No han sido pocos los científicos que, desde hace años, han alertado continuamente sobre la toxicidad del clorpirifós. Nuestra sangre está contaminada y es un tóxico altamente persistente.
El clorpirifós forma parte de la cotidianeidad de muchas personas. Sí, efectivamente. Entra en nuestros organismo a través de nuestra dieta. Porque es el pesticida más utilizado en la agricultura española. Forma parte de las recetas que incluyen fruta, verduras… Ahora, una nueva normativa de la Unión Europea va a prohibir su uso desde 2020.
¿Por qué? Por los extraordinarios riesgos que implica para la salud de los propios agricultores, de los consumidores de los productos alimentarios, de la fauna silvestre, del medio ambiente… Esteriliza todo a su paso y causa graves daños de todo tipo. Busquen en Internet y encontrarán. Hay textos a cascoporro que alertan de su toxicidad. Un ejemplo. https://earthjustice.org/features/lo-que-debes-saber-del-clorpirif-s
No han sido pocos los científicos que, desde hace años, han alertado continuamente sobre la toxicidad del clorpirifós. Nuestra sangre está contaminada y es un tóxico altamente persistente. Se almacena en el tejido adiposo, en la grasa. Las ONG’s medioambientalistas celebran la noticia de su prohibición. Este plaguicida es el insecticida más utilizado en la agricultura española y lucha contra plagas que pueden combatirse de otra forma, como ha demostrado la agricultura ecológica. Los problemas causados por este organofosforado son multisectoriales.
Afecta al desarrollo cognitivo de niños/as, puede causar autismo, TDAH, etc. Desde El Confidencial, se nos dice: “Efectivamente, España y el Mapama aún autorizan la aplicación del clorpirifós en los productos de nuestra cesta de la compra mediante cuatro formulados diferentes que fabrican y comercializan cinco empresas, una de ellas es Dow Agrosciences Ibérica, la filial en nuestro país de Corteva Agrisciences.
Desde el 1 de junio pasado, esta última compañía es independiente de la multinacional estadounidense DowDuPont. Todo ello sucede a pesar de que la Comisión Europea vaya a prohibir este insecticida en apenas unos meses. Mientras tanto, los campos de cultivo de limones, naranjas, olivas, puerros o acelgas de España se siguen regando con este peligroso agroquímico”. Los tests realizados en alimentos por investigadores independientes muestran que el insecticida está presente en cientos de productos alimentarios, frescos y elaborados. Y así lo reconocen las propias instituciones sanitarias españolas y europeas.

Los científicos de la UE que han abogado por la prohibición del pesticida leyeron miles de informes científicos y consultaron a los especialistas. No hay ninguna duda. Se trata de un producto muy, muy peligroso. Y eso sin contar el efecto cóctel. Es decir, de cómo esa sustancia entra en nuestro organismo mezclada con otros productos tóxicos también en nuestra dieta o en el aire que respiramos y de cómo interactúan en nuestro interior. Entonces, la pregunta es la del millón.
¿Por qué no se ha prohibido antes si todo el mundo sabía que era tan nocivo? Durante décadas, las autoridades miraron hacia otro lado cuando llegaban los informes independientes que mostraban la no inocuidad del producto. ¿Quién ha estado sobornando a las autoridades de turno durante todos estos años para que no hicieran caso de los textos científicos que desaconsejaban su uso? ¿Qué personas, con nombres y apellidos, forman parte del lobby químico que han estado presionando a las autoridades para no prohibir el producto a pesar de las alertas científicas? ¿Quién se hará cargo de todos los problemas causados hasta la fecha? ¿Quién nos gobierna? ¿Quién vela por tus intereses? No te fíes de nadie.
La maldad existe y el afán de lucro es atroz. Unos sobornan y otros son sobornados. Llevan corbata y buenos trajes y pasean por las calles con la cabeza bien alta. Pero están podridos, son auténticos zombies. Demasiadas personas son capaces de mirar hacia otro lado si alguien llena su bolsillo con sobres de dudosa procedencia. No te fíes de nadie. Las instituciones y quienes las dirigen juegan con nuestra salud y, especialmente, con la salud de los más vulnerables. Come ecológico y ponte a salvo.
Pedro Burruezo
Fuente: Vida sana

















