Un enorme agujero en la Tierra de 626 metros de profundidad y 527 metros de ancho esconde un ecosistema secreto con más de 1200 especies

Publicado el: 12 de mayo de 2026 a las 08:01
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Vista aérea del Xiaozhai Tiankeng, el enorme agujero natural de China con un ecosistema oculto.

En el condado de Fengjie, dentro del municipio chino de Chongqing, hay un agujero natural que parece sacado de una película. Se llama Xiaozhai Tiankeng y la ficha oficial china lo describe como el «tiankeng» más grande y profundo del mundo, con un diámetro máximo de 626 metros en la boca y una altura vertical de 666,2 metros.

Lo más llamativo no es solo el tamaño. En el fondo se ha formado un ecosistema húmedo, sombrío y bastante aislado, con un bosque que vive bajo unas reglas muy distintas a las de la superficie. Y ahí está la clave de esta historia, porque estos pozos no son simples agujeros en la roca, sino refugios naturales donde la vida se adapta de formas que todavía estamos empezando a entender.



Un gigante bajo Chongqing

Xiaozhai Tiankeng también se conoce como «Pozo Celestial». El nombre no es casual. Desde el borde, la caída es tan grande que cuesta hacerse una idea real de la escala, como cuando uno mira desde un mirador y el cuerpo tarda un segundo en entender la altura.

Hay un matiz importante. Algunas informaciones mezclan las medidas, pero la fuente oficial de Chongqing distingue entre los 626 metros de diámetro máximo de la boca y los 666,2 metros de altura vertical. Un informe espeleológico de 2006 también describió el tiankeng con 662 metros de profundidad desde la parte alta del acantilado y 511 metros desde el punto más bajo del borde.



No es poca cosa. Hablamos de una depresión kárstica enorme, rodeada de paredes casi verticales y conectada con un sistema subterráneo de cuevas y agua. En temporada húmeda, el paisaje cambia todavía más, porque el agua vuelve a recordar quién excavó este mundo.

Cómo se abrió la roca

La explicación empieza con la caliza. En los paisajes kársticos, el agua se filtra por grietas, disuelve poco a poco la roca y abre huecos bajo tierra. El Servicio Geológico de Estados Unidos explica que estos terrenos se forman por la disolución de rocas solubles, sobre todo caliza y dolomía, y que suelen incluir cuevas, manantiales y sumideros.

En Xiaozhai, la propia ficha china señala un proceso parecido. Un río subterráneo golpeó durante mucho tiempo las capas de carbonato, debilitó el techo de las cavidades y terminó provocando el colapso. Así nació este enorme embudo natural.

¿Ocurrió de una sola vez? No está del todo claro. Varias descripciones hablan de una estructura doble, con una parte superior más amplia y otra inferior más estrecha, lo que sugiere que el colapso pudo producirse por etapas. La naturaleza no siempre trabaja de golpe. A veces va mordiendo la roca durante miles de años.

El bosque del fondo

Lo que sorprende al bajar la mirada no es solo la piedra. Es el verde. En el interior del pozo se ha desarrollado un microclima más fresco y húmedo, con menos luz directa y una humedad que favorece helechos, musgos y árboles adaptados a vivir en sombra.

La revista Discover Wildlife recoge que en Xiaozhai Tiankeng se han citado más de 1200 especies de plantas, entre ellas ginkgo, helechos y musgos, además de avistamientos de fauna rara como el leopardo nublado. Conviene leerlo con prudencia, porque no todo significa que cada especie sea exclusiva del pozo, pero sí muestra el valor ecológico del lugar.

Este tipo de ecosistema funciona como una isla, pero hacia abajo. Arriba puede haber ruido, caminos y turismo. Abajo, en cambio, la humedad, la sombra y la conexión con el agua subterránea crean otro ritmo. Y eso se nota.

Plantas con otra estrategia

Un estudio publicado en 2024 en Chinese Journal of Plant Ecology analizó plantas de otro gran conjunto de tiankengs, el complejo de Dashiwei, en Guangxi. No es Xiaozhai, y este detalle importa, pero sirve para entender cómo se comporta la vegetación en estos ambientes kársticos cerrados.

Según la información recogida por Live Science sobre ese trabajo, las plantas del interior de los tiankeng presentaban menos carbono en sus tejidos que las plantas de superficie, pero más nitrógeno y fósforo. También mostraban niveles más altos de otros elementos como calcio, potasio y magnesio, y una estrategia de crecimiento más rápida para competir por la luz.

En palabras recogidas del estudio, «el estado nutricional del suelo dentro del bosque de tiankeng es bueno». Traducido a algo más sencillo, el fondo del pozo no es un desierto oscuro, sino un lugar con recursos. El problema para las plantas no es solo alimentarse, sino llegar a la luz antes que las demás.

Un refugio frágil

La UNESCO ha explicado que los tiankengs pueden formar ambientes cerrados, húmedos y con baja temperatura, conectados al flujo de agua subterránea. También los presenta como refugios para recursos animales, vegetales y microbianos poco comunes.

Pero ese aislamiento tiene un reverso. Si se abre demasiado al turismo, a obras o a visitas sin control, el ecosistema puede romperse con facilidad. La UNESCO advierte de que algunos proyectos turísticos en tiankengs han dañado biodiversidad cercana, incluyendo la pérdida de plantas amenazadas.

En la práctica, esto significa que el atractivo del lugar no debería medirse solo por cuántas personas pueden bajar a verlo. También por cuántas pueden hacerlo sin alterar el suelo, el agua, la sombra y las especies que dependen de ese equilibrio. La foto impresiona, sí. La conservación importa más.

Lo que conviene saber

Xiaozhai Tiankeng no es un descubrimiento reciente para la población local. La zona se conoce desde hace mucho tiempo, aunque la ciencia moderna y el turismo internacional lo hayan puesto ahora bajo otro foco. Es una de esas historias donde la noticia no es que exista, sino que empezamos a mirar mejor lo que hay dentro.

La gran lección es sencilla. Bajo un agujero inmenso no hay solo vacío, sino un archivo vivo de geología, agua y biodiversidad. Si se estudia bien, puede ayudar a entender cómo sobreviven las plantas en ambientes extremos. Si se gestiona mal, puede perder justo aquello que lo hace único.

El estudio completo sobre la adaptación de plantas en los tiankengs de Dashiwei ha sido publicado en Chinese Journal of Plant Ecology.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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