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Incendio de Pinofranqueado controlado: 3.765 hectáreas después, comienza otra batalla en Las Hurdes

El Infoex da un paso decisivo tras seis días de emergencia y rebaja la peligrosidad a nivel 0, pero controlado no significa extinguido ni recuperado. Tras las llamas queda un territorio de 3.765 hectáreas provisionales, al menos una decena de islas de pinar supervivientes y una pregunta que marcará los próximos meses: cómo conseguir que Las Hurdes se recupere sin convertir la restauración en una carrera por plantar árboles.

Incendio de Pinofranqueado controlado: 3.765 hectáreas después, comienza otra batalla en Las Hurdes

Incendio de Pinofranqueado controlado: a las 20.00 horas de este domingo 23 de agosto, seis días después de que las llamas comenzaran a propagarse por Las Hurdes, llegó una de las noticias más esperadas: el incendio de Pinofranqueado controlado y su índice de peligrosidad rebajado a nivel 0.

Es un punto de inflexión. No es todavía el final. Controlar un incendio forestal significa que los equipos de extinción han conseguido aislarlo y detener su propagación dentro de unas líneas de control. No equivale a declararlo extinguido. Bajo troncos, raíces, tocones y acumulaciones de materia vegetal pueden permanecer puntos calientes capaces de generar reproducciones, por lo que vigilancia y remate continúan siendo esenciales.

Y cuando finalmente desaparezca el último rescoldo empezará una operación completamente diferente

Porque el incendio que comenzó el martes 18 de agosto en Pinofranqueado (Cáceres) no solo deja un perímetro negro. Deja un paisaje que deberá enfrentarse a lluvias, erosión, pérdida de suelo, regeneración de la vegetación y recuperación de hábitats durante años.

Ahí comienza la historia que viene después del fuego. Incendio de Pinofranqueado controlado: por qué 3.765 hectáreas no significan 3.765 hectáreas destruidas

La primera sorpresa aparece al observar con mayor precisión cuánto territorio ha afectado realmente el incendio.

Durante los momentos más críticos se manejaron estimaciones de hasta 4.800 hectáreas. Posteriormente descendieron hasta aproximadamente 4.250 y este domingo el Plan Infoex las ha situado provisionalmente en 3.765,34 hectáreas.

La explicación es tecnológica sobre el incendio de Pinofranqueado

Los primeros cálculos se realizaron mediante vuelos en helicóptero dificultados por la enorme concentración de humo. La nueva estimación procede de imágenes de satélite, que han permitido delimitar el perímetro con mayor precisión. El Infoex advierte de que sigue siendo provisional y que la superficie definitiva no podrá establecerse hasta la extinción.

Pero existe un segundo dato mucho más interesante desde el punto de vista ecológico. Dentro del perímetro aparecen al menos diez islas de vegetación que no han ardido, fundamentalmente pinares.

Eso significa que 3.765 hectáreas dentro del área afectada no equivalen automáticamente a 3.765 hectáreas de vegetación completamente calcinada.Y esas manchas verdes pueden convertirse en piezas estratégicas de la recuperación. Incendio de Pinofranqueado controlado: las islas verdes pueden convertirse en refugios de vida. Después de un gran incendio, el mapa verdaderamente importante no es únicamente el perímetro exterior.

Este es el mosaico que queda dentro del incendio de Pinofranqueado controlado.

Un fuego forestal puede avanzar con intensidades muy diferentes, quemar completamente determinados sectores, afectar parcialmente a otros y dejar enclaves prácticamente intactos. La topografía, humedad, combustible, viento y comportamiento de las llamas producen una geografía irregular.

Las islas supervivientes pueden actuar como refugios para fauna, reservorios de semillas y puntos desde los que plantas y animales recolonicen progresivamente el territorio quemado. Por eso el siguiente gran mapa de Pinofranqueado debería mostrar no solamente cuántas hectáreas entraron en el perímetro, sino con qué severidad ardió cada una.

La diferencia es fundamental: restaurar un incendio forestal no significa necesariamente reforestarlo todo. En muchas zonas, la mejor decisión puede ser permitir que la naturaleza haga una parte considerable del trabajo.

El agua puede convertirse ahora en el siguiente enemigo

Las llamas han sido detenidas, pero existe un riesgo menos espectacular que puede aparecer después: perder el suelo que sobrevivió al incendio.

La Junta de Extremadura anticipa precisamente una semana meteorológicamente poco habitual. Su previsión señala la llegada de dos borrascas, una el lunes y otra entre miércoles y jueves, con entrada de aire atlántico frío y húmedo y probabilidad elevada de precipitaciones, especialmente en las sierras del norte de Cáceres. También se esperan vientos intensos de componente oeste. (Juntaex)

Para un incendio recién controlado, la lluvia tiene dos caras. Puede contribuir a humedecer combustibles y reducir el riesgo de reproducciones, pero cuando las precipitaciones son intensas sobre laderas severamente quemadas pueden favorecer escorrentía, arrastre de cenizas, erosión y pérdida de suelo fértil.

Las Hurdes es además un territorio de relieve complejo y el incendio de Pinofranqueado controlado más

Por eso las primeras actuaciones posincendio no deberían decidirse únicamente observando dónde desaparecieron los árboles. Será necesario identificar pendientes vulnerables, cauces, barrancos y zonas con mayor severidad de quemado antes de determinar dónde intervenir.

El activo ambiental más difícil de reconstruir puede no ser un árbol. Puede ser unos pocos centímetros de suelo.Seis días que obligaron a evacuar pueblos enteros. La dimensión humana tampoco debe desaparecer ahora que el incendio deja de ocupar los titulares de emergencia. El fuego alcanzó nivel 2, obligó a evacuar y confinar diferentes alquerías y movilizó un dispositivo extraordinario.

En los primeros momentos de la emergencia se evacuaron alrededor de 700 personas de nueve núcleos, mientras la proximidad de las llamas a las poblaciones llevó a activar a la Unidad Militar de Emergencias (UME). Llegaron a participar doce helicópteros, cinco aviones, maquinaria pesada y más de un centenar de efectivos terrestres.

El viernes se produjo el cambio decisivo: la Junta declaró el incendio estabilizado y redujo tanto la situación operativa del Infocaex como el nivel de peligrosidad del Infoex desde 2 hasta 1. (Juntaex)

Pero incluso este domingo, antes de alcanzar el control, continuaba el trabajo sobre el terreno. Durante la noche permanecieron 27 efectivos, integrados por cuatro unidades de bomberos forestales terrestres, cuatro agentes del Medio Natural y un técnico de extinción, además de dos unidades de maquinaria pesada.

Horas después quedaban 13 efectivos y dos máquinas pesadas realizando vigilancia y remate. Es la parte menos visible de un incendio: cuando desaparecen las grandes columnas de humo, el trabajo todavía continúa metro a metro.

Incendio de Pinofranqueado controlado: un solo fuego concentra casi todo lo quemado esta semana

Existe una cifra que permite dimensionar lo sucedido en Las Hurdes dentro del conjunto extremeño. Entre los 32 incidentes atendidos por el Plan Infoex durante la última semana, 20 fueron incendios forestales. En conjunto afectaron aproximadamente a 4.212 hectáreas pendientes de medición definitiva. (Juntaex)

Pinofranqueado representa provisionalmente 3.765 hectáreas.

Eso significa que este único incendio concentra aproximadamente el 89 % de toda la superficie forestal afectada por los incendios atendidos en Extremadura durante esos siete días, tomando como referencia las estimaciones provisionales disponibles.

La comparación ayuda a comprender por qué Pinofranqueado ha sido el gran incendio de la semana extremeña. También demuestra algo habitual en las temporadas más complicadas: una pequeña proporción de incendios puede terminar concentrando una enorme proporción de la superficie quemada.

Detenerlos antes de que alcancen esa dimensión es una de las grandes batallas de la prevención forestal. Lo que ocurra ahora con la fauna será mucho menos visible. Cuando un incendio termina, resulta tentador buscar inmediatamente una cifra de animales muertos.

Casi nunca existe una estimación científicamente sólida en tiempo real

La respuesta de la fauna depende enormemente de la especie. Las aves adultas pueden escapar volando; determinados mamíferos pueden desplazarse; algunos animales encuentran refugio en madrigueras, roquedos o zonas húmedas. Otros individuos mueren directamente o sufren posteriormente las consecuencias de la pérdida de alimento y refugio.

Por eso las islas de vegetación superviviente detectadas dentro del incendio adquieren una importancia adicional. Durante las próximas semanas pueden funcionar como pequeños oasis dentro de un paisaje profundamente alterado, proporcionando cobertura, alimento y lugares de descanso.

Pero conviene evitar otro error frecuente: intervenir indiscriminadamente para «ayudar» a la fauna. Alimentación artificial, retirada generalizada de madera o entrada innecesaria de personas pueden modificar procesos ecológicos y generar nuevas perturbaciones. Las actuaciones deberían responder a evaluaciones técnicas sobre especies y hábitats concretos.

El monte quemado no está muerto

Esta será probablemente una de las ideas más importantes para comprender lo que sucederá en Pinofranqueado. Negro no significa muerto. Los ecosistemas mediterráneos han evolucionado durante milenios en territorios donde el fuego forma parte de la dinámica ecológica, aunque la frecuencia, intensidad y dimensiones de los grandes incendios actuales pueden superar la capacidad natural de recuperación de determinados lugares.

Tras las primeras lluvias pueden aparecer rebrotes. Algunas plantas sobreviven mediante estructuras subterráneas. Semillas almacenadas en el suelo pueden germinar. Insectos recolonizan madera quemada y las aves vuelven a utilizar progresivamente determinadas áreas.

El objetivo no debería ser fabricar rápidamente un paisaje que vuelva a parecer verde desde una carretera. Debería ser recuperar un ecosistema funcional y resistente al próximo incendio. Eso exige tiempo. El error sería intentar borrar demasiado rápido las cicatrices

Cuando finalmente se declare extinguido el incendio comenzará la presión por actuar: retirar árboles, limpiar, reforestar y devolver cuanto antes una imagen reconocible al monte. Pero una restauración moderna necesita primero diagnóstico.

Habrá que conocer la severidad del fuego, estabilidad del suelo, riesgo de erosión, estado de los cauces, vegetación superviviente, capacidad de regeneración natural y afección sobre hábitats.

Incluso parte de la madera muerta puede mantener funciones ecológicas importantes: almacena nutrientes, ofrece refugio y participa en la formación futura del suelo.

Esto no significa abandonar el territorio. En puntos próximos a carreteras, viviendas o infraestructuras puede ser necesario retirar árboles peligrosos; en laderas extremadamente vulnerables quizá haya que estabilizar suelos; y determinados lugares pueden necesitar restauración activa.

Significa algo diferente: no confundir restaurar con limpiar. El incendio de Pinofranqueado controlado no es el final de la historia. Las Hurdes ha superado la fase más peligrosa, pero Extremadura continúa en época de peligro alto.

La propia Junta pide no confiarse por el descenso térmico. Los combustibles siguen secos y los vientos de poniente pueden mantener condiciones favorables para nuevos incendios. (Juntaex)

Pinofranqueado permite además comprobar lo rápido que puede cambiar una emergencia. En apenas seis días pasó de obligar a desalojar poblaciones y movilizar a la UME a quedar estabilizado, después controlado y con peligrosidad 0. Pero la escala temporal del bosque es completamente distinta.

Las llamas avanzaron durante días; la recuperación se medirá en años y, en algunos lugares, en décadas. La noticia de este domingo es que el fuego está bajo control. La noticia ambiental verdaderamente importante empezará mañana: descubrir qué sobrevivió dentro de esas 3.765 hectáreas, qué puede recuperarse por sí mismo y qué decisiones permitirán que el próximo bosque de Las Hurdes sea más resistente que el que acaba de arder.

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