El truco -al más puro estilo MacGyver- no es nuevo, aunque nunca está de más recordarlo.
Las abrazaderas se ajustan fuertemente a la rueda dejando los cabezales como ves en la imagen, ligeramente desplazados hacia un lado, permitiéndote circular con seguridad sobre firmes con nieve o hielo.
Solo tienes que distribuirlos regularmente hacia los dos lados.


















