La sabiduría del Feng Shui, el arte milenario chino que estudia la armonía entre la luz, los colores, la simetría y la distribución de los espacios, la luz disuelve las energías negativas y atrae la fuerza vital, la alegría y la salud. En el interior de las casas las energías positivas tienden a estancarse y la iluminación se convierte entonces en un factor clave para mantener el bienestar físico y psíquico de todos los habitantes del hogar, incluidos los animales y las plantas.
Los preceptos del Feng Shui recomiendan distribuir lámparas por todos los rincones oscuros para reforzar el Chi, la fuerza vital que está presente en el Universo y en todos los seres vivos.
Una de las mejores formas de intensificar esta energía vital es utilizar lámparas de sal, una combinación casi mágica de luz y color que, además, equilibra el exceso de iones positivos perjudiciales para la salud gracias a la presencia del yodo salino, que enriquece el ambiente con iones negativos. Las lámparas de sal son ionizadores naturales que absorben el exceso de ondas electromagnéticas emitidas por los televisores y los electrodomésticos en general y ayudan a crear una atmósfera sana. No olvidemos que la sal contiene casi todos los oligoelementos de los cuales depende el buen funcionamiento del organismo.
Los más recientes estudios científicos demuestran que las lámparas de cristal de sal pueden aumentar el número de iones negativos hasta en un 300%. En la naturaleza, estos iones se originan por medio del viento, la luz del Sol, las cascadas, las tempestades o la lluvia. En el aire fresco encontramos hasta 4.000 iones negativos por centímetro cúbico y cerca de una cascada, por ejemplo, pueden contabilizarse hasta 10.000. Sin embargo, en las grandes ciudades su número no supera los 100 por centímetro cúbico.
Una forma efectiva y sencilla de conseguir incrementar el número de iones negativos en el hogar, es instalar una lámpara de sal que además, reducirá perceptiblemente los agentes contaminadores del aire.
Cuidados que necesitan las lámparas de sal:
No deben sumergirse en el fregadero ni limpiarse con un trapo húmedo, pues la sal podría disolverse. Por le mismo motivo, no deben dejarse durante mucho tiempo al aire libre, junto a una ventana abierta o en una estancia húmeda. También hay que mantenerlas a una distancia prudencial de fuentes de agua y de plantas que precisen un riego regular. En caso de que la lámpara se moje, lo mejor es dejarla encendida hasta que se seque. Para su mantenimiento basta simplemente con limpiarla con un cepillo o un paño seco.
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