El Smart City Expo World Congress 2012, el principal evento global sobre ciudades inteligentes, reunió en Barcelona a más 7.000 visitantes de 82 países, un 14% más que la primera edición, y participaron 140 empresas. El Congreso fue un éxito por estas cifras, pero también porque generó numerosos debates. Ahora, Sostenible ofrece un balance en los cuatro ámbitos clave: energía, gestión urbana, movilidad y participación ciudadana. La conclusión es que las ciudades serán smart por la tecnología y por la innovación, siempre que tengan la capacidad de marcar acertadamente las prioridades en un contexto económico difícil.
Energía: el reto de involucrar más agentes
En este ámbito el debate se centró en determinar cuáles eran las perspectivas para disminuir la contribución de las ciudades a las emisiones de gases efecto invernadero (GEI) y en particular de CO2. Las necesidades son claras: hay que invertir en la rehabilitación a fondo de edificios. Pero, tal como apuntó Kenneth Berlin, Vicepresidente de la Coalition for Green Capital, «esto costará millones y millones de dólares en todo el mundo». Como idea citó la creación de bancos verdes que puedan ayudar a esta financiación y recordó: «la factura del Sandy demuestra que sale más caro dejar las cosas tal como están», refiriéndose al coste de los fenómenos extremos derivados del cambio climático .
Marie Donnelly, directora para energías renovables, eficiencia e innovación de la Comisión Europea, dijo que la Unión pretende doblar en esta década las aportaciones destinadas a eficiencia energética y renovables, pero reconoció que los fondos públicos no serán suficientes si no van acompañados de la iniciativa privada. Donnelly alabó la eficacia de herramientas como el Pacto de los alcaldes, «una de las mejores que ha tenido Europa». Sin embargo, añadió que la estrategia de futuro pasa por la integración del máximo número de actores en el proceso. Una idea que retomó Annie Xu, vicepresidenta de Smart Cities en Schneider Electric, señalando que la innovación tecnológica no puede avanzar sin la concurrencia empresarios, ciudadanos y de un liderazgo político claro que indique dónde hay que incidir. «Hace falta siempre una visión y alguien con la voluntad de llevarla a cabo», subrayó.
En el debate también participó Mario Cotta, representante de la multinacional Enel, que dijo que las smart grids son «una herramienta para integrar las renovables en la red y gestionar la generación distribuida». Y además sirven para la incorporación de la ciudadanía ya que, según Cotta, «permiten pasar del consumer al prosumer (consumidor, gestor, y productor a la vez)».
Verde urbano con cálculo e imaginación
El verde urbano ha sido uno de los objetivos habituales de las TIC aplicadas a la gestión de la ciudad. El debate en este ámbito se centró en el equilibrio entre resultados ambientales y viabilidad económica. Florian Brack, investigador de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Zurich, presentó un sistema experto que sirve para calcular el coste de los espacios verdes y abiertos en todo su ciclo de vida. Esta herramienta ha sido probada entre los años 2007 y 2010 en la fase inicial de los proyectos de 90 parques y jardines, y permite determinar con anticipación cuáles serán los costes a 1, 5, 30 y 90 años. El software del sistema se encarga de hacer cálculos a partir de varias premisas que se basan en el tipo de tratamiento (más o menos intensivo) que se prevé para un espacio. Esto ayuda a decidir qué tipo de áreas verdes se quieren crear en función de las previsiones económicas.
El contraste con la propuesta suiza la han marcado las presentaciones realizadas por Jacques Soignon, director del servicio de espacios verdes de Nantes, y por Anne Culver, directora del programa de certificación Scenic City de Texas. Ambas tienen en común una baja contribución tecnológica, pero son claramente smart desde el punto de vista de la innovación conceptual. Soignon ha explicado su estrategia para la ciudad bretona basada en la puesta de valor del patrimonio verde, tanto del construido como del natural, pensando especialmente en la biodiversidad. Una estrategia que ha permitido a la ciudad una gran proyección internacional y el título de capital verde de Europa 2013. Esta visibilidad está ligada a la captación de recursos.
Scenic City es un programa voluntario que parte de la idea de que la ciudad mejora también sus ingresos si cuida su aspecto visual. Una de las ventajas que supone la adscripción a este sello de calidad es que obliga al municipio comprometido a hacer una investigación basada en la obtención de datos para obtener la certificación.
Integrar la información para mejorar la movilidad
Uno de los retos principales para los gestores urbanos en todo el mundo es como ofrecer al ciudadano una buena información sobre el estado del transporte público y privado en tiempo real. La importancia de este objetivo radica en que, si se consigue, permite que aflore una inteligencia colectiva: las personas toman individualmente mejores decisiones y el sistema de transporte se vuelve más eficiente tanto desde el punto de vista energético como del servicio.
El debate Multimodal Mobility on demand ha centrado en estas cuestiones. Ruth Gomar, product manager de Indra, ha explicado el funcionamiento de la plataforma Hermes que ha aplicado con éxito en varias ciudades españolas y también en Medellín, Colombia. Hermes permite la integración de la información sobre el tráfico privado y el transporte colectivo, y el uso de una tarjeta contactless, que tan pronto se puede usar en el autobús como en el servicio de bicicleta pública. También ayuda a obtener automáticamente prioridad semafórica para el bus, lo que reduce el tiempo de viaje.
Los sistemas de integración de la información también han revelado su eficacia en ámbitos regionales no estrictamente urbanos, como ha demostrado la exposición de Pedro Vidal, coordinador de sistemas de transporte inteligentes de la subsecretaría de transportes del gobierno de Chile. Vidal ha explicado la experiencia llevada a cabo en la región de los lagos en el sur del país donde, por primera vez, se ha creado una plataforma integrada de información. El representante chileno ha destacado que «de manera no prevista, al cabo de unos meses de funcionamiento, han surgido grupos de Twitter y los usuarios se han convertido en creadores de información dando más credibilidad a la plataforma». Vidal no ha ahorrado una ligera crítica a los proyectos-escaparate que, en su opinión, existe en el ámbito de las smart cities. Dijo que en Chile, «sólo queremos iniciativas que resuelvan problemas reales en lugares concretos».
No hay ciudad sin participación
La manera de incrementar la participación a través de las tecnologías smart ha sido el eje vertebrador de más de un debate. El arquitecto Andreas Lykke-Olesen, de la empresa Kollision, ha hecho la reflexión más lúcida cuando se ha preguntado sobre la utilidad de reunir millones de datos. Él mismo ha respondido diciendo que «gran parte de los datos que se recopilan en la ciudad no sirven para hacer mejores nuestras vidas».
Su compañía focaliza la investigación en descubrir cuál es la relación entre la forma urbana (configuración del espacio) y la vida urbana. Para desarrollar este objetivo recopila datos sobre los parámetros de conducta de las personas en la calle en función del tipo de espacio en que se encuentran. Los resultados de estos análisis han servido de base para la intervención en espacios emblemáticos en Nueva York, como la restricción al tráfico de partes de Manhattan, «un hecho que ha tenido como resultado un descenso del 36% de los accidentes de los peatones». Según él, «la participación, aunque en este caso pasiva, a través de la tecnología, puede mejorar la capacidad cívica de la población, así como la manera de disfrutar de la ciudad».
Una participación más activa ha sido reclamada por Jean Louis Fiorucci, presidente de SUDE, empresa especializada en gestión de la movilidad y en la construcción de servicios a partir de la Open Data que ha defendido «la necesidad de proporcionar servicios cada vez más útiles y sofisticados a la ciudadanía «y» el papel del ciudadano como agente de la información a través de los sistemas interactivos «. Fiorucci, que ha explicado el proyecto de Niza ha dicho que «si no somos proactivos en la gestión urbana, el medio ambiente, la economía y la seguridad se resentirán».
El director creativo de Frog, Roc McIntosh ha formulado la propuesta más radical cuando ha dicho que «hay que aprovechar todos los datos que generamos las personas 24 horas al día, para devolverlos al público de manera organizada y significativa» y ha descrito una ciudad futura en la que el peatón podrá leer la ciudad «no como un cúmulo de coches edificios y personas, sino como capas de información con tanta profundidad como se quiera».
La fuerza de los municipios
La segunda edición Smart City Expo ha contado con la participación de municipios de todos los continentes, como Birmingham, Bogotá, Boston, Buenos Aires, Copenhague, Durban, Fukushima, Guangzhou, Haifa, Helsinki, Kansas City, Nueva Delhi, Nueva York, Río de Janeiro, Shenzhen, Sydney, Tokio, Vancouver, Viena, y Yokohama. En este contexto, cabe mencionar la presencia de la Diputación de Barcelona que apoya a sus 311 municipios en el desarrollo de estrategias smart. Destaca en este contexto el proyecto Erdiba que aspira a implantar soluciones inteligentes de sostenibilidad energética. La capital de Cataluña se ha convertido en un referente internacional en el ámbito de las smart cities. Por otro lado la ciudad de Ámsterdam ha sido premiada en los World Smart Cities Awards 2012 que se han entregado durante el congreso.
Smart City Expo celebrará su tercera edición en noviembre de 2013 en el marco de la Sustainable Mobility Week. La cumbre de ciudades inteligentes coincidirá con el EVS27, el mayor evento mundial centrado en el impulso del vehículo eléctrico, y la cuarta edición de BcnRail, el salón internacional de la industria ferroviaria.
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