Reciclaje y residuos

Las cenizas del olivar limpian la contaminación minera al neutralizar aguas ácidas y recuperar suelos degradados

Investigadores de las universidades de Huelva y Granada convierten un residuo del aceite de oliva en una herramienta capaz de neutralizar drenajes ácidos y reducir drásticamente la contaminación por metales pesados.

Las cenizas del olivar limpian la contaminación minera al neutralizar aguas ácidas y recuperar suelos degradados

Las cenizas del olivar limpian la contaminación minera: un subproducto de la industria del aceite ha demostrado una eficacia asombrosa para descontaminar los suelos y los acuíferos dañados por la minería antigua en la provincia de Huelva.

El hallazgo, probado en el entorno de Mina Concepción, logra neutralizar los ácidos y eliminar casi la totalidad de los metales pesados disueltos mediante el uso de la materia orgánica quemada.

Las pruebas constataron que mezclar el terreno afectado con este desecho agrícola al cincuenta por ciento elevó el pH de uno coma noventa y dos a más de seis.

El éxito en laboratorio abre la puerta a realizar ensayos sobre el terreno real para confirmar si esta solución económica y circular resiste a largo plazo las inclemencias meteorológicas.

Las cenizas del olivar limpian la contaminación minera con resultados que sorprenden a los investigadores

El estudio, publicado en la revista científica Geogaceta, se centró en los terrenos de Mina Concepción, en la provincia de Huelva, considerada una de las primeras explotaciones que vierte lixiviados ácidos hacia la cuenca del río Odiel, alterando gravemente la calidad de sus aguas.

Los investigadores analizaron diferentes proporciones de cenizas de biomasa de orujo de oliva, un residuo generado tras la combustión del hueso, la pulpa y la piel de la aceituna en plantas de producción energética.

Los resultados fueron especialmente contundentes cuando la mezcla alcanzó el 50 % del peso del suelo tratado, consiguiendo eliminar entre el 95 % y el 100 % de numerosos contaminantes metálicos presentes en los lixiviados.

Entre los elementos cuya concentración descendió de forma prácticamente total figuran hierrozincaluminiocobrearsénicocobalto y manganeso, algunos de los principales responsables del deterioro ambiental en la Faja Pirítica Ibérica.

Un residuo agrícola consigue neutralizar aguas extremadamente ácidas

Uno de los mayores problemas de los antiguos complejos mineros es la generación de drenajes ácidos, producidos cuando el agua y el oxígeno reaccionan con los residuos minerales expuestos.

Este proceso origina aguas con un pH inferior a 3,5, altamente corrosivas y con elevadas concentraciones de metales pesados que terminan llegando a ríos, acuíferos y, finalmente, al océano Atlántico.

En los ensayos realizados por el equipo científico, el suelo sin tratar generó un lixiviado con un pH de 1,92, un valor extremadamente ácido.

Tras aplicar la mezcla con cenizas de biomasa, el pH aumentó hasta 6,22, muy próximo a la neutralidad, reduciendo además un 92 % la concentración de sulfatos, otro de los principales indicadores de contaminación minera.

Economía circular: convertir un residuo en una herramienta de restauración ambiental

Uno de los aspectos más innovadores del estudio reside en el origen del material empleado.

Las cenizas utilizadas proceden del orujo de oliva, un subproducto generado tras la extracción del aceite y posteriormente aprovechado como combustible en instalaciones energéticas.

En lugar de convertirse en un residuo con escaso valor añadido, este material demuestra poseer una elevada capacidad alcalina, suficiente para neutralizar la acidez extrema de los drenajes mineros.

Los investigadores consideran que esta estrategia representa un claro ejemplo de economía circular, donde un residuo agrícola contribuye directamente a restaurar ecosistemas degradados y reducir el impacto ambiental de antiguas explotaciones mineras.

La Faja Pirítica Ibérica, uno de los grandes retos ambientales de España

La Faja Pirítica Ibérica, que se extiende por parte de HuelvaSevilla y el sur de Portugal, alberga algunos de los mayores yacimientos de sulfuros metálicos del mundo.

Tras décadas —e incluso siglos— de actividad minera, numerosos enclaves continúan generando drenajes ácidos que afectan a la calidad de las aguas superficiales y subterráneas.

El caso de Mina Concepción resulta especialmente representativo por su influencia sobre la cuenca del río Odiel, donde los lixiviados alteran de forma significativa los parámetros físico-químicos del agua y afectan a los ecosistemas acuáticos aguas abajo.

La posibilidad de aplicar tratamientos basados en materiales reutilizados abre nuevas oportunidades para acelerar la recuperación ambiental de estas zonas históricamente degradadas.

El siguiente reto será comprobar su eficacia en condiciones reales

Aunque los resultados obtenidos en laboratorio son muy prometedores, los autores subrayan que todavía queda un paso importante antes de trasladar esta tecnología a gran escala.

Los experimentos se desarrollaron mediante sistemas que simularon un año hidrológico completo, permitiendo analizar el comportamiento del tratamiento bajo condiciones controladas.

Ahora será necesario realizar ensayos de campo para comprobar cómo responde este sistema frente a la lluvia, la erosión, las variaciones climáticas y la evolución química del terreno durante largos periodos.

Solo entonces podrá determinarse si esta solución mantiene su eficacia durante años y puede incorporarse de forma habitual a los programas de restauración ambiental de explotaciones mineras abandonadas.

El trabajo de las universidades de Huelva y Granada demuestra que algunos de los problemas ambientales más complejos pueden encontrar soluciones innovadoras mediante el aprovechamiento inteligente de residuos agrícolas. Transformar las cenizas del orujo de oliva en un agente descontaminante supone un ejemplo de cómo la ciencia puede conectar sectores aparentemente alejados, como la agricultura y la minería, para generar beneficios ambientales compartidos.

Si futuros estudios confirman estos resultados en condiciones reales, esta tecnología podría convertirse en una herramienta de gran valor para restaurar la Faja Pirítica Ibérica, reducir la contaminación por metales pesados y avanzar hacia modelos de economía circular capaces de recuperar ecosistemas degradados utilizando recursos que hasta ahora apenas tenían aprovechamiento.

Las cenizas del olivar limpian la contaminación minera: te lo contamos en 15 segundos

¿Qué son las cenizas de orujo de oliva utilizadas en este estudio?

Son un subproducto generado tras la combustión del orujo de oliva —formado por hueso, pulpa y piel de la aceituna— en plantas de producción energética. Estas cenizas poseen una elevada capacidad alcalina.

¿Qué contaminantes consigue eliminar este tratamiento?

El estudio demuestra reducciones de hasta el 100 % en metales como hierrozincaluminiocobrearsénicocobalto y manganeso, además de disminuir un 92 % la concentración de sulfatos.

¿Por qué son peligrosos los drenajes ácidos de mina?

Porque presentan una acidez extrema y transportan grandes cantidades de metales pesados que contaminan ríos, acuíferos y ecosistemas acuáticos, afectando también a la calidad ambiental del entorno.

¿Puede utilizarse ya esta técnica para restaurar minas abandonadas?

Todavía no de forma generalizada. Los investigadores consideran necesario realizar ensayos a gran escala y en condiciones reales de campo para confirmar la estabilidad y eficacia del tratamiento a largo plazo.

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