Europa cambia para siempre los desguaces y ha decidido que los coches sean proveedores de materias primas reciclables. Una tajante y muy reciente directiva europea exige que los restos de vehículos viejos se transformen en plástico limpio como parte de su estrategia de economía circular.
Los desguaces españoles están a día de hoy muy lejos de alcanzar el reciclaje mínimo exigido. Con un parque móvil envejecido que roza los quince años de media, mientras desde Bruselas presionan, los números reales sencillamente no cuadran.
El reto técnico es un auténtico problema: el plástico de principios de siglo no se diseñó para ser reutilizado. Por esa razón, separarlo, limpiarlo y darle calidad industrial exige una inversión multimillonaria que el sector difícilmente puede asumir.
Por si fuera poco, la llegada del vehículo eléctrico introduce baterías de alto voltaje, riesgo constante de incendio y peligros operativos inéditos. El negocio tradicional del desguace se enfrenta a una reconversión forzosa que no será barata ni fácil.
Europa cambia para siempre los desguaces: la UE impone el reciclaje de plástico mientras el coche eléctrico complica el negocio
Millones de vehículos transitan cada día por las carreteras españolas, pero miles de ellos terminan su ciclo de vida en los aproximadamente 1.400 Centros Autorizados de Tratamiento, más conocidos como CAT, que están repartidos por el país.
Esta red de desguaces está ahora en el epicentro de la estrategia industrial que ha sido impuesta desde Bruselas y que tiene como objetivo final apostar por la economía circular y garantizar el reciclaje del plástico en el sector de la automoción.
Dada la progresiva vejez del parque automovilístico nacional, los volúmenes que se manejan quedan lejos de las cifras operativas ideales. Por ello, los representantes del sector analizan cuál será el impacto de este modelo circular. Y especialmente se fijan en la irrupción del vehículo eléctrico, ya que su desguace no tiene nada que ver con el de los coches térmicos.
Cuotas de la nueva normativa
Europa cambia para siempre los desguaces. La nueva normativa comunitaria entró en vigor el pasado 13 de agosto y marca cuotas que son obligatorias para la fabricación de coches:
- Año 2032: 15 % de plástico reciclado en la fabricación de vehículos nuevos.
- Año 2036: Elevar la cuota obligatoria al 25 % de plástico reciclado.
Según datos aportados por la Asociación Española para el Tratamiento Medioambiental de los Vehículos Fuera de Uso (Sigrauto), la red española cuenta con 25 instalaciones de fragmentación y con 9 de posfragmentación que, junto con los desguaces, son responsables de unos 12.500 empleos directos.
Durante el último ejercicio 2025, los CAT recibieron 671.675 automóviles. Si se restan las 65.500 unidades (aproximadamente) gestionadas tras la DANA de Valencia en 2024, se aprecia que la actividad mantuvo la estabilidad (-0,59 %).
Sigrauto advierte también que estos volúmenes están muy lejos de la base operativa de 750.000 unidades anuales que son necesarias para renovar un parque que, según datos de ANFAC, tiene una antigüedad media superior a los 15 años.
Por volumen de procesamiento regional, el mapa queda encabezado por:
- Andalucía: 122.334 unidades.
- Comunidad Valenciana: 115.203 unidades.
- Cataluña: 79.641 unidades.
- Comunidad de Madrid: 64.999 unidades.
Retos de calidad y transición técnica de cara a 2029
Manuel Kindelan es el director general de Sigrauto y ha dejado claro que la dificultad no es la extracción del plástico, sino lograr que la materia prima reciclada cumpla con los estándares de la industria, que son sumamente exigentes en cuanto a la calidad técnica, la pureza y la estabilidad.
Después de 2029 será cuando se produzcan los cambios más significativos, ya que a partir de ese año comenzarán las exigencias en cuanto a la responsabilidad ampliada del productor, la trazabilidad y descontaminación de los componentes y materias primas, la retirada selectiva de autopartes, etc.
España, según Kindelan, parte con ventajas gracias a que ya está aplicando varias de estas dinámicas. Ahora el desafío es que, sin que se desvirtúe la viabilidad económica, se logre cumplir con las normativas europeas.
Para colmo, los coches que llegan en la actualidad a los desguaces tienen una vida promedio que supera los 21 años, por lo que el contenido de plástico tiene una composición muy diferente a la actual y no estaba diseñado para ser reciclado.
Europa cambia para siempre los desguaces. En España, en la actualidad, el porcentaje de reciclaje de un vehículo supera el 85% de su peso y, en ciertos casos en los que es posible la revalorización energética de algunas fracciones, dichos porcentajes alcanzan hasta el 95%.
La perspectiva territorial y el desafío eléctrico
Desde la AAD, que es la Asociación Andaluza de Desguaces, y en la voz de su presidente Rafael Azor Castaño, se reclama que es necesario concretar ciertos aspectos normativos que serán clave a la hora de asegurar la viabilidad económica de los centros involucrados.
Durante el proceso de desmontaje de los coches que están en los desguaces, es posible retirar los plásticos; de hecho, es parte del procedimiento habitual, pero sin la tecnología adecuada y si debe hacerse de forma independiente y sin un mercado de reciclaje más eficiente, dicha viabilidad puede perderse.
En cuanto a la electrificación de los vehículos, para el sector es el mayor de los retos que se tiene en las últimas décadas en cuanto a los aspectos técnicos y la seguridad.
Los protocolos que se emplean para su desmontaje son muy diferentes de los que se aplican a los de motores térmicos, ya que los sistemas de alta tensión se deben desmontar de forma segura, es necesario prevenir incendios accidentales y el reciclaje de las baterías está en plena investigación y desarrollo. Europa cambia para siempre los desguaces.



