Reciclaje y residuos

El mundo se dirige hacia una montaña de basura imposible de gestionar: los residuos podrían alcanzar los 3.800 millones de toneladas en 2050

El mundo generará hasta 3.800 millones de toneladas de residuos en 2050 si no cambia el modelo de consumo actual.

El mundo se dirige hacia una montaña de basura imposible de gestionar: los residuos podrían alcanzar los 3.800 millones de toneladas en 2050

Una bolsa de basura parece poca cosa cuando sale de una casa. El problema aparece al sumar las de millones de hogares, comercios y servicios públicos. La generación mundial de residuos sólidos municipales podría pasar de 2100 millones de toneladas en 2023 a 3800 millones en 2050.

La conclusión es incómoda, pero clara. Si el mundo sigue produciendo, usando y tirando materiales al ritmo actual, no bastará con construir más vertederos o comprar más camiones de recogida. Habrá que evitar residuos desde el principio, reutilizar más y financiar sistemas capaces de proteger la salud y el medio ambiente.

Una montaña de residuos

La previsión supone un aumento cercano al 81 % en menos de tres décadas. Se refiere a los residuos municipales, no al conjunto de los desechos industriales, mineros o agrícolas. Aun así, la escala impresiona.

Unos hábitos de consumo basados en productos de vida corta empujan esa cifra hacia arriba. En la práctica, significa más envases, más restos de comida, más aparatos desechados y más presión sobre unas instalaciones que en muchos lugares ya trabajan al límite.

Además, unos 2700 millones de personas todavía carecen de acceso a servicios de recogida de residuos. Cuando el camión no pasa, la basura no desaparece. Con frecuencia termina en vertidos abiertos, cauces, calles o quemas al aire libre.

La factura oculta

Gestionar los residuos ya costaba unos 252 000 millones de dólares en 2020. Al añadir los daños relacionados con la contaminación, la salud y el cambio climático, la factura ascendía a unos 361 000 millones. Es dinero, pero también son enfermedades, suelos degradados y aire que nadie querría respirar junto a su casa.

Si no se actúa con urgencia, el coste anual podría alcanzar los 640 300 millones de dólares en 2050. Es casi el doble del impacto calculado para 2020. Y eso se nota en los presupuestos municipales, en los sistemas sanitarios y en la calidad de vida de los barrios más expuestos.

Por eso, el programa del congreso coloca los derechos humanos entre sus grandes temas. Una montaña de basura junto a una comunidad no es solo un problema de limpieza. También puede convertirse en una amenaza para el agua, la salud pública, la biodiversidad y el clima.

Londres busca respuestas

Este desafío centrará buena parte del Congreso Mundial de la Asociación Internacional de Residuos Sólidos de 2026. La web oficial sitúa el encuentro del 9 al 11 de noviembre en el Centro QEII de Londres. Será el regreso del congreso al Reino Unido después de más de 30 años.

La reunión congregará a más de un millar de representantes de gobiernos, empresas, universidades, autoridades locales y organizaciones vinculadas a la gestión de recursos. Llegarán desde más de 50 países para discutir una pregunta sencilla de formular y difícil de resolver. ¿Seguimos tratando la basura como algo que hay que esconder o empezamos a verla como un recurso que no debería desperdiciarse?

Entre los participantes anunciados figuran Janez Potočnik, copresidente del Panel Internacional de Recursos, James Law, presidente de ISWA, y Mary Creagh, ministra británica de Naturaleza con competencias sobre economía circular. No es una lista menor. Las decisiones que se debatan afectan desde el diseño de un envase hasta la financiación de una planta de tratamiento.

Más de 120 debates

El programa incluye más de 120 sesiones técnicas. Se abordarán la economía circular, los plásticos, la planificación de residuos, los servicios municipales, la inversión, la eficiencia de los recursos, los derechos humanos y las capacidades necesarias para una transición justa.

También habrá espacio para el futuro tratado mundial contra la contaminación por plásticos. Conviene aclararlo. A fecha de julio de 2026, los países todavía no han cerrado el texto y las negociaciones continúan de camino a una nueva sesión prevista para marzo de 2027.

Esto importa porque las grandes metas internacionales deben aterrizar después en calles, contratos y presupuestos. Una norma sirve de poco si un municipio no tiene dinero para recoger los residuos o si una planta carece de personal formado. Ahí suele estar el cuello de botella.

Circular no significa solo reciclar

La economía circular empieza antes de que algo llegue al contenedor. Busca diseñar productos que duren, puedan repararse, se compartan o vuelvan a utilizarse. El reciclaje sigue siendo necesario, pero llega al final de una cadena en la que ya se han consumido materias primas, energía y dinero.

¿Qué significa esto en la vida diaria? Que separar correctamente los residuos ayuda, pero no compensa por sí solo una avalancha de envases de un solo uso, ropa de usar y tirar o aparatos imposibles de reparar. El mejor residuo sigue siendo el que no llega a generarse.

El modelo de Naciones Unidas calcula que una economía verdaderamente circular podría transformar el problema económico. En lugar de soportar un coste creciente, el mundo podría obtener un beneficio neto anual de unos 108 500 millones de dólares en 2050 gracias a la prevención, la reutilización y una gestión completa de los materiales.

Lo que debe cambiar

Los gobiernos tendrán que fijar reglas claras y estables. Las ciudades necesitarán infraestructuras y financiación, mientras que fabricantes y comercios deberán asumir más responsabilidad sobre lo que ponen en el mercado. Los ciudadanos también cuentan, aunque cargar todo el peso sobre el cubo de casa sería engañoso.

Sarah Poulter, directora ejecutiva de CIWM, lo resume con una idea directa. «No puede ser llevada a cabo por un solo país, una sola organización o un solo sector». La cooperación debe incluir a la administración, la industria, la ciencia, las comunidades y las personas que trabajan cada día recogiendo y clasificando residuos.

En el fondo, el objetivo no es gestionar una montaña cada vez mayor con un poco más de eficacia, sino impedir que llegue a existir y recuperar los materiales valiosos. El reloj corre más deprisa que muchos planes. 

El programa oficial del Congreso Mundial de la ISWA 2026 ha sido publicado en la web oficial del encuentro.

Temas

Lo más leído

  1. Investigadores resuelven el gran problema del reciclaje y consiguen convertir botellas, bolsas y envases en combustible de hidrógeno sin liberar CO2 a la atmósfera
  2. Egipto construyó la presa de Asuán para controlar las crecidas del Nilo, pero los científicos confirman que ha dejado sin sedimento fértil al delta y acelera su erosión
  3. Mientras cientos de países se empeñan en instalar depuradoras, Australia acaba de colocar 20 toneladas de mejillones creando un muro que restaura de forma natural el ecosistema
  4. Científicos ponen en marcha la mayor estructura jamás creada para limpiar el océano y ya elimina basura de un tamaño al equivalente a un campo de fútbol cada 5 segundos
  5. Un estudio de la NASA confirma que las tormentas de arena del desierto del Sahara mueven toneladas de fósforo a la atmósfera, un movimiento esencial para fertilizar el amazonas durante milenios

Relacionados