Un cóndor y un cisne pueden pesar unos 11 kilos, pero recorrer un kilómetro les cuesta cantidades muy distintas de energía. El vuelo planeado, que aprovecha las corrientes de aire, puede resultar incluso más eficiente que nadar.
Así lo recoge un estudio internacional publicado en la revista Science, en el que ha participado la Universidad de Granada, que ha analizado el desplazamiento de 50 especies de aves y murciélagos en libertad.
El cóndor, que obtiene una ventaja enorme de las corrientes térmicas ascendentes, gasta un 79% menos de energía que un cisne que recorre la misma distancia nadando, según las comparaciones de la investigación.
El vuelo planeado puede gastar menos energía que nadar
Un estudio internacional ha demostrado que el método de transporte más eficiente en el mundo animal es volar, por encima del nado, especialmente cuando se aprovechan las corrientes de aire para ahorrar energía.
La Universidad de Granada (UGR) ha participado en el mayor estudio sobre los costes energéticos del vuelo en la naturaleza, un trabajo cuyos resultados publica la revista Science y que relegan al nado.
Como ejemplo, el estudio compara a un cóndor andino y a un cisne, ambos de un peso aproximado de 11 kilogramos. Sin embargo, el cóndor gasta aproximadamente una quinta parte de la energía que usa el cisne para recorrer cada kilómetro de vuelo.
La diferencia está en el aire, ya que el cóndor aprovecha las corrientes térmicas ascendentes y aletea apenas el 0,1 % de su tiempo de vuelo, mientras que el cisne lo hace el 99 %.
Este estudio internacional ha utilizado información de 50 especies de aves y murciélagos en libertad para demostrar que, gracias a la atmósfera, volar puede ser la forma más «barata» de viajar para los animales.
«Para nosotros, el cielo puede parecer simplemente el fondo donde se mueven los animales voladores, pero es un recurso esencial que puede cambiar drásticamente el coste de un viaje«, ha explicado la primera autora del estudio, la doctora Martina Scacco.
Hasta ahora, los libros de texto clasificaban las formas en que se desplazan los animales según su coste energético y colocaban en una primera posición nadar, mientras que correr era la forma con mayor gasto.
Esa clasificación proviene de mediciones hechas en laboratorios con animales en tanques de agua, túneles de viento y cintas de correr, y que difieren de las que se dan en libertad real.
El trabajo le pone un precio a la diferencia de gasto energético y recalca que un cóndor necesita un 79 % menos de energía para el mismo trayecto que un cisne.
El estudio combina 17 años de datos de seguimiento por GPS y acelerómetros de 850 aves y murciélagos correspondientes a 38 especies, junto con cuatro años de datos de seguimiento mediante radar, y lo ha desarrollado un equipo internacional de 68 investigadores.
La ciencia española ha estado representada aportando datos de vuelo de buitres y cigüeñas, gracias a la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), la Universidad Miguel Hernández (UMH) y la Universidad de Granada (UGR).
El trabajo es el primero en considerar el rol de la atmósfera en el desplazamiento de tantas especies silvestres a escala global, ofreciendo una clave para la conservación y el manejo de las especies aéreas.










