Promovido por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y organizado por Sogama, el evento ha contado con la participación de una decena de expertos de alto nivel en distintas áreas medioambientales: desde la protección de la naturaleza hasta las energías renovables y los residuos, pasando por el I+D+i ambiental, la educación y el desarrollo sostenible.
Con carácter previo al acto oficial de clausura, que contó con la presencia de María Esther Regueiro, adjunta al director de la UIMP, y Justo de Benito, secretario xeral de Calidade e Avaliación Ambiental de la Xunta de Galicia, el presidente de Sogama, a su vez director del curso, Luis Lamas, expuso las principales conclusiones del mismo, destacando, en primera instancia, la importancia de la integración de la sostenibilidad en el concepto de desarrollo, ya que “un desarrollo verdaderamente sostenible debe ser ambientalmente sano, socialmente justo, económicamente viable y éticamente responsable”.
En este sentido, se aludió al esfuerzo de planificación que está llevando a cabo la Consellería de Medio Ambiente a través de la elaboración de una estrategia integral y que, en el actual contexto de crisis, adquiere todavía mayor protagonismo. Galicia posee un territorio rico y privilegiado que debe ser preservado, pero sin renunciar al desarrollo, que debe aglutinar, de forma equilibrada, las políticas ambientales, económicas y sociales.
Los ponentes han destacado que, en general, “hemos vivido el presente y el pasado sin conciencia de los límites” y ahora se hace necesario adaptarnos a la nueva realidad a través de la eliminación del consumo opulento y la firme apuesta por la simplicidad. El cambio climático está aquí y una gran parte de la población mundial ya está sufriendo sus consecuencias, pero son precisamente los países pobres y vulnerables los que resultarán más castigados por la falta de capacidad y medios para hacerle frente.
La contribución tributaria a la protección del medio ambiente fue otro de los asuntos a abordar: “quien contamina paga y el que preserva los recursos ambientales debe cobrar”. No obstante, diferentes estudios sociológicos han revelado que, si bien la ciudadanía se muestra a favor de la aplicación de multas por la transgresión de las normas medioambientales, lo cierto es que su actitud es desfavorable a la hora de pagar por la protección del medio ambiente; un posicionamiento que debe cambiar, ya que todos, sin excepción, somos responsables del estado de nuestro entorno. La educación ambiental, una de las grandes asignaturas pendientes, se torna aquí en esencial.
En España, la productividad y la eficiencia en el uso de los recursos está todavía muy alejada de los países de vanguardia de la Unión Europea, por lo que ahora, más que nunca, urge caminar hacia un modelo de producción y consumo sostenible. Para ello se requiere una mayor inversión en I+D+i, apostando por una innovación focalizada hacia mercados emergentes y una economía baja en carbono.
Y aquí cobran especial protagonismo las energías renovables, encontrándose Galicia en una situación muy favorable al respecto. De hecho, se prevé que el 93 por ciento de la electricidad consumida en nuestra comunidad en el año 2015 proceda de estas fuentes inagotables y limpias, abriendo muchas expectativas la energía del mar, y más específicamente la de las olas.
En este escenario, tal y como apunta el Inega, se hace impensable un mundo futuro sin renovables; de ahí la importancia de buscar nichos de mercado y definir hacia dónde canalizar cada una de ellas.


















