Como continuación al comunicado de MSC emitido ayer en respuesta a la publicación del informe de la ONG Bloom sobre nuestra organización, recogemos en este segundo comunicado algunas precisiones para aportar mayor claridad a los ciudadanos.
Mientras que esta crisis sin precedentes debe incitar a la unión y a la acción colectiva, lamentamos profundamente el enfoque de Bloom que consiste en aportar una visión binaria y sesgada de la pesca a nuestros conciudadanos. La dicotomía pesca artesanal / pesca industrial utilizada por Bloom es falsa y contraproducente.
Según ellos, la pesca industrial es forzosamente destructiva y compuesta únicamente de barcos grandes que miden más de 80 metros. ¿pero qué ocurre con todos los barcos de 15 metros, dragas de 11 metros y todos los segmentos de la pesca comprendidos entre los 12 y los 80 metros?
Marine Stewardship Council (MSC) es claro y transparente desde su creación: el programa de certificación que la ONG ha desarrollado es accesible a todo tipo de pesquería, independientemente de su talla y de su arte de pesca.
Estamos en desacuerdo con Bloom en un punto fundamental: la sostenibilidad medioambiental de una pesquería no se mide por la eslora de un barco ni por el arte de pesca utilizado. Es engañoso dar a entender que la pesca artesanal es lo mismo que la pesca sostenible, al igual que entender que la pesca industrial implica necesariamente pesca destructiva. La verdad es más matizada (y, por lo tanto, menos atractiva).
La sostenibilidad medioambiental de una pesquería se mide sobre todo por el análisis de indicadores científicos y objetivos como el estado de los stocks de peces, las reglas establecidas para limitar las capturas, la cartografía de los fondos marinos, los impactos de los artes de pesca utilizados, etc.
MSC está convencido de que cada arte de pesca utilizado sosteniblemente y bien gestionado puede jugar un papel fundamental en nuestro modelo económico y social: es nuestro deber como ONG asegurarnos que cada actor de la cadena opera de manera respetuosa con el medio ambiente para mantener las comunidades locales, los ecosistemas marinos y garantizar la seguridad alimentaria a escala mundial.
Este “estudio” de Bloom no refleja nuestro modelo y constituye una incomprensión total de nuestro trabajo como ONG. En efecto, apuntar únicamente a el número de pesquerías certificadas en nuestro programa o los volúmenes capturados Bloom omite decir que una parte esencial de nuestra misión consiste en acompañar a las pesquerías a alcanzar los niveles de sostenibilidad exigidos por nuestro estándar. Este trabajo a largo plazo, totalmente omitido en el análisis de Bloom, está en el corazón de nuestro programa desde hace 20 años.
Queremos recordar que las pesquerías artesanales se enfrentan a diversos retos para lograr la sostenibilidad, desde la capacidad de hacer inversiones, los recursos humanos, la falta de datos o de gestión. Como ONG dedicada a la preservación de los océanos, nuestro rol es acompañar en su fortalecimiento y dar el apoyo necesario para permitir implementar las mejoras.

En este sentido, para abordar a la falta de datos científicos (problema recurrente en las pesquerías artesanales y de países en vías de desarrollo) hemos creado en 2008 una metodología específica que permite a las pesquerías de datos limitados ser evaluadas.
Además, para contrarrestar la falta de capacidades técnicas, hemos puesto en marcha un sistema de formación sobre la pesca sostenible en el mundo destinado a las pesquerías, gestores, gobiernos, científicos y ONG locales. Sólo en 2019 se han llevado a cabo 12 formaciones de este tipo alrededor del mundo (como por ejemplo en Gambia, Senegal, México o Perú).
Además, para hacer frente a la falta de recursos financieros, hemos puesto en marcha un Fondo de investigación para la pesca sostenible (Ocean Stewardship Fund) dotado de 1 millón de libras. Gran parte de este fondo se concentra en la ayuda a que pesquerías artesanales mejoren sus prácticas.
Para acelerar esta transición hacia la sostenibilidad, desarrollamos proyectos específicos en zonas prioritarias en colaboración con socios locales (gobiernos, ONGs como WWF…) para acompañar a las pesquerías principalmente artesanales en este largo camino. En este momento se implementan 19 proyectos que agrupan más de un centenar de pesquerías en el Mediterráneo (Francia, España, Italia), Indonesia, México, Madagascar, Mozambique, etc.
Hoy día más que nunca, la salvaguarda de los océanos debe ser una prioridad y debe estar gestionada de manera colectiva. Solamente todos juntos podemos contribuir a preservar los recursos marinos para las generaciones futuras.
Fuente: Msc


















