Viajar en coche eléctrico por España todavía obliga a mirar la autonomía, buscar una estación en el móvil y cruzar los dedos para que el punto esté disponible. El Gobierno quiere reducir esa incertidumbre con 97 millones de euros para 341 proyectos que añadirán 2.674 puntos de recarga en los principales corredores viarios de la Península.
La resolución ya es definitiva, pero hay un matiz importante. Los cargadores no estarán operativos de un día para otro, ya que los beneficiarios disponen de hasta 36 meses para ejecutar las actuaciones, con la posibilidad de ampliar ese plazo hasta 42 meses. El cambio será gradual, aunque apunta directamente a uno de los grandes frenos de la movilidad eléctrica.
Una ayuda ya concedida
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha aprobado un paquete total de 104,8 millones de euros procedentes del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. De esa cantidad, 97 millones corresponden a MOVES Corredores de Recarga y otros 7,8 millones a MOVES Flotas Plus.
No se trata de una subvención que el conductor pueda pedir para comprar un coche. La línea de corredores está dirigida a operadores de puntos de recarga de acceso público, seleccionados en concurrencia competitiva, para construir estaciones o mejorar instalaciones que ya existen. Es dinero para la red, no un descuento en el concesionario.
La cifra final cambia respecto a la propuesta provisional de mayo, que contemplaba 337 proyectos y 2.880 puntos. Tras las alegaciones y la resolución definitiva, hay cuatro proyectos más, pero 206 puntos menos. Conviene quedarse con los datos de junio, que son los ya concedidos.
Dónde se desplegarán
Los 341 proyectos se repartirán por las 15 comunidades autónomas peninsulares. Andalucía encabeza la lista con 61 proyectos, seguida de Castilla-La Mancha con 44, Galicia con 38 y Castilla y León con 37.
El objetivo no es colocar cargadores al azar, sino cubrir los llamados «tramos sombra» de la Red Transeuropea de Transporte. Son zonas donde faltan estaciones, hay demasiada distancia entre ellas o la potencia disponible no alcanza los mínimos previstos. Las instalaciones podrán situarse junto a los tramos elegibles o dentro de un área de influencia de tres kilómetros.
No todos los 2.674 puntos aparecerán en lugares completamente nuevos. El programa también financia ampliaciones y renovaciones de estaciones existentes, algo importante cuando el problema no es la ausencia total de cargadores, sino que haya poca potencia, pocos conectores o una instalación que se ha quedado pequeña.
Potencia para viajar
Las estaciones situadas en la red básica deberán ofrecer al menos 400 kW de potencia conjunta. En la red global, fuera de la básica, el mínimo será de 300 kW. En ambos casos tendrá que existir como mínimo un punto capaz de suministrar 150 kW.
¿Qué significa esto en la práctica? La intención es que una parada durante un viaje interurbano sea más razonable y no dependa de un cargador lento pensado para dejar el coche varias horas. Aun así, la obligación legal solo exige que cada estación tenga al menos un punto de 150 kW, por lo que no conviene interpretar los 2.674 puntos como si todos fueran a ofrecer esa misma potencia.
La norma europea AFIR exige grupos de recarga cada 60 kilómetros en la red básica de la RTE-T, en ambos sentidos de circulación. Además, la potencia conjunta deberá aumentar hasta 600 kW a finales de 2027, con al menos dos puntos de 150 kW. El programa español busca cerrar huecos y preparar la red para ese siguiente escalón.
Pagar sin complicaciones
La calidad de una red no se mide solo contando enchufes. Las bases del programa obligan a permitir la recarga puntual mediante medios de pago de uso generalizado, sin que el usuario tenga que firmar previamente un contrato con el operador.
Los precios deberán mostrarse con claridad y basarse en los euros por kWh suministrado, aunque podrá añadirse una tarifa por el tiempo de ocupación. Los puntos también tendrán que estar conectados digitalmente, ofrecer recarga inteligente, incluir al menos el conector CCS2 en corriente continua y cumplir requisitos de accesibilidad.
Además, la instalación subvencionada deberá mantenerse en servicio durante un mínimo de cinco años desde su puesta en funcionamiento. Sobre el papel, esto reduce el riesgo de que una estación financiada con dinero público desaparezca poco después de abrir. No es poca cosa.
Las flotas también se electrifican
El segundo bloque del paquete destina 7,8 millones de euros a 20 proyectos de MOVES Flotas Plus. Las ayudas apoyarán la compra de vehículos ligeros eléctricos y las soluciones de recarga propias de empresas que operan en al menos dos comunidades autónomas o en territorio extrapeninsular.
Aquí entran actividades muy pegadas al día a día, como el reparto urbano y la última milla. La resolución contempla vehículos ligeros y, como novedad, bicicletas de pedaleo asistido, motocicletas eléctricas y cuadriciclos. Es otra forma de llevar la electrificación a calles donde cada parada cuenta.
Lo que debe vigilar el conductor
La cifra de 2.674 puntos es relevante, pero no equivale a 2.674 cargadores disponibles mañana. Lo verdaderamente importante será comprobar dónde se instalan, cuándo entran en servicio, cuántos vehículos pueden cargar a la vez y si la potencia prometida está realmente disponible cuando la estación se llena.
El propio ministerio sostiene que estas actuaciones ayudarán a «afianzar la confianza del usuario». Ahí está la clave. Un mapa con muchos iconos sirve de poco si al llegar hay colas, fallos, precios confusos o equipos que entregan mucha menos potencia de la esperada.
Desde 2019, el ecosistema MOVES ha movilizado 3.035 millones de euros y el MITECO atribuye a estas líneas el apoyo a la compra de al menos 204.915 vehículos eléctricos, la instalación de 160.095 puntos de recarga y la financiación de 161 proyectos innovadores. Ahora empieza la parte menos vistosa y más decisiva, ejecutar las obras y mantener las estaciones funcionando para que viajar en eléctrico exija menos planificación y menos incertidumbre.
El comunicado oficial está publicado por el MITECO.
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