La esfera de plástico absorbe la luz solar y hace que el agua sucia en su interior se evapore, dejando en el fondo las impurezas. El agua evaporada se condensa dentro de la esfera, almacenándose en un depósito interior y lista para el consumo.
El diseño se ha ocupado de la durabilidad del material -plástico- que debe soportar su exposición diaria al sol sin romperse. Dada su capacidad potabilizadora (unos tres litros diarios), sería necesario al menos un par de Solarballs por persona.
Robaid informa: “Solarball resultó finalista en los Premios James Dyson de 2011 y también será presentada en la Feria de Diseño Internacional de Milan, en abril de 2011″.
Vía :: Treehugger – http://www.ison21.es/


















