lo que parece.

Por qué no hay que tocarlos

La recomendación oficial es sencilla y conviene tomarla en serio. No hay que cogerlos con las manos, pisarlos ni moverlos para hacer fotos. La curiosidad es normal, sobre todo si la playa se vuelve rosa de repente, pero acercarse demasiado no ayuda.

Las autoridades tailandesas han pedido evitar el contacto directo porque algunos pepinos de mar pueden liberar sustancias defensivas cuando están estresados o son manipulados. En personas con piel sensible o alergias, ese contacto puede causar irritación.

Tampoco conviene intentar devolverlos al mar sin indicaciones. Los técnicos han pedido que, si alguien encuentra animales marinos varados en grandes cantidades, avise a las autoridades competentes para que puedan actuar con criterio y sin empeorar la situación.

Una señal para vigilar

Por ahora, las autoridades no han presentado este episodio como un caso de contaminación. De hecho, los primeros informes citados por medios tailandeses señalan que no se han encontrado datos que apunten a una anomalía contaminante o a otro factor extraño que esté dañando el ecosistema marino.

Pero eso no significa que el episodio deba ignorarse. Cuando una gran cantidad de animales aparece en la costa al mismo tiempo, los investigadores obtienen una señal útil para observar cambios en corrientes, oleaje, temperatura del agua o estado del fondo marino.

El propio Departamento de Recursos Marinos y Costeros ha recogido muestras de los organismos y ha analizado la calidad del agua para estudiar la causa del varamiento. Es justo lo que toca hacer cuando el mar manda un aviso tan visible.

Qué puede pasar ahora

Si la explicación del oleaje se confirma, parte de los pepinos de mar que sigan vivos podrían volver al mar con la subida de la marea. Otros, por desgracia, no sobrevivirán al varamiento. La naturaleza también tiene estas escenas incómodas.

El seguimiento de la zona será clave durante los próximos días. Los técnicos deberán comprobar si el fenómeno se repite, si afecta a más especies o si queda limitado a este episodio puntual en Suan Son.

Para los visitantes, el mensaje es más sencillo. Observar desde una distancia segura, no tocar y avisar si se detectan nuevos animales varados. A veces cuidar una playa empieza por algo tan básico como no meter la mano donde no toca.

El comunicado oficial sobre este episodio ha sido publicado por el Departamento de Recursos Marinos y Costeros de Tailandia en su página web oficial.

Imagen autor

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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