Estas extrañas «frutas robóticas» se cultivan solas: atención a lo que hacen las abejas al verlas

Publicado el: 31 de mayo de 2024 a las 08:00
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Frutas roboticas abejas

Llegan unas extrañas frutas robóticas que se cultivan solas. Lo que hacen las abejas al verlas es inaudito. El minirobot que genera agua en casa con energía solar resultó un hito, algo que volverá a suceder con este invento que muestra un claro avance en la tecnología. Actualmente, el mundo está sumergido en una tesitura complicada producto del cambio climático.

En este contexto, la tecnología se ha convertido en una fuerza impulsora clave que nos ha permitido avances a realidades que antes eran impensadas. La convergencia de la innovación tecnológica y la sostenibilidad ha traído junto al ser humano soluciones innovadoras para afrontar diferentes desafíos ambientales y sociales.



La tecnología juega un papel fundamental en la consecución de objetivos, con herramientas y enfoques en los que muchos no habían reparado hasta ahora. Ejemplo de ello son algunos conceptos que han ido llegando en los últimos años y se han instalado en nuestros días, como vehículos eléctricos, reciclaje avanzado y edificios inteligentes.

Frutas robóticas que enloquecen a las abejas, la solución tecnológica que nadie vio venir

HybriBot ya está aquí resultado de la colaboración entre el IIT (Instituto Italiano de Tecnología) de Italia y la Universidad de Friburgo de Alemania. Pesa 60 mg y lo han sometido a pruebas con semillas de tomate, achicoria y sauce, en diferentes suelos, como arena y tierra de manchas.



Se trata de un robot biohíbrido compuesto por una cápsula a base de harina desarrollada con técnicas de microfabricación 3D y dos apéndices naturales de la fruta de avena con capacidad para moverse en respuesta a la humedad del aire. Puede guardar semillas naturales en varias plantas, actuando como vector biodegradable para la reforestación.

El grupo de investigación encargado de su desarrollo ya ha hecho pruebas con resultados satisfactorios aplicadas en semillas de tomate, achicoria y sauce. Esta última ha sido una de las flores favoritas de las abejas, con la que germinaron las plantas. Fue presentada una solicitud de patente para la invención.

Recientemente, la revista científica internacional Advanced Materials describió en un artículo la descripción de HybriBot. Este dispositivo llegó en el contexto del proyecto europeo i-Seed coordinado por Barbara Mazzolai, directora asociada de robótica del IIT, y el ecosistema de innovación RAISE (Robotics and AI For Socio-economic Empowerment) financiado por el Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia en Italia.

La primera autora del proyecto es Isabella Fiorello. Tras un periodo de investigación en el IIT en grupo de Mazzolai, pasó a ser investigadora principal junior en el Clúster de Excelencia de Sistemas de Materiales Vivos, Adaptativos y Energéticamente Autónomos (livMatS) de la Universidad de Friburgo.

Esta invención ha llegado como una solución factible para abordar conflictos vinculados con el cambio climático, como la necesidad de reforestación de grandes áreas y la protección de la biodiversidad. HybriBot mezcla un componente natural (apéndices del fruto de la avena. De ahí que lo llamemos ‘frutas robóticas’) y otro artificial (trabajando como recipiente de transporte de semillas. Así mantiene las capacidades de movimiento e interacción con el entorno de ejemplar natural).

Estas frutas robóticas podrían ser la solución perfecta para batallar contra el cambio climático

La reacción de los apéndices de la avena a la presencia de humedad se nota con movimientos. Rotan, se cruzan y acumulan energía elástica que, al liberarse, mueve la cápsula. Siguen hasta que, sin control aparente, la planta se arrastra hacia una fisura en el suelo. Allí se detiene, haciendo posible que la semilla germine. Por lo tanto, el movimiento de HybriBot no se encuentra respaldado por baterías u otras fuentes de energía.

El empleo de materiales biodegradables de origen vegetal hace de HydriBot un dispositivo con una baja huella ambiental e inofensivo de cara a posibles ingestas animales. La cápsula artificial pesa 60 mg, alrededor de tres veces el peso natural.

En definitiva, estas extrañas ‘frutas robóticas’ podrían convertirse en el biohíbrido más útil para la necesaria reforestación.