Expertos de la USACH crean producto para recoger petróleo vertido en aguas

La explosión y posterior naufragio de la plataforma petrolera Deepwater Horizon, operada por British Petroleum (BP), en el Golfo de México, parece no tener una pronta salida. La estimación de los expertos es que se vierten diariamente cinco mil barriles de crudo en las costas, lo que ha dado origen a una catástrofe ecológica.

Los estados de Luisiana y Alabama, fueron declarados zona de emergencia, mientras Florida ya es el tercer Estado afectado en lo que ya se considera el mayor desastre ecológico que ha enfrentado Estados Unidos en su historia. Por ello, ya se solicitaron más de seis mil efectivos de la Guardia Nacional, para que colaboren en todas las labores de limpieza. Esta última, una de las tareas más dificultosas cuando se producen eventos de esta envergadura.

Actualmente, los métodos utilizados para controlar los derrames de crudo se concentran en la utilización de bombas instaladas en barcos, que succionan agua y petróleo. También se han utilizado técnicas como el quemado o la dispersión química, no obstante, ninguna de ellas ha sido totalmente eficiente.

Solución chilena

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En virtud de lo anterior, investigadores de la Universidad de Santiago de Chile están trabajando en un producto que podría solucionar de manera más rápida y menos costosa, el derrame de petróleo o de líquidos aceitosos con similares características, según informó el Vicerrector de Investigación y Desarrollo de esa casa de estudios, Mauricio Escudey, quien es parte del equipo que participó en la creación de las zeolitas magnéticas.“Estamos patentando un procedimiento que permite preparar un producto que serviría para poder recolectar parte del petróleo vertido en ese derrame. No estamos hablando de recolectar cantidades masivas, sino más bien los restos que quedan después del uso de bombas, que son muy difíciles de captar porque tienen que recoger una cantidad enorme de agua para, a su vez, recoger una mínima de petróleo”, plantea el investigador de la USACH.

Aunque el especialista reconoce que el producto no se aboca a las grandes cantidades de crudo vertido, sí se podría utilizar en una etapa inicial, que es donde se concentra un mayor volumen de petróleo en las aguas. “Pero para eso hay evaluar qué es más eficiente para cada etapa”, recalca.Para el académico, este componente, que se desarrolló en el marco de una tesis doctoral y nació como un subproducto de esa tesis, “sería totalmente aplicable a situaciones como el derrame de petróleo en el Golfo de México”, asegura.

A pesar de que el proyecto está en su etapa inicial, se han podido observar las bondades de este componente. “Básicamente, si tenemos manchas de aceite o petróleo en agua, le ponemos el producto que inventamos, inocuo en el sentido medioambiental —similar a la composición del suelo— y después lo único que hay que hacer es poner un imán, es fácil apreciar cómo el petróleo salta solo del agua y se adhiere al magneto, de forma tal que resulta fácil su separación del agua y recolección”, explica Escudey. Además de Escudey, el grupo de trabajo estuvo integrado por la estudiante del Doctorado en Química, Marlen Gutiérrez, el académico brasileño José Fabris, quien realizó una estadía en Chile y que colaboró en la elaboración de la metodología y los físicos Dora Altbir y Juliano Casagrande, quienes trabajan en la caracterización magnética del producto.

Finalmente, el investigador comenta que sus expectativas sobre este nuevo compuesto son altas. “Nos parece que efectivamente es un producto con proyección. Es una buena solución para enfrentar catástrofes con productos como el petróleo o algún otro contaminante equivalente. La gran ventaja es que este compuesto es muy económico, no presenta efectos ambientales colaterales negativos y permite recoger desechos de ese tipo”.

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