Pasando olímpicamente del ‘Black Friday’

Publicado el: 28 de noviembre de 2019 a las 07:40
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Pasando olímpicamente del ‘Black Friday’

Es bastante improbable que todavía no sepas que el viernes es Black Friday. Seguro que ya te han llegado una, dos o varias ofertas por redes sociales, sms o e-mail.



También habrás visto por la calle enormes lonas anunciando superofertas. Y es que no hablamos solo de un día, estamos hablando incluso de semanas con bombardeos de ofertas de ropa, tecnología e incluso cafeterías. ¡Es tremendo!

En Greenpeace estamos en contra del Black Friday, en contra del consumismo masivo y compulsivo que, de alguna manera, nos obligan a hacer. Y este año, igual que el año pasado, te llamamos a boicotearlo.



El problema de Black Friday no va de la persona que necesita una lavadora o que no llega a fin de mes y necesita la oferta para poder llegar.

Si realmente necesitas algo, si se te ha estropeado algo que no puedes reparar o si no llegas a fin de mes y necesitas este descuento para comprar eso que necesitas, hazlo, estás en tu derecho. 

Lo que realmente te pedimos es que no compres por comprar. No compres porque hay oferta, no compres porque te invitan a hacerlo, no compres porque está de moda.

El actual modelo de producción es un modelo depredador del planeta y de las personas. Black Friday es una fiesta de consumo masivo sobre la que solo nos enseñan una parte, pero no el backstage, ese que está destrozando el planeta y a las personas. El hiper consumismo tiene muchos impactos medioambientales:

  • Supone un aumento de los gases de efecto invernadero (sí, los que generan cambio climático)
  • Genera basura, ya que cada producto viene con un envoltorio propio y, además, la compra de un nuevo producto puede provocar el desecho del anterior.
  • Incrementa la contaminación por el aumento del transporte a nivel mundial.
  • Provoca un sobreconsumo de energía y un déficit de recursos como de agua.
  • Además, al producir tantas cosas, y tan baratas, se deslocaliza la producción a países en vías de desarrollo que, en muchas ocasiones, incumplen mínimos legales y donde se generan subproductos contaminantes o tóxicos.

Las empresas ya se han dado cuenta de estos impactos y saben que tienen que cambiar su modelo. Pero claro, cambiarlo no les haría ganar tanto y por eso utilizan falsas soluciones o falsos productos sostenibles; es decir, greenwashing.

 

Por ejemplo, en la industria de la moda estamos viendo cómo marcas cuyo objetivo es inundar el mercado de ropa insosteniblefast fashion nos venden “moda sostenible” hecha en Bangladesh.

También hemos llegado a ver empresas usando el concepto poliéster orgánico. ¿En serio? ¡Pero si el poliéster viene de fracciones pesadas del petróleo! En el sector tecnológico vemos que lo de “reparar” mejor lo dejamos para otro día, mientras priman los productos que duran solo dos años.

Además, por muy eficiente que sea algo, al final consume energía que, a día de hoy, procede principalmente de fuentes no renovables y productos que contienen materiales peligrosos.

Por esto necesitamos gobiernos que presionen a las empresas para que la sostenibilidad o la emergencia climática no sea solo una palabra con la que hacer bingo en un debate o en una declaración política.

Necesitamos que adquieran un compromiso real y que tomen decisiones obligatorias para cambiar esta sociedad de consumo y luchar contra la emergencia climática también desde esta perspectiva.

Lo dicho. Este Black Friday no compres porque hay oferta, no compres porque te invitan a hacerlo, no compres porque está de moda. Igual a ti te sienta bien, al planeta no.

Autora: Celia Ojeda

Fuente: Greenpeace

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