¿Te has portado bien este año? ¿Has sido un buen chico? El tió, Papá Noel , los Reyes Magos … son grandes momentos para recoger los premios de tan buena conducta. Así le hacemos entender a nuestros hijos, aun de manera inconsciente, casi sin pensarlo. Esta mentalidad judeocristiana basada en el premio y el castigo siempre me ha parecido oportunista, un producto de marketing redondo y casi imperceptible ligado a las tradiciones. Porque, quien no consume más en Navidad? Regalos, comida, algún viaje, cine … Las luces de las calles nos recuerdan cada día y desde hace ya varias semanas que tenemos muchas compras que hacer. ¿Y qué le compro? Es igual, cualquier detalle vale … aunque no lo necesite y que en algunos casos no le guste. ¿Quien no ha recibido un jersey o un sombrero de lana que nunca se ha puesto? ¿Pero qué alternativa tenemos? Regalar momentos, intercambiar cosas, regalar tus cosas en vez de comprarlas nuevas … Más allá de todas estas opciones, que realmente responden a necesidades reales y no implican consumir por pura tradición y costumbre, ¿somos capaces de no comprar nada en Navidad?
La campaña del Ayuntamiento de Barcelona dice ‘En Navidad brindamos y también reciclamos’. Es decir, consume tranquilo pero después, gestiona bien los residuos que generes. La prevención no tiene espacio en la Navidad, sólo la gestión post-uso, y en muchos casos, post-compra. ¿Se imagina una campaña de Navidad institucional que dijera: ‘No consumas, en Navidad regala tu tiempo’ o bien ‘en vez de turrones, cava y barquillos; croquetas de jamón y lechuga del huerto’. Los comerciantes se llevarían las manos a la cabeza y nuestra economía, basada en el consumo se bloquearía, y en la situación actual de crisis, no nos lo podemos permitir.
La Agencia Catalana de consumo nos da algunas recomendaciones para consumir mejor. También lo hace la Generalidad de Cataluña en el espacio Joven Cat dedicado a la Navidad Sostenible, y la Diputación de Barcelona con 36 consejos para una Navidad + sostenible. Por otra parte, hay propuestas de productos como el Infinitloop, una alternativa a los envoltorios de regalos habituales, es decir, papeles desechables. Consiste en un trozo de tela confeccionada por talleres de reinserción social, a nivel local, que además incorpora un código que permite geolocalizar y saber qué recorrido ha hecho. Esta es una buena opción para envolver tus regalos con un proyecto social y ambiental. Una manera de sorprender más con la envoltura del regalo que con el regalo en sí mismo , aspecto que también lleva a la reflexión. En todo caso, siempre quedará el papel de periódico o de revista para mantener la sorpresa unos minutos más a la hora de abrir un regalo.
Los consumidores reclamamos cada vez más productos de calidad, que respondan a nuestras expectativas, que resuelvan nuestros problemas … pero ¿cuáles son nuestros problemas? ¿Una batería de móvil que dura poco y te deja desconectado del mundo durante unas horas? ¿Un coche que no corre suficiente? … ¿O bien un aire contaminado? ¿Alimentos que acumulan metales tóxicos? ¿La pérdida del espacio público para las relaciones humanas? ¿Energías todavía sucias? Si realmente tuviéramos más presente que los problemas ambientales nos afectan directamente, en nuestro mercado no tendrían cabida algunos de los productos y servicios que aún perduran. Pero todavía hay otros aspectos que nos preocupan más que la calidad ambiental de lo que consumimos y las consecuencias de desigualdad social que puede generar: la inmediatez, la moda, la novedad … Y mientras así sea, mientras los consumidores no tomemos conciencia de nuestro papel para cambiar el modelo económico y hacerlo mejor, más sostenible y equitativo; no hay que preocuparse, siempre nos quedará por consumir mucho ‘fum, fum fum’ (humo, humo, humo) … y gratis!

















