El Gobierno nacional está en pleno proceso de negociaciones con algunas de los grandes nombres de empresa dedicadas a los centros de datos. El motivo de estas conversaciones con estas multinacionales de EEUU tiene que ver con las condiciones ambientales y donde se incluye además qué pasará con el decreto que se prepara para hacer efectiva la regulación de la expansión de este tipo de infraestructuras en nuestro país.
El principal punto donde se enquista el debate tiene que ver con la condición de que estos nuevos espacios de datos vinculen plantas renovables que puedan cubrir al menos un 80% de lo que es es el consumo energético que se hacen en estas infraestructuras. Con esta medida, lo que pretende el Ejecutivo de Pedro Sánchez es busca garantizar la sostenibilidad del sector y anticiparse al fuerte incremento de la demanda eléctrica.
Las exigencias ambientales a los centros de datos
El Gobierno negocia con las grandes multinacionales norteamericanas de centros de datos un acuerdo sobre las exigencias medioambientales que recogerá el futuro decreto del sector sin que tema que la regulación pueda ahuyentar sus inversiones en España.
Fuentes gubernamentales han informado este lunes de que están hablando con las compañías para ultimar los detalles de la norma, cuyo borrador plantea, entre otros requisitos, que el 80 % de la energía utilizada por estas instalaciones sea sostenible minuto a minuto.
Se han referido a una propuesta de real decreto que plantea la exigencia de que los nuevos centros de datos lleven vinculados nuevas plantas renovables que generen al menos el 80 % de su consumo, entre otros requisitos con el fin de velar por la sostenibilidad energética de estos centros.
La propuesta del real decreto, cuya tramitación urgente fue aprobado el pasado martes por el Consejo de Ministros, también incluye distintas exigencias en materia de ciberseguridad y soberanía digital, como que el operador de la infraestructura esté establecido en la Unión Europea (UE).
El Gobierno quiere discutir este asunto con el sector para alcanzar un acuerdo razonable para todos, han señalado las fuentes, que consideran normal que las empresas defiendan sus intereses.
En cualquier caso, el ejecutivo no teme que esta regulación disuada a las grandes multinacionales de desarrollar sus proyectos en España.
Todas las multinacionales decían que ya eran sostenibles
La propuesta del real decreto, cuya tramitación urgente fue aprobado el pasado martes por el Consejo de Ministros, también incluye distintas exigencias en materia de ciberseguridad y soberanía digital, como que el operador de la infraestructura esté establecido en la Unión Europea (UE).
Las fuentes han recordado que todas las compañías con proyectos en España aseguraban que sus centros eran plenamente sostenibles y soberanos, por lo que no entendería que ahora cuestionaran unas condiciones encaminadas precisamente a garantizar esos objetivos.
Las estimaciones iniciales apuntaban a que España alcanzaría una potencia de 2,5 gigavatios hasta 2030, pero ya se han preconcedido más de 12 gigavatios.
Aunque actualmente no existe un problema de suministro, el Gobierno ha advertido de que podría producirse si se materializan todas las solicitudes.
Por ello, pretende actuar antes de que la demanda energética de estas instalaciones llegue a desbordar la capacidad disponible.
Las fuentes han citado el caso de Irlanda, donde los centros de procesamiento de datos pueden llegar al 32 % del consumo eléctrico, así como el de algunas zonas de Estados Unidos donde superan el 25 %. Países como Países Bajos, además, han aplicado moratorias para frenar su expansión.
Por otro lado, el Ejecutivo sostiene que alrededor de los centros de datos se estaba generando una burbuja, con numerosos proyectos compitiendo por los mismos puntos de acceso a la red eléctrica.
En este contexto, ha recordado la cláusula que ya se incorporó con anterioridad en otro real decreto para impedir la reventa de los derechos de acceso a la red y combatir la especulación y la inflación de solicitudes.
Las fuentes han defendido que España continúa bien posicionada para captar estas inversiones por disponer de energía limpia y competitiva y de una elevada conectividad, pero es necesario ordenar el desarrollo de la inteligencia artificial y de las infraestructuras asociadas para evitar un creciente rechazo social.
En este sentido, han señalado que ya han comenzado a producirse movilizaciones contra la construcción de centros de datos.



