Bebé fumador: diez años después

Publicado el: 21 de octubre de 2016 a las 14:34
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Bebé fumador: diez años después

“Hace ya mucho tiempo se difundió la historia de Ardi Rizal, un niño de apenas dos años de edad a quien su padre por “hacer una gracia” le había inducido a fumar. Diez años después su vida es completamente diferente, tras una dura lucha contra la adicción y un ejemplo de superación.”

Un bebé que fumaba



Cuando Ardi nació en un pueblo de Indonesia hace más de 12 años, nadie pensaba que su imagen y su historia iba a hacerlo tristemente famoso, pero a causa de que su padre a los dieciocho meses de edad le dio su primer cigarrillo por hacer una broma, su vida cambió para siempre.

El tabaco causa adicción, contiene sustancias dañinas y venenosas y ocasiona graves problemas de salud, pero parece que muchos adultos no son capaces de reconocer el peligro hasta que ven un cigarrillo en manos de un niño.



Por esta razón cuando el video en el cual se veía Ardi fumando uno de los hasta cuarenta cigarrillos que consumía diariamente, se hizo completamente viral y despertó la indignación mundial, al punto de que las críticas y denuncias lograron que las autoridades del país tomasen cartas en el asunto y tratasen de impedir que el niño siguiera fumando.

La comunidad internacional se levantó en pie de guerra tras ver las imágenes del niño fumando y desde todas partes del mundo comenzó una dura campaña que tenía por fin retirar la custodia del pequeño a los padres.

Cuando se enfrentaron a la justicia, los progenitores se comprometieron a hacer seguir un tratamiento al niño con el fin de que éste dejara su adicción. Sin embargo y aunque logró dejar el tabaco, la rehabilitación fue un fracaso; aunque se lo consideraba precoz, ya que comenzó a andar con 7 meses y a hablar antes del año, cayó de adicción en adicción.

¿Cambio de vida?

Sus malos hábitos, los problemas de disminución de la capacidad pulmonar y la fatiga que sentía constantemente, facilitaron que el niño desarrollase también un acusado sobrepeso. Estaba tan agotado que no hacia el más mínimo ejercicio y ello solo lograba que Ardi siguiera engordando.

Y es que, tras dejar definitivamente la nicotina a los cinco años el pequeño se enganchó a la comida basura, con lo cual no hizo más que cambiar una adicción por otra, que tampoco resultaba saludable y que le provocó otros tantos problemas de salud.

Cuando consumía nicotina y se la negaban, el niño gritaba sin parar y hasta se golpeaba la cabeza contra la pared, pero tras dejar el cigarrillo, Ardi comenzó a comer sin medida y si no le compraban lo que exigía, amenazaba con volver a fumar, según explicó su madre.

La comida chatarra es una de las mayores fuentes de grasas saturadas (las más peligrosas para el organismo) que pueden haber, sin contar la enorme cantidad de aditivos químicos como emulsionantes, saborizantes y aromatizantes artificiales que contiene. Este tipo de comida prácticamente no aporta ningún tipo de nutriente.

Cuando Ardi se enfrentó a la pre adolescencia las cosas fueron a peor, ya que a sus problemas de sobrepeso (hablamos de más de 40 kilogramos para un niño de once años con una altura acorde a su edad) se le sumó una fuerte depresión provocada por su baja autoestima.

Tras someterse a varias dietas sin lograr bajar de peso ni recuperar la confianza en sí mismo, los padres de Ardi decidieron que era hora de buscar la ayuda de profesionales, ya que el estado anímico y físico del niño empeoraba a ojos vista.

Con ayuda psicológica, una estricta dieta y unos cambios de hábitos radicales en su vida, como hacer ejercicio regularmente, meditación y actividades sociales, Ardi ha logrado recuperar su salud y su autoestima, por lo que hoy tras varios años de calvario y sufrimiento, es un niño feliz.

¿Es posible llevar una vida sana?

El ejemplo de Azri es más que ilustrativo de los peligros que suponen las diferentes adicciones a las que se enfrentan los seres humanos y de que cuanto antes se caiga en ellas, mucho más nos costará desengancharnos.

Por ello la mejor solución es decir no a todo lo que suponga un hábito insalubre, ya sea el tabaquismo, el alcohol, las drogas o la comida basura (por nombrar las más destacables); sin dudas la mejor elección es no comenzar.

Adoptar un estilo de vida saludable, con una dieta basada en alimentos nutritivos, en lo posible de origen orgánico y natural, la práctica habitual de ejercicio (caminar, correr, hacer yoga, practicar un deporte y un largo etc.) y la voluntad de no caer en las modas del consumo de elementos nocivos para nuestro organismo, es fundamental y posible.

Si Azri, a quien se lo indujo al tabaquismo con apenas un año y medio y que luego tuvo que enfrentarse a su obesidad y problemas psicológicos logró vencerlos y ser un niño feliz, no hay ninguna duda que ello está al alcance de la mano de cualquiera que se lo proponga.

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