Las plantas aromáticas y medicinales de Castilla y León protagonizan el estudio más exhaustivo realizado hasta la fecha sobre este valioso recurso natural. Investigadores del ITAGRA han analizado 15 especies clave para conocer sus necesidades ecológicas, su capacidad de reproducción y su potencial nutricional, en un contexto marcado por la pérdida de hábitats, la presión recolectora y el cambio climático.
Las plantas aromáticas y medicinales de Castilla y León, bajo la lupa científica
El estudio más completo hasta ahora analiza su ecología, reproducción y valor nutricional para frenar su deterioro y fomentar una explotación sostenible.
El estudio del proyecto CIRVEPAM examina 15 especies de plantas que representan la riqueza botánica regional. El objetivo es evaluar el potencial ecológico y productivo de la lavanda, el lúpulo, el tomillo, el hinojo, el diente de león o la rosa silvestre, entre otras.
Los investigadores recopilaron datos ecológicos de cada especie y elaboraron mapas de distribución basados en el pH del suelo y la altitud. Estos son factores que influyen en la presencia de plantas y la concentración de compuestos bioactivos.
El trabajo recientemente publicado en la revista ‘Ecosistemas’, ofrece nuevos datos sobre sus necesidades ambientales. Además de su potencial nutricional y sus métodos más eficaces de reproducción. Con el objetivo de apoyar tanto la preservación de estas especies como su explotación sostenible.
Castilla y León es la comunidad más extensa de España y una de las regiones con mayor diversidad florística del país. Según los autores, en su territorio se han descrito 544 especies aromáticas y medicinales, muchas de ellas presentes en la cultura tradicional por sus usos terapéuticos.
Mapas de distribución y requisitos ecológicos
Entre las más populares figuran el cantueso, empleado contra la tos; el tomillo blanco, utilizado para trastornos digestivos o el rusco, conocido por su acción antiinflamatoria. Sin embargo, el conocimiento científico sobre su reproducción, distribución detallada y composición nutricional era hasta ahora limitado.
El estudio, desarrollado dentro del proyecto CIRVEPAM, analiza 15 especies representativas de esta riqueza botánica, entre ellas Lavandula stoechas, Thymus mastichina, Humulus lupulus, Rosa canina, Foeniculum vulgare o Taraxacum officinale.
Los investigadores comenzaron por recopilar información científica sobre los requerimientos ecológicos de cada planta y construir fichas específicas. Posteriormente, diseñaron mapas de distribución potencial basados en el pH de los suelos y la altitud, dos factores clave que condicionan la presencia y la concentración de compuestos bioactivos en estas especies.
¿Cómo se reproducen estas especies?
Además, el equipo recolectó ejemplares en diferentes provincias de la comunidad —previamente autorizados por la Junta de Castilla y León— para estudiarlos en laboratorio. Allí evaluaron tanto su capacidad de germinación (reproducción sexual) como su reproducción asexual mediante estaquillas, estolones o rizomas.
Los resultados muestran grandes diferencias entre especies: mientras que Calendula officinalis, Helichrysum stoechas y Salvia sclarea superaron el 70% de germinación exitosa, otras como Rosa canina apenas germinaron con ninguno de los tratamientos ensayados. En reproducción asexual destacaron Lavandula stoechas, Humulus lupulus y Ruscus aculeatus, con tasas superiores al 70%.
Los investigadores advierten de que esta información es crucial en un momento en que la demanda de estas plantas crece y su explotación —a menudo sin criterios sostenibles— puede comprometer su supervivencia.
Riesgos por sobreexplotación y cambio climático
Por ello, el artículo incluye recomendaciones de recolección responsable, como no extraer más del 30% de los ejemplares en una zona. Además de evitar arrancar plantas completas en especies vulnerables o cosechar únicamente partes superficiales en momentos no críticos para su regeneración.
El estudio también aporta datos sobre el contenido de macro y micronutrientes de estas especies. Un aspecto poco investigado que abre la puerta a nuevos usos en la industria alimentaria, como bebidas isotónicas o ingredientes funcionales.
Plantas como Foeniculum vulgare, Taraxacum officinale o Salvia sclarea mostraron altos niveles de minerales esenciales como calcio, potasio o magnesio; mientras que otras, como Helichrysum stoechas o Ruscus aculeatus, destacaron por su contenido en hierro o manganeso.
Entre las especies más completas nutricionalmente, los autores señalan a Taraxacum officinale, Salvia sclarea y Sideritis linearifolia.
Conservación y oportunidad para el medio rural
Toda la información generada —fichas descriptivas, mapas, datos de muestreo, ensayos de reproducción y análisis nutricionales— se ha puesto a disposición pública en un repositorio de acceso abierto para facilitar futuras investigaciones y apoyar proyectos de conservación, agricultura biodinámica o producción de aceites esenciales.
Los autores subrayan que estas plantas pueden convertirse en aliadas de la agricultura sostenible y en un motor de desarrollo rural. Siempre que su explotación se realice con criterios científicos. «Conocer cómo se distribuyen, qué necesitan para reproducirse y qué valor nutricional aportan es fundamental para garantizar su futuro», concluye el estudio.
Muestras de campo recolectadas con autorización oficial, se analizaron para determinar el éxito de germinación y la capacidad de reproducción asexual. Este muestreo reveló una gran variabilidad entre especies en el rendimiento reproductivo.
Los hallazgos destacan los riesgos para la sostenibilidad derivados del aumento de la demanda. Y proporcionan directrices para una cosecha responsable. Además, revelan perfiles nutricionales relevantes y respaldan futuras iniciativas de conservación, desarrollo rural y agricultura sostenible. Seguir leyendo en NATURALEZA


















