Un pez con aspecto de otro tiempo acaba de dar una alegría a los científicos del Danubio. Por primera vez, el proyecto LIFE-Boat4Sturgeon ha conseguido criar con éxito ejemplares de esturión estrellado, una especie conocida en alemán como Sternhausen, en la estación flotante situada en la isla del Danubio de Viena.
La noticia importa más de lo que parece. Hablamos de un pez que pertenece a una familia con unos 200 millones de años de historia, pero que en apenas unos siglos ha quedado arrinconado por la sobrepesca, las presas, la pérdida de hábitat y la contaminación. En el Danubio, dos de las seis especies históricas ya han desaparecido localmente y las cuatro restantes dependen de medidas urgentes de conservación.
Un nacimiento difícil
El protagonista de esta historia es el esturión estrellado (Acipenser stellatus). Puede alcanzar unos 2,2 metros de longitud y pesar hasta 60 kilos, una cifra que impresiona cuando se piensa que sus primeras crías caben en un tanque de laboratorio. No es un pez cualquiera, y eso se nota.
La cría de esta especie es especialmente complicada porque las hembras solo producen huevos cada dos o cuatro años. Los científicos tienen que vigilar durante meses el estado de madurez de los animales para elegir el momento adecuado. En la práctica, no basta con meter varios peces en una instalación y esperar.
El ministro austriaco de Medio Ambiente, Norbert Totschnig, calificó el avance como “un hito para la protección de especies”. Según el ministerio, el proyecto ya ha permitido liberar más de 150.000 jóvenes esturiones en el Danubio. Es una cifra importante, aunque el verdadero examen llegará dentro del río.
Un barco como refugio
La estación de cría no está en un edificio cerrado, sino en un antiguo barco de transporte de piedra llamado MS Negrelli. El buque ha sido transformado en una instalación flotante de reproducción y cría, amarrada en la isla del Danubio de Viena. Tiene 66 metros de largo y se presenta como el primer centro flotante de cría de esturiones de Europa.
La idea tiene algo de símbolo. Un viejo barco de trabajo, antes ligado al transporte fluvial, ahora sirve para intentar devolver vida a un río castigado. Además, el proyecto también funciona como espacio educativo y ya ha recibido visitantes, algo clave para que la conservación no se quede solo en los informes científicos.
En el fondo, el LIFE-Boat es eso, un refugio temporal para preparar a los peces antes de soltarlos en un mundo mucho más difícil. Tanques, genética, veterinarios, biólogos y mucho seguimiento. Parece pequeño frente a un río enorme, pero puede marcar la diferencia.
Por qué casi desaparecieron
Los esturiones no son peces rápidos para recuperarse. Viven muchos años, migran grandes distancias y no se reproducen con la facilidad de otras especies más pequeñas. Por eso, cuando una población cae, levantarla de nuevo puede llevar décadas.
El Danubio fue durante mucho tiempo una autopista natural para estos animales. Algunas especies migratorias recorrían enormes distancias desde el mar Negro hasta zonas interiores del río para reproducirse. Hoy, muchas de esas rutas están bloqueadas por infraestructuras, y eso cambia por completo su ciclo de vida.
A eso se sumó la presión pesquera y el valor del caviar, que convirtió a estos peces en objetivo de un negocio muy lucrativo. También influyeron la contaminación y la pérdida de zonas adecuadas para la puesta. No hay una sola causa, sino una suma de golpes. Y al final, el río lo paga.
La genética decide
Uno de los puntos más delicados del proyecto es conservar la diversidad genética. Antes de usar ejemplares reproductores, los equipos toman muestras y analizan su origen y parentesco. La meta es crear una especie de banco vivo de genes, no una población débil y demasiado emparentada.
El plan LIFE-Boat4Sturgeon está coordinado por la Universidad de Recursos Naturales y Ciencias de la Vida de Viena (BOKU). Cuenta con socios públicos y ambientales de varios países, entre ellos Austria, Hungría, Eslovenia, Rumanía, Bulgaria y Ucrania. Esto tiene sentido, porque el Danubio no entiende de fronteras administrativas.
El presupuesto total ronda los 11,8 millones de euros, con una contribución europea de unos 7,9 millones. El objetivo oficial es apoyar las poblaciones mediante la cría y liberación de juveniles, además de reforzar el reclutamiento natural de adultos en diferentes tramos del Danubio y sus afluentes.
El regreso al río
Si todo va según lo previsto, los primeros esturiones estrellados criados en Viena serán liberados este otoño en el bajo Danubio, en el tramo situado por debajo de las Puertas de Hierro. No será una suelta simbólica sin más. Será una prueba real para comprobar si estos peces pueden empezar a recuperar parte del espacio perdido.
Aun así, conviene no vender milagros. Muchos juveniles no sobrevivirán, porque en la naturaleza hay depredadores, redes, cambios de caudal y competencia por alimento. La conservación funciona así, con paciencia, seguimiento y datos acumulados año tras año.
¿Será suficiente para salvar al esturión estrellado del Danubio? Por sí solo, no. Pero mantiene viva una línea genética, gana tiempo y demuestra que todavía hay margen para reparar parte del daño causado a los grandes ríos europeos.
El comunicado oficial sobre la primera cría exitosa del esturión estrellado ha sido publicado por BOKU University.









