En 2025 una ciudad de EEUU usó 2 millones de bolsas de plástico trituradas para pavimentar una carretera y dar una segunda vida a esos residuos

Publicado el 23 de septiembre de 2026 a las 20:43
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Maquinaria extendiendo asfalto en una autopista

South Sioux City, una ciudad de Nebraska (Estados Unidos), utilizó unos dos millones de bolsas de plástico recicladas para pavimentar cerca de 1.220 metros de Foundry Road en junio de 2025. La actuación convirtió este tramo, próximo a Siouxland Freedom Park, en una prueba real para dar otra utilidad a esos residuos.

Ahora hay algo más que una carretera llamativa. Un informe técnico de 2026 recoge mejoras en la resistencia a las deformaciones en ensayos de laboratorio, aunque todavía falta comprobar el comportamiento a largo plazo y sus efectos ambientales. ¿Aguantará bien el paso de los años?

Qué lleva esta carretera

Las bolsas trituradas se incorporaron a una mezcla que también contenía un 25 % de pavimento asfáltico recuperado (material procedente de firmes anteriores). El proyecto incluyó, además, la pavimentación de una ampliación del itinerario ciclista Al Bengtson, según la Universidad de Nebraska-Lincoln.

Goodwill of the Great Plains, una de las entidades participantes, aportó alrededor de un millón de bolsas y First Star Recycling suministró aproximadamente otro millón. Goodwill describe una base de unos 15 centímetros de asfalto convencional cubierta por cerca de 7,6 centímetros de mezcla con plástico.

La universidad situó en 500.000 dólares la subvención concedida por Nebraska Environmental Trust para apoyar la iniciativa. Esa cifra corresponde a una ayuda al proyecto y no debe confundirse con un coste total de construcción acreditado.

Qué dicen las primeras pruebas

El estudio de viabilidad, fechado en enero de 2026, encontró mejoras en la resistencia a las deformaciones y al daño por humedad en las mezclas ensayadas. El polietileno de baja densidad, uno de los plásticos analizados, destacó por su comportamiento frente a la humedad.


¿Qué significa eso al volante? Las deformaciones estudiadas incluyen los surcos que pueden quedar en el firme por el paso de las ruedas, una alteración distinta de las grietas. Por eso, mejorar un aspecto del pavimento no permite dar por resueltos todos sus problemas.

La investigadora Jamilla Teixeira, profesora de ingeniería civil y ambiental, ya dejaba clara la naturaleza del trabajo al presentarlo. “Este es un proyecto piloto”, explicó a la universidad, que destacó la oportunidad de probar la mezcla bajo las condiciones meteorológicas extremas de Nebraska.

El reto de mover las bolsas

Antes de llegar a la carretera, el material también planteó dificultades prácticas. En noviembre de 2025, Teixeira explicó que transportar el plástico triturado había resultado complicado y que su equipo estudiaba compactarlo en pequeños gránulos para facilitar su traslado.

Ese cambio exige ajustar la fabricación. Según el resumen técnico del Departamento de Transporte de Nebraska, las partículas en forma de escamas se repartieron mejor en las primeras pruebas que los gránulos grandes, aunque reducir el tamaño de estos últimos podría mejorar su distribución.

La experiencia muestra una parte menos vistosa del reciclaje. Para repetir la iniciativa en otras obras, también hace falta resolver cómo preparar y transportar el residuo de una forma que resulte viable para quienes construyen las carreteras.

Las preguntas ambientales

Hay otra cuestión que merece atención. ¿Qué ocurre con el plástico cuando el pavimento envejece y se desgasta? El informe de Nebraska recomienda estudiar la liberación de microplásticos, los humos de fabricación y el balance ambiental durante toda la vida del material.

Un estudio independiente publicado en enero de 2026 en la revista Transportation Research Record detectó microplásticos en muestras de otras mezclas asfálticas sometidas a desgaste artificial. Sus autores advierten de que el método necesita ajustes para analizar muestras recogidas sobre el terreno. Ese resultado no demuestra que Foundry Road esté liberando esas partículas.

El propio equipo de Nebraska también pide evaluar si el asfalto que contiene estos residuos podrá reciclarse de nuevo. Es una pregunta decisiva para una propuesta que busca aprovechar materiales descartados, porque la siguiente renovación de la carretera también forma parte de su historia ambiental.

La prueba continúa

El Departamento de Transporte de Nebraska financió una segunda fase cuyo inicio estaba previsto para julio de 2026. Su objetivo es seguir este tramo a largo plazo y evaluar la durabilidad entre estaciones, los posibles impactos ambientales y la posibilidad de reutilizar el pavimento.

En una actualización de junio de 2026, la universidad seguía describiendo Foundry Road como un espacio de ensayo en condiciones reales. Esto ayuda a situar el alcance del proyecto, que ya ha permitido incorporar residuos a una obra y obtener información para continuar investigando.

Para los vecinos, la expectativa es tan cotidiana como circular por un firme que necesite menos reparaciones, aunque ese beneficio todavía debe confirmarse a largo plazo.

La actualización universitaria sobre el proyecto fue publicada el 24 de junio de 2026 en la web de la Universidad de Nebraska-Lincoln.

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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