






Habría que ver dónde fueron a parar las supuestas subvenciones que se les otorgaron a muchas de estas compañías, para que dieran un giro hacia lo verde, sostenible y limpio, porque dichos cambios no se ven por ningún lado, a menos que cuenten los cartelitos multicolores y los anuncios con música pegadiza y eslóganes políticamente correctos.
















