Las estimaciones sobre Accra no son idénticas. La documentación aportada habla de unas 300 toneladas de plástico al día, mientras que un informe de 2024 del Centro Internacional para el Crecimiento sitúa el total de residuos en 2.800 toneladas y el plástico en algo más del 16 por ciento, unas 450 toneladas. La diferencia aconseja hablar de cientos de toneladas, no de una cifra cerrada.
En Ashaiman, dentro del área metropolitana, Nelplast Ghana transforma una pequeña parte de esos restos en adoquines al mezclar plástico recuperado con arena. La empresa afirma que sus piezas pueden costar entre un 30 y un 40 por ciento menos que las de hormigón, aunque esa comparación procede del fabricante y no de una auditoría independiente.
Del residuo al adoquín
Nelplast nació de la iniciativa de Nelson Boateng, formado en ingeniería de redes informáticas. Creó la empresa en 2013 y, tras vender plástico triturado a otras fábricas, empezó a probar bloques con arena para dar más valor al residuo. “Vemos el plástico como un problema, pero podemos convertirlo en un buen recurso”, resumió.
La idea encaja con la economía circular, que intenta mantener los materiales en uso en lugar de tirarlos tras una sola vida. ¿Por qué importa? El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo estimó en 2025 que Ghana genera unas 840.000 toneladas de residuos plásticos al año y que solo el 9,5 por ciento se recoge para reciclarse.
Así se fabrican
Los residuos se pesan, trituran, lavan y secan. Después se mezclan con arena y, en algunos pedidos, con pigmento antes de entrar en una extrusora, una máquina que calienta y amasa el material hasta formar una pasta. Nelplast utiliza varias zonas de calentamiento porque no todos los plásticos se ablandan igual.
La pasta caliente se prensa dentro de moldes y se enfría hasta formar el adoquín. El plástico actúa como el aglutinante que mantiene unidos los granos de arena y sustituye al cemento o al betún, el material negro y pegajoso usado en el asfalto. En la práctica, es como cambiar el pegamento de una receta de construcción.
Más barato con matices
En 2018, Boateng dijo que cada bloque de Nelplast costaba alrededor de un dólar, frente a los 1,50 dólares de una pieza convencional de hormigón. La misma entrevista señaló que el material ya se había usado en viviendas y en un tramo de carretera de Ashaiman. Son datos antiguos y comunicados por la empresa, no un precio vigente para todo Ghana.
El coste real cambia con la recogida, la limpieza, la electricidad, la arena, el transporte y el tamaño del pedido. También hay que separar durabilidad de certificación, porque resistir golpes o absorber poca agua no demuestra que una pieza sirva para cualquier carretera. Los estudios experimentales indican que la calidad depende de la mezcla, la temperatura, el tamaño de la arena y el control de cada lote.
El freno está en la escala
Materia prima no falta. Un estudio del Ghana Climate Innovation Centre señala que Nelplast produce por debajo de su capacidad por falta de capital y que llega a rechazar plástico entregado por los recolectores. Las máquinas, las piezas de repuesto y la energía convierten una buena idea en un negocio difícil de ampliar.
El problema sigue abierto. En julio de 2026, el Ghana Circular Economy Centre pidió más inversión en recogida y gestión de plástico después de las inundaciones de Accra. Al final del día, no basta con tener residuos disponibles, hace falta una cadena capaz de recogerlos, clasificarlos y vender el producto final.
Lo que dice la ciencia
La propuesta cuenta con apoyo experimental, aunque eso no equivale a aprobar automáticamente cada adoquín comercial. Samuel Kofi Tulashie, Enoch Kofi Boadu, Francis Kotoka y David Mensah estudiaron en Ghana bloques fabricados con polietileno y polipropileno, dos plásticos comunes en bolsas y envases, mezclados con arena de cantera y arena marina.
El equipo, vinculado a la Universidad de Cape Coast, la Universidad de Gante y la Universidad Técnica de Cape Coast, observó que una mayor proporción de plástico reducía la absorción de agua y mejoraba la resistencia a la compresión, es decir, la presión que soporta el bloque antes de romperse. Los autores concluyeron que convertir estos residuos en adoquines era viable, pero sus ensayos de laboratorio no certifican todos los productos ni todos los usos.
La idea tampoco nació en Ghana. En India, R. Vasudevan y su equipo del Thiagarajar College of Engineering desarrollaron hace más de dos décadas una técnica que incorpora plástico triturado al betún de las carreteras. Nelplast sigue otra ruta, ya que utiliza el plástico como unión para la arena y prescinde tanto del cemento como del asfalto.
El estudio principal sobre la viabilidad de estos adoquines de plástico y arena en Ghana se ha publicado en Construction and Building Materials.



