Ganadería industrial: ‘pandemias’

Publicado el: 5 de mayo de 2020 a las 09:49
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Ganadería industrial: ‘pandemias’
Los investigadores estiman que el 31% de los brotes de enfermedades emergentes están relacionados con el cambio en el uso de la tierra, incluido el VIH, el Ébola y el Zika, debido a la invasión humana en las selvas tropicales.

La respuesta a esta pregunta es muy sencilla: mucho. Proteger los bosques, la vida silvestre y a la naturaleza en general puede ayudar a evitar pandemias como la de la COVID-19. Esta semana unos cuantos científicos lo han dicho de forma muy clara: “Hay una sola especie responsable de la pandemia de COVID-19: nosotros.” La actividad humana, que no respeta las fronteras naturales y está poniendo en contacto directo a muchas personas con los nuevos virus, es la causa de las pandemias.

Aquí es donde entra la ganadería industrial. La ganadería industrial es actualmente la principal impulsora de la destrucción mundial de los bosques. Entre el 75% y el 80% de la deforestación mundial está asociada a la expansión agrícola, tanto para obtener pastos como para la producción de piensos.



Por otro lado, la ganadería industrial tiene un papel bien conocido en la aparición y propagación de enfermedades similares a la COVID-19. De hecho, se estima que el 73% de todas las enfermedades infecciosas emergentes se originan en animales y que la ganadería transmite una cantidad extraordinaria de virus, como los coronavirus y los virus de la influenza, a los seres humanos. La actual crisis sanitaria está mostrando la insostenibilidad del modelo productivo predominante. 

Además de las enfermedades infecciosas, la ganadería industrial contribuye a otros problemas de salud, desde la contaminación del aire con amoníaco y el agua con nitrógeno, hasta la propagación de la resistencia a los antimicrobianos, uno de los principales desafíos de salud del siglo XXI, responsable de 33.000 muertes anuales en Europa, y con un pronóstico de diez millones de muertes al año en todo el mundo para 2050.



El consumo excesivo de carne está asociado a muchos problemas de salud graves, como enfermedades cardiovasculares, cáncer y diabetes tipo 2. Es la ganadería industrial que ha llevado a este consumo excesivo, y… a la vez depende de él. 

Reducir el consumo de carne y apostar por mejor carne, de ganadería extensiva y ecológica, así como adoptar una dieta saludable, rica en frutas y verduras, es una de las mejores formas de poner fin al destructivo modelo de ganadería industrial y a la vez reforzar nuestro sistema inmunológico. 

Sin embargo, seguimos apostando por este modelo que nos empuja hacía el colapso. Uno de cada cinco euros del presupuesto global de la UE se destina, directa o indirectamente a través de la producción de piensos, a la ganadería industrial. Nuestro dinero y lo que ponemos en nuestros platos está garantizando la continuidad de este modelo. En España, el 93,7% de la producción de carne de cerdo, el 94,2% de la carne de aves de corral y el 80,6% de la leche y otros productos lácteos provienen ya de la ganadería industrial.

Las consecuencias de esta crisis sanitaria están siendo devastadoras, sobre todo en lo que respecta a las vidas humanas perdidas, a las familias destrozadas y la destrucción de puestos de trabajo. Pero también nos está poniendo en nuestro lugar. Somos frágiles y vivimos en un planeta frágil. Nos toca cuidarnos y cuidarlo… Y mucho. Porque sólo tenemos un planeta, tal como sólo tenemos una vida.

La ganadería industrial es la receta tóxica para futuras pandemias. Por eso, hoy, mañana y siempre tenemos de gritar muy alto: #StopGanaderíaIndustrial y #PorOtraPAC.

Fuente: Greenpeace

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