«No hay ninguna empresa de ingeniería que yo conozca que pueda tener un estimado de cuánto terminará costando un reactor bajo esta tendencia, es la razón por la que ya no se han construido tantos reactores como antes», explicó.
Luego de participar como orador principal en el Congreso Internacional de Sustentabilidad y Energías Renovables que organiza el Instituto Tecnológico de Monterrey, campus Guadalajara, los alumnos le pidieron su opinión sobre el futuro de la energía nuclear, en el contexto de emergencia que vive el mundo a consecuencia de los reactores dañados por el terremoto y tsunami de Japón.
El sismo de 9.0 grados y el posterior tsunami del pasado 11 de marzo provocaron miles de muertes, daños materiales y afectaciones en los reactores que integran la planta nuclear Fukushima Daiichi, que mantienen al mundo en emergencia nuclear.
«Sé que trae mucho beneficios (la energía nuclear), pero en los últimos años he sido escéptico. Estuve en Chernóbil y vi esas islas de tres millas a la redonda y aún estamos viendo la catástrofe en Japón», dijo.
Los retos de la tecnología nuclear
Al Gore, ganador del premio Nobel de la Paz en 2007 por su contribución a la reflexión en el cambio climático, agregó que la tecnología con la que se fabrican los reactores es frágil y los vuelve vulnerables a la seguridad.
El ex vicepresidente recordó que la comunidad científica mundial trabaja actualmente en al menos 100 nuevos diseños de reactores. «Más pequeños y con un enfoque de tecnología diferente que representan un futuro prometedor para la energía nuclear».
Explicó que en los próximo 15 o 20 años, algunos de estos diseños van a estar preparados para salir al mercado y la preocupación de lo que ocurre en Japón habrá pasado.
«Serán reactores más pequeños y seguros, de mejor tecnología van a abrir una nueva posibilidad en la generación de esta energía de aquí a 20 años», manifestó.
«Creo que la energía nuclear va a seguir teniendo un rol importante y será parte de la solución por un tiempo. El asunto de la seguridad es muy importante aunque paradójicamente la industria ha crecido de forma segura en los últimos años, pero también tenemos el problema de los desechos nucleares. ¿Qué vamos a hacer con ellos a largo plazo?, planteó.
Al Gore, quien creció en Tennessee, EU, cerca de donde se construyó la bomba nuclear con la que terminó la Segunda Guerra Mundial, dijo estar convencido de que es mejor caminar hacia la generación de energías conocidas como limpias o renovables.
El también galardonado con el Premio Príncipe de Asturias en Cooperación Internacional llamó la atención de los jóvenes por la gran sequía mundial que se avecina en el transcurso de este siglo, si no se pone freno al cambio climático.
El ex funcionario estadounidense protagonizó el documental Una verdad incómoda, cinta ganadora de un Oscar en año 2006, sobre los efectos del cambio climático.


















