LIFE CYCLOPS utiliza agua para recuperar polifenoles del alperujo y aprovechar después la materia orgánica como fuente de energía y fertilizantes, con una planta piloto en Cabra capaz de tratar 12.000 toneladas anuales.
De las olivas se puede extraer mucho más que aceite. Con esto en mente, desde el proyecto LIFE CYCLOPS trabajan para recuperar los antioxidantes del alperujo, que es el subproducto formado por agua, restos de pulpa, piel y hueso de la oliva. El objetivo final es la obtención de fertilizantes y biogás.
La tecnología que utilizan usa el agua como disolvente para recuperar los antioxidantes. A continuación, tendremos las declaraciones del investigador del CSIC Francisco Plou, quien explicará el proceso y el objetivo final del proyecto para que el lector pueda comprender mejor la importancia de esta iniciativa.
La planta piloto, donde se realizan todos los experimentos y procesos de obtención de los antioxidantes, pertenece a la firma Borges y se encuentra en Cabra (Córdoba). Aunque tiene una capacidad para tratar 12.000 toneladas anuales, una de las metas del proyecto es alcanzar las 80.000 toneladas a escala industrial.
Alperujo
En países como España, la producción de aceite de oliva es una actividad industrial estratégica que enfrenta el reto del tratamiento de los residuos que genera, como el alperujo, algo que el proyecto Life Cyclops busca solucionar ofreciendo a estos «subproductos» una segunda oportunidad.
Según ha detallado el investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Francisco Plou, el alperujo es un residuo semisólido compuesto por orujo, agua de vegetación y restos de la aceituna, del cual se generan millones de toneladas anuales.
Para mitigar este impacto, el proyecto europeo en el que trabaja Plou propone un «innovador» enfoque de economía circular que da a estos desechos una segunda oportunidad mediante una tecnología que integra un sistema de biorrefinería utilizando agua como único disolvente para recuperar de forma ecológica los polifenoles, unas moléculas con potentes propiedades antioxidantes.
Como ha explicado Plou, la prioridad del consorcio ha sido «caracterizar esa mezcla de polifenoles» para identificar sus concentraciones, con especial interés en el hidroxitirosol por sus beneficios cardiovasculares, reconocidos por la Unión Europea.
El científico ha precisado que para aplicaciones más avanzadas en los campos médico o cosmético ha habido que «modificar y mejorar» esta molécula mediante reacciones enzimáticas y procesos «biocatalíticos limpios», lo que ha permitido investigar su utilidad como protectores oculares frente a enfermedades degenerativas, antitumorales y patentes antivirales.
Además, el diseño de este proceso persigue un modelo de residuo cero debido a que, una vez que el alperujo es «desfenolizado» y queda libre de los compuestos antimicrobianos que antes inhibían los procesos biológicos, la materia orgánica restante se convierte en un sustrato óptimo para la producción de biogás y fertilizantes orgánicos.
La viabilidad técnica de la iniciativa ya ha sido validada a través de una planta piloto instalada en Cabra (Córdoba) en las instalaciones de la firma Borges, la cual cuenta con la capacidad de procesar unas 12.000 toneladas anuales de residuo y ha demostrado una alta eficiencia.
Por su parte, Albert Badell, responsable técnico en Cetaqua, entidad coordinadora del proyecto, ha señalado que el plan posterior a la fase piloto prevé un escalado industrial sustancial, ya que la idea sería «subir la capacidad» de la planta piloto a una escala industrial, tanto para llegar a poder optimizar y dar solución a «80.000 toneladas de alperujo anuales».
No obstante, el especialista de Cetaqua ha advertido que el salto comercial de estos extractos afronta complejidades regulatorias porque la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) es «bastante exigente» a nivel de autorización para el reconocimiento del concentrado como un ingrediente alimentario.
Según Badell, ello anticipa un proceso administrativo largo que irá más allá de la duración del propio proyecto.
Recuperar primero sus compuestos de valor y aprovechar después la fracción orgánica permite abordar conjuntamente dos retos de las almazaras: gestionar grandes volúmenes de subproductos y obtener nuevos recursos de ellos.













